Donde corre la pluma

¿Por qué y para qué escribir? ¿Qué tensiones internas (inevitables) nos obligan a colocar pensamientos en palabras visibles por los demás?, y sobretodo, ¿porqué escribimos hoy?
De los numerosos caminos que tendríamos para hacernos un adosado en la eternidad , es el de la escritura el más banalizado, tanto por el exceso de bagaje anterior a nosotros, como por el inmenso río de palabras que empapan el mundo a cada rato.
Es importante desgajarnos del artista monolítico. de la gloria y de las estúpidas palmadas en la espalda que parece queramos recibir desde el primer momento en que nos tomamos una creación propia medianamente en serio. Con esa mochila de piedras, jamás podremos conectar con lo que tenemos que decir. En cambio, nos será harto difícil no caer en la necesidad de decir lo que el otro quiere escuchar.
Nieva analiza ,con un ojo en sus propias experiencias, la belleza y el yo de los escritores.
Nuestro ego es salvaje , desobediente, y mediante un sano proceso de autoconocimiento, hemos de domarlo.
El poeta (o el artista) es aquel que monta sobre su ego, sobre su yo, con la seguridad de tenerlo dominado, pensando en llegar a algún lugar impronunciable. El camino trazado por las huellas de ese raro corcel, no han de ser lugar de peregrinación. Llega tú y cuando los demás sólo vean tu espalda alejándose, quizá se den codazos y se digan uno a otros: “- Mira ese loco…¿a dónde irá?.”

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