¡EL ARTE O LA VIDA!

(“La decadencia de la mentira” o el ascenso meteórico de la “verdad”…)

¿Es el arte, la expresión humana suprema? Muchos no dudarían un segundo en asegurar que sí…. ¿Es la simple observación algún tipo de proceso artístico? Depende.¿ Vamos a relativizar a tal extremo hasta las pestañas del viento para poder decir, que recibir, es tanto parte del arte, como entregar? Esto es, ¿en un “gremio” donde la objetividad reluce por su ausencia, podemos fiarnos de toda teorización del fenómeno arte, que provenga de un teórico-artista?

(Objetividad, demonio perseguido diría Wilde. Realidad, aburrido espejo de lo terreno.)

En este magma volcánico de preguntas explosivas, encendemos las calderas de la reflexión, y como lectores, empezamos a alejarnos de la orilla en la que nos dejó el texto, llegando a lugares desde los que, al girarnos a mirar la costa de la que un día se zarpó, no vemos más que las últimas huellas de nuestras kilométrica odisea dispersas en la niebla londinense…

Es la contradicción la herramienta más sigilosa a la hora de contrastar. Es el juego artístico, muchas veces, la conexión entre dos personas, donde encontramos la comparación (por medio de la discusión); el contraste en definitiva. Cuando toda esa lucha de contrarios, la colocamos en un sólo discurso, caemos en las redes del silogismo circular, a mí me gusta llamarlo bucle, dos opuestos rodeando el campo de ambos, la contradicción ilustrando.

En realidad, con la verificación constante de algo, no deberíamos poder argumentar en contra de lo real. Quiero decir que resulta paradójico atacar en cierta manera a lo empírico, utilizando un proceso evidentemente empírico como principal herramienta argumental. Resulta paradójico en principio; por que en realidad lo que parece pretender Vivian, es colocarte en órbita de la curiosidad  y la observación. De hecho, más que respuestas claras, que están presentes indudablemente, lo que genera en un lector más o menos paranoico, puede ser una ristra de preguntas, relacionadas con líneas tangentes a la circunferencia temática del texto. Estas preguntas provienen de los núcleos temáticos centrales, pero no lo nutren de ninguna manera. De hecho, algunas de estas cuestiones  podrían alimentar a otros trabajos ensayísticos del autor (“El crítico artista”, ¿quizá?)

El tema que fundamenta todo el ensayo es la tensión del cordón que une (o enfrenta) a la imitación, con su contraria, la invención. En este caso, Oscar apuesta por la segunda como paladín del verdadero artista y de su arte, capaz de sobreponer la obra al objeto observado o representado.

A partir de ahí, conseguirá convencerte de que, por tanto, el arte es superior a todas las cosas. O ya no tanto superior, como anterior:  El arte anticipándose a las sensaciones y a las emociones del hombre; el arte adelantándose a su tiempo; o, sobretodo, el arte, dictando las pautas de observación del entorno que nos rodea.

Gafas tridimensionales para nuestros sentidos, vestidos de tantas vivencias reales como artísticas. Sucede que habiendo conocido la estilización de la realidad que puede aportar el creador, el autoengaño empieza a funcionar como herramienta catalizadora, generalizando el recuerdo, estilizando sus límites, produciendo postales mentirosas que varían con el tiempo.

El ser humano ansía vivir, testimoniar, e incluso sufrir.  Me atrevería a decir que nunca hemos sentido el amor (por ejemplo) virgen de influjos. Es un sentimiento este constantemente reconstruido por abrumadoras cantidades de música, de ficción o de literatura, con lo que jamás hemos podido sentirlo por primera vez, pues siempre lo habremos imaginado previamente.

Y, al contrario, también encontraríamos numerosos ejemplos. Es decir, ¿cuántas veces deseamos vivir con el arte, sensaciones, o situaciones concretas, que nunca jamás podremos sentir? El viaje del receptor por el jardín creador siempre contiene una curiosa búsqueda de la verdad, y esto es justamente lo que contradice todo lo dicho anteriormente.

El fenómeno de los videojuegos, donde el receptor pasa a ser protagonista directo (por medio de la acción/interacción), es otro bello ejemplo de las ansias por conocer y vivenciar del ser humano y de las extrañas contingencias que sufren los avatares de la creación y la recepción.

Por último, como camino a explorar para futuras reflexiones es el tratamiento de lo tópico, y sobretodo, de los procesos de topificación. Obviamente estos están presentes en casi cualquier tipo de generalización o estilización artística, pero yo atendería a las fuerzas que rigen los tópicos culturales de las distintas zonas del mundo. Los países vistos desde fuera, serían casi más válidos que la realidad sufrida en ellos.

