Zahara

ZAHARA   (Primera versión.)

César de Bordons

 Imagen

Lugar: Playa de Zahara de los Atunes, en la provincia de Cádiz.

Estación: Primavera.

 

Personajes:

MUCHACHO

MARINERO

CORO

 

I

 

No hay nubes. Luz de luna.

Aparece el MARINERO. Toque por tientos.

 

MARINERO. Tientos del Mellizo.

            Estaba la noche oscura

            y con la luz de los luceros,

            y yo me vine a emborrachar

            en el bar del burladero.

 

            De Cádiz vengo a Zahara

            cantando a cada pasito,

            primita, si tu quisieras,

            te hubieras venido conmigo.

 

            La luna está por el agua,

            qué noche más larga tengo

            cerradita entre las manos

            y no se me viene el sueño.

 

            Son los callejones

            mis cinco sentidos,

            porque aquí nació mi padre,

            que es lo que yo más he querido.

 

Yo soy un marinero pobre de Zahara. Llevo muchos días faenando y por fin he podido venir a descansar, esta noche, a mi pueblo. No volveré a mi casa hasta que sea de día. He estado toda la tarde y toda la noche en la taberna. Puedo apreciar de un modo distinto la luna en las olas; y mi frente se llena de sal. Me he quitado las botas.

 

MARINERO y CORO.

            Estaba la noche oscura

            y el marinero pisaba

            después de trescientos días

            la arenita de su playa.

 

CORO.

            ¡Cómo te llama el viento,

            niño del agua,

            cómo te llama el viento,

            de madrugada!

 

MARINERO.

            Luna fresca de mi frente,

            te digo, ¡ay Virgen del Carmen!,

            qué blanca yo la pintara

            por los oscuros pinares.

 

CORO.

            ¡Cómo te llama el viento,

            niño del agua,

            cómo te llama el viento,

            por la mañana!

 

MARINERO y CORO. Compás por bulerías.

            Después de la faena,

            he dejado mi barco en Barbate,

            y he venido a la arena tan blanca de mi playa.

 

            Toda la noche de juerga,

            y aquí me tienes, viento,

            peinado y vestido para ti,

            en la arena de mi playa.

 

            La madrugada,

            la madrugada húmeda de primavera:

            hasta que llega el sol,

            se siente por dentro de las venas

            el nombre blanco de la noche

            y el frío de las estrellas.

 

            Después de la faena,

            he dejado mi barco en Barbate,

            y he venido a la arena tan blanca de mi playa.

 

Aparece el MUCHACHO. Silencio.

MUCHACHO. Martinete

Yo ya no soy quien era,

ni quien debía yo de ser,

soy un mueble de tristeza

arrumbaíto a la pared.

Este dolor que yo tengo,

culpita que nadie sabe,

me está llenando las venas

donde pasaba la sangre.

CORO y MARINERO. Romance. Aire de soleá bailable.

Marinero, marinero,

que estás echado en la playa,

saluda a quien viene a verte

temprano por la mañana.

CORO.

Marinero, marinero,

cómo te asusta su sangre.

Tendrías que estar en casa,

echaítos los cristales.

Mira qué paso de niño

perdido, que no lo sabe.

Te está pidiendo que vengas

cerquita para ayudarle.

Ten compasión, marinero,

ten compasión, que no salen

por esa boquita suya

más que duquelas muy grandes.

Cómo se mueve en el agua

la luna, cómo se mueve.

Parece que no la miras,

pero te baña la frente.

Antes de que salga sol,

las flores que no se cierren

y que se quede una rosa

por encima de tu vientre.

CORO y MARINERO.

Marinero, marinero,

que estás echado en la playa,

saluda a quien viene a verte

temprano por la mañana.

Ayuda a quien viene a verte,

temprano por la mañana.

Monólogo ceremonial Juan Valle (PAPEL DE SUELA)

PAPEL DE SUELA

Dramatis personae:

-Hombre

-Voz izquierda (Voz externa que proviene de la parte izquierda del escenario)(No la vemos)

-Voz derecha   (Voz externa que proviene de la parte derecha del esenario)  (No la vemos)

(Oscuro. Ruidos ininteligibles, parece que la tierra tiemble y se queje. El volumen crece y entendemos, que, evidentemente, son voces aumentando su volumen muy progresivamente hasta llegar a un punto máximo en el que estas voces dan un gran grito seco y corto.)

