Formulación lírica de la escena

Por esta caracola de mis manos

-el hombre que yo soy-

conozco cada gusto del mamífero,

conozco cada loma de su cuerpo,

conozco aquella lengua

que retorcí en mi lengua,

apenas encontrada la diadema,

apenas coronado de jazmines.

Todo el sabor lo redirijo al centro

en que la medianoche

sodomiza aventuras

y yo descanso,

nacido y futurible como un árbol,

percutido de todos los amores,

igual que descansaban el héroe o el poeta.

La verdadera lumbre de mis ojos

está relacionada con tu cuerpo,

como el primer placer en que te tuve

se nutría del viento y de la sal,

se recogía de la arena.

Era tan simple aquel descanso

como el jadeo alegre de la tarde

que abría los rincones, consolada

de llantos y de hormigas.

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