SANTO ROSARIO

(La acción transcurre a caballo en dos estancias contiguas: una salita de casa modesta, poco iluminada, donde tres mujeres están rezando; y una habitación que comunica con la anterior, a oscuras. con una cama donde está TOMÁS, una silla y una cómoda donde hay diversos útiles de medicina y farmacia.)

 

 

 

ESCENA I. LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR EN EL HUERTO

MERCEDES: Por la señal… TOMÁS: Mercedes…

… Mercedes,

…Mercedes

…no, la calavera de un perro…

…calavera, sangre…

…¡Mercedes!

…dame los clavos

…no, todavía no; no, todavía…

…no…                                        …no….,

no…,                                            no…

…Mercedes…

¿dónde estás?

…sangre, sangre,                …Mercedes…

… ¿me escuchas?

…Mercedes

…no tú no…

…es veneno, bébetelo tú…

…ella…

…Mercedes….

…¿dónde está el pañuelo?…

…sé que andas por ahí….

…sécame el sudor…

¿Qué haces?… ¡no!

¿qué es eso?…

¡es sangre!

…no, ya no más… no quiero….

…¿quién está contigo?

…Mercedes…

…dame tu mano…

…no, no,… no… no,… ¡no!

…¡es sangre!

…sangre…

…sangre…              …sangre…

….sangre.

…sangre…

…sangre…       …sangre…      …sangre…

Mercedes… ayúdame…

…huesos…      …sudor…

Ayúdame… creo que tengo fiebre…

Mercedes…

…sécame la sangre…

…ponme el termómetro…

¡Mercedes!

…Estoy agotado…

… no puedo…

…no quiero más sangre…

….dame vinagre y mézclalo con eso…

…no, para,… no quiero… ya no más…

…déjame…

…Mercedes…

¿Dónde estás?

Estoy despierto

Mercedes…

…contesta.

¡Mercedes!

¿Has dicho algo?

Mercedes, ven. (Ríe). Mercedes Benz. (Ríe). Mercedes, bien. Muy bien. Estás consiguiendo que me cabree…

¡Mercedes, joder! ¿Se puede saber dónde estás?

Mercedes….                             ¡Mercedes!

…¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Me cago en Dios!

LAS TRES MUJERES: de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
MERCEDES: Creo en Dios, Padre todopoderoso,…
LAS TRES MUJERES: …Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
MERCEDES: Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…
LAS TRES MUJERES: …Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
MERCEDES: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
DOS PLAÑIDERAS: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Primer misterio: La oración de Nuestro Señor en el huerto. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…
LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

ESCENA 2. LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS y se quedan ambos mirándose fijamente durante un largo instante. En la salita continúan las DOS PLAÑIDERAS rezando, en penumbra.)

TOMÁS: Me das asco. (Pausa larga.) ¿Qué pasa? ¿No dices nada? (Pausa.) Me das asco. (Pausa). ¡Me das asco joder! ¡Me das asco! (Pausa. Ríe.) ¿Qué día es hoy?

MERCEDES: Viernes. (Silencio.)

TOMÁS: Estas sábanas huelen a vinagre. (Pausa.) ¿Hace cuánto que no me las cambias? (Pausa larga.) ¿Te has quedado muda? (Pausa). De puta madre. Cámbialas. (MERCEDES, en silencio, saca de la cómoda un juego de sábanas blancas y las coloca en la silla. En silencio, comienza a retirar las que están en la cama y va haciendo una montaña con ellas en el suelo.) He estado sudando toda la noche. (Pausa.) He tenido una pesadilla repugnante: soñé que éramos felices. (Ríe.) ¿Te imaginas? ¿Tú y yo? (Ríe.) Menudo teatro nos hemos montado durante todos estos años. ¿Eh? ¿Tú qué dices? Un noviazgo para satisfacer la lujuria más salvaje. Todavía me acuerdo de nuestra primera vez. ¡Ja! La boda. (MERCEDES sonríe.) ¿De verdad me querías? No parecías muy convencida. ¿Me querías? (Pausa.) Bueno, seguramente ahora ya no tengas ninguna duda. ¡Un matrimonio perfecto con el que poner a prueba nuestra paciencia! “Hasta que la muerte nos separe”. (Pausa). Ya queda poco, no desesperes. (Pausa.) Y esta casa. El lugar más íntimo donde ocultar nuestras miserias. Nos faltó un hijo con el que disimular nuestro desprecio mutuo. (MERCEDES y TOMÁS se quedan mirando un instante, que ella termina por rehusar.) ¡Venga! No te pongas así… Si te lo curras un poco… a lo mejor… Ven aquí. Ven. (Pausa.) ¡Qué vengas, joder! (MERCEDES se acerca a TOMÁS.) Perdona. Sabes que no me gusta gritar. Me quita mucha energía. Ven. Dame la mano. Así. ¿Qué tienes ahí? Enséñamelo. (Pausa.) ¿Así que es esto lo que estabas haciendo? Me dejas aquí tirado y te pones a… Me das asco. ¿Quién está contigo? (Pausa.) ¡Iros a tomar por culo! ¡Fuera de aquí, parásitos! ¡Todavía me quedan fuerzas para daros una patada en el culo, perras! Y tú, deja eso. Dame la mano. (Pausa.) ¡Dámela! Así, tócame. Tócame. ¡Tócame, cojones! Muy bien. Así. Venga. Cúrratelo un poco más, mujer. Así, así… muy bien. Ya vamos… Muy bien. Así… parece que te vas animando. Sigue, sigue. Ahí… ¿Te gusta? Sí, sigue así…Te gusta… lo veo en tus ojos, beata viciosa… ¡Ah! Cuidado… más suave… así… así… sigue… un poco más… sí… así… un poco más… tú sigue, no pares… ¿ves qué bien?… muy bien… así, así… sigue, sigue, sigue… muy bien… vas muy bien… un poco más fuerte… sí… así… sí, sí, sí… dale… ya casi… un poco más… un poco más… un poco más… sí… así… un poco más… así… así… así… más rápido… sí… más… sí… sí… ya voy… ya voy… sí… así… ya voy… ya voy… voy… voy… ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! ¡Ah! ¡Sí! ¡Joder! ¡Joder! Sí. Sí… sí… Vale. Déjalo ya. Ya está. Joder… cada día te superas. (Pausa.) Esto es mejor que un polvo. (Pausa. Ríe.) Sólo por ver la cara que se te queda merece la pena. (Ríe.) ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? Pues la próxima vez lo vas a hacer con la boca. ¿Qué te parece? ¿Te parece bien? (Pausa.) Tendrás que volver a cambiar las sábanas. (Pausa larga. MERCEDES, en silencio, comienza de nuevo a cambiar las sábanas.) Dame eso que tenías en la mano. (Pausa.) Mercedes. No me hagas repetírtelo. (MERCEDES obedece, TOMÁS coge un vaso de agua, se introduce el rosario en la boca y se lo traga.) Ahí está mejor. Al menos por un tiempo. Tranquila. Lo vas a recuperar, es cuestión de horas. Dile a esas dos que se larguen. Y tráeme algo de comer, que esto me ha abierto el apetito. ¿Qué hora es?

MERCEDES: Las tres menos cuarto.

TOMÁS: Algo de carne. Me apetece algo de carne. Y una copa de vino. Abre una botella nueva.

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