(Desde este alarido, van a escucharse movimientos de vientos. A medida que avance la escena, estos van a ir creciendo -tanto en intensidad, como en periodicidad- hacia dos topes concretos: uno es un punto aproximado a la mitad de la obra y que especificaré cuando se llegue a él, y el otro es el clímax de la obra, en el que alcanzaremos el máximo de presencia sonora (aérea se entiende).)

(La escena sigue sumida en un oscuro total. Desde aquel alarido empiezan a escucharse cosas. Ruido de pisadas, ramas secas rompiéndose, actividades indefinidas en el negro de la noche. Mientras, la siguiente conversación)

Voz izquierda: -¡Eh!

Voz derecha: -¿Qué?

Voz izquierda: -¿Estás despierto?

Voz derecha: -¿Y tú?

Voz izquierda: -¿Oyes eso?

Voz derecha: -Si.

Voz izquierda: -¿Será él?

Voz derecha: -¡No!

Voz izquierda: -¿Y porqué no?

Voz derecha: -Tú y tu esperanza… Guárdatela para ti.

Voz izquierda: -Tiene que ser él.

Voz derecha: -¿Qué te he dicho?

Voz izquierda: -Yo creo que es él. Por eso lo digo.

Voz derecha: -No. Te equivocas doblemente. No es él. Y estoy harto de repetirte que sólo estamos tú y yo aquí, con lo que mi palabra y tu palabra, así como tus oídos y los míos, no son más míos y tuyos, sino nuestros todos. Si no quiero escuchar algo, debes respetarlo. Habla en tu cabeza.

Voz izquierda: -Vamos…No me digas que has dejado de creer en él.

Voz derecha: -¡¡En tu cabeza!!

Voz izquierda: -Me aburro. Siempre me aburro allá dentro.

(Piedras chocando)

Voz derecha:  ¿Estás haciendo tú ese ruido?

Voz izquierda: ¡Es él!

Voz derecha: (Interrumpiéndole) ¡Cállate de una vez!

(Piedras chocando. Una chispa, tres chispas, una hoguera encendiéndose. Por fin una luz en escena. Un hombre iluminado por el fuego.)

Hombre: (Hiperventilando, helado de frío.) -Otra noche más…. Nunca puedo empezar a contarlas, ¿Por qué? ¿Cuánto tiempo llevo así? (Pausa) Todas las noches despierto en el bosque. No recuerdo haber dormido jamás, sólo recuerdo despertares… Los vientos helados me desvelan y  nunca es el mismo monte. (Pausa) Creo…

(Silencio. El hombre va entrando en calor.)

Voz izquierda: – ¡Eh, tú!

Voz derecha: – ¡¡Calla!!

(Silencio. El hombre acerca las manos al fuego para calentárselas.)

Voz izquierda: -¿Quién eres?

Voz derecha: (Interrumpiendo a la otra voz) -¡Noo!

(Silencio. Continúa el ruido del viento bailando.)

Hombre: -Mis botas está deshechas. Deben haber escrito muchas huellas en la tierra.(Le cuesta pronunciar la palabra, como si estuviese conociéndola y pronunciando por primera vez) Tierra… ¿Yo he conocido alguna tierra? Si no recuerdo ni uno de los pasos que di antes de despertar…

Voz derecha: (Susurrando)-¿Qué es?

Voz izquierda: -No nos oye…

(El hombre observa el interior del fuego. Ve algo. Mete las manos y extrae de la hoguera un fardo de papeles arrugados.)

Voz izquierda: -¡¡Es él!!

to be continued…

Canción de cuna y sexo

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 

Mis padres dicen que era mi canción preferida aunque yo no me acordaba de ella. Me la cantaba mi abuela cuando tenia dos años. La niñez es bonita porque no nos acordamos de ella.  Al principio todo son canciones, luego cuentos e historias y por último la vida.

Los cuentos están repletos de héroes fornidos

que matan por honor y con nobleza,

y  de esplendidas doncellas que aman ciegamente

a los que tanta sangre derramaron con su espada,

esperando a que éstos envainen su temible acero en sus húmedas carnes.

Toda historia tiene una abuela que la cuente. Yo crecí sin abuelas. A mí me cuidaba la vecina cuando mis padres no estaban en casa. La Tía María tenía noventa y tres años cuando yo tenía cinco. Su casa eran un pajar con tres plantas y en todas ellas olía a mierda de gallina. Su aliento desprendía un olor a eucalipto, que, en combinación con las efes aviares, las estancias se tornaban inhabitables.

