EL OTOÑO QUE PASEÉ POR EL INFIERNO por Paz Buelta Serrano

Sonido de hélice de helicóptero. Luz roja. Humo que golpea nuestros pies con una escasa regularidad. ¿Cómo llenar el mundo de humo de máquina? Paseo en soledad. Paseo acompañada. Con comparsa, con chusma, con agradables y futuros ex-conocidos; con él. Subo torres eléctricas, esquivo vampiros, lanzo llamas y bebo, siempre bebo, bebo mucho; con él. El bosque, negro, a lo lejos, nos rodea poco a poco y no deja de observarnos, tanto como le observo yo; con él. Siempre con él y en él.

Hace tiempo que pienso en un par de maldades tipo. Corremos por el laberinto de maizales y jodemos a toda pobre alma perdida -que, escalofriantemente asustadas, aún tienen la estúpida esperanza de que encontrarán la salida. Para ellas no hay salidas – Levantamos sus faldones, rozamos sus espaldas sin que nos vean, saltamos sobre el barro y salpicamos sus ropas todavía blancas: los niños más malos a este lado de la mesosfera. Nuestro verdadero entretenimiento: putear a los puteadores, ser los verdugos de los propios verdugos, un ensañamiento planeado y sangriento contra los encargados de asustar a las perdidas almas condenadas. Los zombis del cucurusha (así lo llamabas tú. Un demonio en ruso, como no).

Incursiones nocturnas en bicicleta, con alcohol y sin luces. Lejos de casa. Muy lejos de casa. Atentados a la carne. They made me so.

De la mano del demonio

Blancos horarios. Días repetidos, uno igual al otro, e igual al otro, e igual al otro. Un laberinto del día de la marmota en espiral. Cada vez se estrecha más, cada vez me asfixia más.

De la mano de mi amigo

Enamorada del demonio que haciendo maldades cayó de su trono sotánico para no ser malo. Rechazo a todo hombre que para hacer la paz llama a la guerra, aunque sea un superhombre.

Las llamas del infierno arden para purificarme. Me hace arder. Lanza gasolina y escupe una cerilla para purificarme. No tiene salvación- no quiere salvación- pero me escupe una cerilla para expulsarme a la luz. Y el cerco selvático, oscuro, profundo, entreabre sus ramas para dejarme salir. Sus hojas de ortiga me empujan, empujan mi inercia, inercia de explosión.

Tras el vuelo y un teléfono: la luz.

Time travels to know your secret life

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