–       Mama me ha contado que en la calle del duende pasaban cosas raras y por eso se llama la calle del duende.

–       ¿Qué cosas raras, hijo mío, te ha contado que pasaba?

–       Que cuando el tío Eusebio desmontaba  a la burra y colocaba el arado en su sitio, la burra desaparecía y volvía a aparecer montada.

–       ¿Montada?

–       Si

–       Ya lo entenderás cuando seas mayor.

Ahora lo entiendo.

Me gustaba más la nieta de la Tía María que sus historias.

Ella tenía diez años, cinco más que yo.

Le gustaba jugar a peleas y siempre terminaba ganando.

A mi me gustaba que fueran sus manos las que me golpearan.

Al principio me defendía, pero sus golpes hacían que mi piel se erizase y

el olor de su sudor,

su  pelo enmarañado,

sus rodillas enrojecidas,

su camisa desbocada,

despertaban hambre en mi.

Un hambre que no conocía.

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Había veces que el dolor me hacía llorar y entonces ella paraba.

¿Estás bien?

Nunca podría estar mejor.

Ven, dame un abrazo y no llores.

Notaba sus dos senos contra mi cabeza.

¿Quieres que juguemos a otra cosa?

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 

¿A que quieres jugar?

Cierra los ojos

 Entonces el hambre sació mi boca. No sabia que era pero me gustaba. Mi cuerpo volvió a erizarse repentinamente. Sentía mucho calor por debajo de la cintura. No era un buen momento para orinarse.

 ¿Qué tienes bajo el pantalón?

La pichurrilla

¿Puedo verla?

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Noté su fría piel apretando mi fuente de calor.

¿Qué haces?

Jugar

Yo no quiero jugar

Los más mayores juegan a esto, me lo han dicho en clase.

Yo no soy mayor

Pero sirves igual 

Ya no había marcha atrás.

Ella volvió a besarme; su boca sabía a caramelos Drácula y notaba como sus dientes apretaban mis labios cada vez más fuerte. Cada vez sentía más y más calor.

¿Quieres ver lo que tengo yo debajo?

La doseta

¿Quieres verla?

Ella se bajo el pantalón sin esperar respuesta alguna. Llevaba puestas unas braguitas color crema con un bordeado a mano acabado en un lazo crudo que acabó en el suelo del pajar.

Me cogió de los pelos con crueldad y me arrastro hasta su sexo.

Notaba el corazón en los oídos, o tal vez fuera sangre.

Sus labios desprendían calor y un olor que me volvía agresivo pero sentía miedo. Estaba paralizado.

Toca. No muerde. 

Yo lo acaricie como si pudiera romperse. Era suave y pegajoso y quemaba. Cada vez tenía más calor y el cacareo dispar de las gallinas se perdió en la inmensidad del silencio y sólo estábamos ella y yo. Mis dedos y su sexo.

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 Ella se arrodillo y me dio un beso en la frente. Me empujó con fuerza y  noté como sus labios acariciaban mi miembro.

¿Te gusta?

No lo sé.

Más que placer me provocaba dolor. Sus dientes apretaban cada vez mas fuerte y las succiones eran cada vez más salvajes.

Me haces daño.

Házmelo tú a mí 

Si sus gemidos eran de placer o daño, sólo ella lo sabe.

Ella gimió y gimió hasta que la tía María nos molió a palos, diciéndonos que si volvíamos a hacerlo se nos caerían a trozos.

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 Lo hicimos en incontables ocasiones hasta que ella cumplió catorce años. Yo acaba de tomar la comunión.

En la actualidad, cuando cruzamos nuestras miradas por el sórdido asfalto, me pregunto si ella estará pensando lo mismo que yo.

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 

 

Vídeos y enlaces sobre el Noh

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Aquí tenemos nuevos materiales para poder profundizar sobre el teatro Noh

http://www.youtube.com/watch?v=C2Oi3C4G1WI&feature=relmfu

Japon Noh VHS (vieja versión en inglés, altamente didáctica, a pesar de la mala calidad de imagen)

http://www.youtube.com/watch?v=lu5Vn1vQ5i4&NR=1

Danza final, tambor y tacón

http://www.youtube.com/watch?v=Dxd8wPGazJ4&feature=autoplay&list=PL9CE393E3D7896134&playnext=3

Noh final. Lady Aoi

http://www.youtube.com/watch?v=1A7H69Tawx8&feature=related

Trabajo teatral contemporáneo reinterpretando el Noh

La importancia de llamarse Ernesto – O. Wilde

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Hola,

Aquí os dejo dos enlaces que me ha pasado J. A. Vizcaíno donde está la obra de Wilde La importancia de llamarse Ernesto que nos tenemos que leer ya que el martes empezaremos a estudiarla. Os dejo dos versiones en castellano e inglés por si tenemos que cotejarlas.

http://www.wikilearning.com/monografia/la_importancia_de_llamarse_ernesto/11024

http://www.hoboes.com/FireBlade/Fiction/Wilde/earnest/act1/

SANTO ROSARIO

(La acción transcurre a caballo en dos estancias contiguas: una salita de casa modesta, poco iluminada, donde tres mujeres están rezando; y una habitación que comunica con la anterior, a oscuras. con una cama donde está TOMÁS, una silla y una cómoda donde hay diversos útiles de medicina y farmacia.)

 

 

 

ESCENA I. LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR EN EL HUERTO

MERCEDES: Por la señal… TOMÁS: Mercedes…

… Mercedes,

…Mercedes

…no, la calavera de un perro…

…calavera, sangre…

…¡Mercedes!

…dame los clavos

…no, todavía no; no, todavía…

…no…                                        …no….,

no…,                                            no…

…Mercedes…

¿dónde estás?

…sangre, sangre,                …Mercedes…

… ¿me escuchas?

…Mercedes

…no tú no…

…es veneno, bébetelo tú…

…ella…

…Mercedes….

…¿dónde está el pañuelo?…

…sé que andas por ahí….

…sécame el sudor…

¿Qué haces?… ¡no!

¿qué es eso?…

¡es sangre!

…no, ya no más… no quiero….

…¿quién está contigo?

…Mercedes…

…dame tu mano…

…no, no,… no… no,… ¡no!

…¡es sangre!

…sangre…

…sangre…              …sangre…

….sangre.

…sangre…

…sangre…       …sangre…      …sangre…

Mercedes… ayúdame…

…huesos…      …sudor…

Ayúdame… creo que tengo fiebre…

Mercedes…

…sécame la sangre…

…ponme el termómetro…

¡Mercedes!

…Estoy agotado…

… no puedo…

…no quiero más sangre…

….dame vinagre y mézclalo con eso…

…no, para,… no quiero… ya no más…

…déjame…

…Mercedes…

¿Dónde estás?

Estoy despierto

Mercedes…

…contesta.

¡Mercedes!

¿Has dicho algo?

Mercedes, ven. (Ríe). Mercedes Benz. (Ríe). Mercedes, bien. Muy bien. Estás consiguiendo que me cabree…

¡Mercedes, joder! ¿Se puede saber dónde estás?

Mercedes….                             ¡Mercedes!

…¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Me cago en Dios!

LAS TRES MUJERES: de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
MERCEDES: Creo en Dios, Padre todopoderoso,…
LAS TRES MUJERES: …Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
MERCEDES: Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…
LAS TRES MUJERES: …Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
MERCEDES: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
DOS PLAÑIDERAS: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Primer misterio: La oración de Nuestro Señor en el huerto. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…
LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

ESCENA 2. LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS y se quedan ambos mirándose fijamente durante un largo instante. En la salita continúan las DOS PLAÑIDERAS rezando, en penumbra.)

TOMÁS: Me das asco. (Pausa larga.) ¿Qué pasa? ¿No dices nada? (Pausa.) Me das asco. (Pausa). ¡Me das asco joder! ¡Me das asco! (Pausa. Ríe.) ¿Qué día es hoy?

MERCEDES: Viernes. (Silencio.)

TOMÁS: Estas sábanas huelen a vinagre. (Pausa.) ¿Hace cuánto que no me las cambias? (Pausa larga.) ¿Te has quedado muda? (Pausa). De puta madre. Cámbialas. (MERCEDES, en silencio, saca de la cómoda un juego de sábanas blancas y las coloca en la silla. En silencio, comienza a retirar las que están en la cama y va haciendo una montaña con ellas en el suelo.) He estado sudando toda la noche. (Pausa.) He tenido una pesadilla repugnante: soñé que éramos felices. (Ríe.) ¿Te imaginas? ¿Tú y yo? (Ríe.) Menudo teatro nos hemos montado durante todos estos años. ¿Eh? ¿Tú qué dices? Un noviazgo para satisfacer la lujuria más salvaje. Todavía me acuerdo de nuestra primera vez. ¡Ja! La boda. (MERCEDES sonríe.) ¿De verdad me querías? No parecías muy convencida. ¿Me querías? (Pausa.) Bueno, seguramente ahora ya no tengas ninguna duda. ¡Un matrimonio perfecto con el que poner a prueba nuestra paciencia! “Hasta que la muerte nos separe”. (Pausa). Ya queda poco, no desesperes. (Pausa.) Y esta casa. El lugar más íntimo donde ocultar nuestras miserias. Nos faltó un hijo con el que disimular nuestro desprecio mutuo. (MERCEDES y TOMÁS se quedan mirando un instante, que ella termina por rehusar.) ¡Venga! No te pongas así… Si te lo curras un poco… a lo mejor… Ven aquí. Ven. (Pausa.) ¡Qué vengas, joder! (MERCEDES se acerca a TOMÁS.) Perdona. Sabes que no me gusta gritar. Me quita mucha energía. Ven. Dame la mano. Así. ¿Qué tienes ahí? Enséñamelo. (Pausa.) ¿Así que es esto lo que estabas haciendo? Me dejas aquí tirado y te pones a… Me das asco. ¿Quién está contigo? (Pausa.) ¡Iros a tomar por culo! ¡Fuera de aquí, parásitos! ¡Todavía me quedan fuerzas para daros una patada en el culo, perras! Y tú, deja eso. Dame la mano. (Pausa.) ¡Dámela! Así, tócame. Tócame. ¡Tócame, cojones! Muy bien. Así. Venga. Cúrratelo un poco más, mujer. Así, así… muy bien. Ya vamos… Muy bien. Así… parece que te vas animando. Sigue, sigue. Ahí… ¿Te gusta? Sí, sigue así…Te gusta… lo veo en tus ojos, beata viciosa… ¡Ah! Cuidado… más suave… así… así… sigue… un poco más… sí… así… un poco más… tú sigue, no pares… ¿ves qué bien?… muy bien… así, así… sigue, sigue, sigue… muy bien… vas muy bien… un poco más fuerte… sí… así… sí, sí, sí… dale… ya casi… un poco más… un poco más… un poco más… sí… así… un poco más… así… así… así… más rápido… sí… más… sí… sí… ya voy… ya voy… sí… así… ya voy… ya voy… voy… voy… ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! ¡Ah! ¡Sí! ¡Joder! ¡Joder! Sí. Sí… sí… Vale. Déjalo ya. Ya está. Joder… cada día te superas. (Pausa.) Esto es mejor que un polvo. (Pausa. Ríe.) Sólo por ver la cara que se te queda merece la pena. (Ríe.) ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? Pues la próxima vez lo vas a hacer con la boca. ¿Qué te parece? ¿Te parece bien? (Pausa.) Tendrás que volver a cambiar las sábanas. (Pausa larga. MERCEDES, en silencio, comienza de nuevo a cambiar las sábanas.) Dame eso que tenías en la mano. (Pausa.) Mercedes. No me hagas repetírtelo. (MERCEDES obedece, TOMÁS coge un vaso de agua, se introduce el rosario en la boca y se lo traga.) Ahí está mejor. Al menos por un tiempo. Tranquila. Lo vas a recuperar, es cuestión de horas. Dile a esas dos que se larguen. Y tráeme algo de comer, que esto me ha abierto el apetito. ¿Qué hora es?

MERCEDES: Las tres menos cuarto.

TOMÁS: Algo de carne. Me apetece algo de carne. Y una copa de vino. Abre una botella nueva.

La Venerable

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Siempre se han contado historias en mi casa. Siempre me gustó escucharlas. Mi tía abuela me sentaba en aquella salita y señalaba uno de los cuadros que colgaban de las paredes empapeladas. Una cabaña, un lago, un bosque. Colores azulverdosos y su voz rasgada por el tiempo transformaban el tosco óleo en una invocación de Cthulhu. Después llegaron las historias de las abuelas, todas eran de un mismo color, que teñía sus palabras en la dirección de Una grande y libre. Santificación de un régimen, demonización de otro: las dos Españas, una sobre la otra. Hasta que te da por leer y leer, y coges esa fea manía enemiga de cualquier totalitarismo. Los libros, mal de España, por ellos es como se destruyen las familias tradicionales, que no son otra cosa si no la primera representación del autoritarismo fernandino. Y comienzan las preguntas y no encuentras respuesta. Páginas, páginas, páginas… nadie se pone de acuerdo, rojos y azules campean por tus cuadernos de notas. Comienza el viaje por esa gruta oscura e incómoda a la que llaman conocimiento y tú único equipaje es una memoria sesgada. Una maleta que no es tuya si no que has heredado y cuando ves que esa ropa ya te queda pequeña y tienes ganas de mirar a los ojos a la Venerable y preguntarle, entre dientes, claro, ¿quién eres?

Frío.

El exceso encarnado en la arquitectura,  la pretendida suntuosidad de lo enorme y lo vacío. Parece que el único habitante del espacio leviatánico es el blanco que puebla todos los rincones del lugar. El color quiso dotarlo de alma y, sin embargo, las voces resuenan con un eco deformado en la inmensidad de la nada blanquecina. Una columna, dos columnas, tres columnas, decenas, cientos, miles nacen de la tierra elevándose hasta perderse en la bóveda indistinguible. Recuerdan a secuoyas centenarias pero la evocación de la vida deviene en muerte cuando acaricias el frío tronco pétreo que transmite el hálito de la parca.

Frío.

Buscas una salida pero la construcción se repite una y otra vez hasta que pierdes los puntos cardinales y entonces sólo eres capaz de distinguir una secuencia de pilares una detrás de otra, a derecha, a izquierda y miras hacia arriba y no encuentras consuelo y miras abajo y todo reluce tanto que te devuelve el reflejo de la angustia vertical.

Frío.

Gritas y tu voz viaja hasta convertirse en una deformidad irreconocible, ¿ese eres tú? ¿En eso te ha convertido tu viaje? ¿Cuándo empezó? No recuerdas cual fue la primera hilera de guerreros blancos que cruzaste, olvidaste tu primera impresión reverencial hacia aquel santuario que parece impartir una justicia nórdica.

Frío.

Las piernas flaquean y necesitas sentarte, el viaje es largo, necesitas reposar para encontrar una puerta, para recuperar el norte, para volver a una nueva entrada o una salida, ya da igual una cosa que otra, sólo quieres ver el final, una de las paredes, sentir algo que indique un se acabó. Entonces percibes que no hay sillas, ni bancos, sólo hostiles columnas y suelo mortuorio.

Frío.

¿Dónde está la señora de ojos vendados qué sostiene la balanza? La lex romana ha sido extirpada de ese laberinto sin recovecos, sin vericuetos, solo está compuesto de horizontales y verticales, horizontales y verticales… horizontales y verticales… es un laberinto sin secretos y a su vez el más efectivo de todos ellos porque eres incapaz de encontrar la salida y sientes la mirada de los cuervos desde las alturas pero todo es tan blanco que te impide verlos, a pesar de que tú crees que es fácil distinguir un punto negro sobre fondo blanco lo único que eres capaz de vislumbrar es el brillo mate del marfil de tus huesos.

Frío.

Yo soy la VENERABLE, la que tú has invocado, no me busques entre las columnas, puesto que me hallo a la altura del firmamento. ¿Por qué ahora indagas en mi nombre? Tú que me olvidaste en el pasado y que nunca me pensaste en el futuro llegas ahora reclamando escuchar mi voz, ver mi rostro…

Yo soy la VENERABLE, la tricolor.

Yo soy la VENERABLE, por la que no pasa el tiempo.

Yo soy la VENERABLE, señora y puta, puta y señora.

Yo soy la VENERABLE, visto toga y me cubro con gorro frigio.

Yo soy la VENERABLE, la que fue adorada por unos y odiada por otros.

Yo soy la VENERABLE, la que tiene su origen en los griegos y fue herida de muerte por los españoles.

Yo soy la VENERABLE, la sin bandera, sin patria, para algunos idea, para otros realidad.

Yo soy la VENERABLE, en mi nombre se han teñido países enteros de rojo.

Yo soy la VENERABLE, me han retratado en cuadros, sellos, monedas.

Yo soy la VENERABLE, la que duerme en un trono de marfil.

Yo soy la VENERABLE, amante, madre y suegra.

Yo soy la VENERABLE, la que tú rechazaste.

Yo soy la VENERABLE, a mí me buscas.