Hace mucho rato que no sale el sol en el país favorito del gran astro…

(Artistas conspiranoicos y receptores paranoicos)

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Músicas de ZAHARA

Mairena

ROMANCE (Aire de soleá bailable) Antonio Mairena: https://www.youtube.com/watch?v=0cSJDjVanBU

Otro ROMANCE, con el Lebrijano y la Perrata, que era su madre: https://www.youtube.com/watch?v=WXzxRHM46nE

TANGOS DE TRIANA, con Naranjito de Triana: https://www.youtube.com/watch?v=Vc6iGgyfksY

y https://www.youtube.com/watch?v=oPVfkxQo0bo

Y la Salve Marinera: https://www.youtube.com/watch?v=uVBcUoMxnas

ZAHARA


ZAHARA

Playa de Zahara de los Atunes, en la provincia de Cádiz.
Primavera.
Una noche.

Personajes:
MUCHACHO
MARINERO
CORO

I Frío y tierra en los ojos

No hay nubes. Luz de luna.
Aparece el MARINERO. Toque por tientos.

MARINERO. (Tientos del Mellizo.)
Estaba la noche oscura,
y con la luz de los luceros
está temblando la playa
en las arrugas del viento.

De Cádiz vengo a Zahara
cantando a cada pasito,
mi nombre, si yo quisiera,
lo hubiera traído conmigo.

La luna está por el agua,
qué noche más larga tengo
cerraíta entre las manos
y no se me viene el sueño.

Luna fresca de mi frente,
te digo, ¡ay Virgen del Carmen!,
qué blanca yo la pintara
por los oscuros pinares.

Yo soy un marinero pobre de Zahara.
¡Qué faena tan dura encima de las olas! Mis manos, como una piedra de sal, se dejan caer, por fin, sobre la arena de mi playa. Quisiera construir un rascacielos enorme solo de arena, en la orilla.
Esta luna se volvería una piedra también, y las algas se parecerían a nosotros. No volveré a mi casa
hasta que sea de día; me quedaré hasta entonces. ¡Si yo lo que quiero es llenarme de arena!

MARINERO y CORO.
Estaba la noche oscura
y el marinero pisaba
después de trescientos días
la arenita de su playa.

MARINERO. ¡Qué me importarán los días! ¡Trescientos, mil, un millón, se pasan igual en el barco!

CORO.
¡Cómo te llama el viento,
niño del agua,
como te llama el viento,
de madrugada!

MARINERO. ¡Viva el agua! Trescientas, miles, un millón de gotas…, todas para mí, así se me pasará la fatiga que tengo en la garganta…
La madrugada la estoy llenando
de un gigantesco rascacielos de arena. ¡Vamos al rascacielos!
Desde el balcón de mi casa, podía verse la luna.
(Al mar.) ¡Oh, una plaza infinita, en toda la puerta!
Voy a descalzarme. ¡Pisa, marinero, pisa la arena, joder!

CORO.
¡Cómo te llama el viento,
niño del agua,
cómo te llama el viento,
por la mañana!

MARINERO y CORO. (Compás por bulerías.)
Después de la faena,
ya he dejado mi barco,
y he venido a la arena tan blanca de mi playa.

Toda la noche de juerga,
y aquí me tienes, viento,
peinado y vestido para ti,
en la arena de mi playa.

Se siente por dentro de las venas
el nombre blanco de la noche
y el frío de las estrellas.

Después de la faena,
ya he dejado mi barco,
y he venido a la arena tan blanca de mi playa.

Aparece el MUCHACHO. Lleva un pañuelo al cuello. Silencio.

MUCHACHO. (Martinete.)
Yo ya no soy quien era,
ni quien debía yo de ser,
soy un mueble de tristeza
arrumbaíto a la pared.

Este dolor que yo tengo,
culpita que nadie sabe,
me está llenando las venas
donde corría la sangre.

Y si no es verdad,
que Dios me mande un castigo,
si me lo quiere mandar.

CORO y MARINERO. (Romance. Aire de soleá bailable.)
Marinero, marinero,
que estás echado en la playa,
saluda a quien viene a verte
temprano por la mañana.

CORO.
Marinero, marinero,
cómo te asusta su sangre.
Tendrías que estar en casa,
echaítos los cristales.

Mira qué paso de niño
con hambre, que no lo sabe.
Te está pidiendo que vengas
cerquita para ayudarle.

Ten compasión, marinero,
ten compasión, que no salen
por esa boquita suya
más que duquelas muy grandes.

¡Cómo se mueve en el agua
la luna, cómo se mueve!
¡Parece que no la miras,
pero te baña la frente!

Marinero, es el mismo camino,
sendero por donde viene,
el que lleva hasta tu casa,
que tú lo recorres siempre.

CORO y MARINERO.
Marinero, marinero,
que estás echado en la playa,
saluda a quien viene a verte
temprano por la mañana.
Ayuda a quien viene a verte,
temprano por la mañana.

MUCHACHO. Para llegar aquí, no me ha dado miedo atravesar los cañaverales.

MARINERO. Sal de los juncos para que pueda verte. Ponte a la luz.

MUCHACHO. Te hace falta la luna.

MARINERO. ¿Quién eres?

MUCHACHO. Otro que vive en este pueblo.

MARINERO. ¡Bienvenido a mi rascacielos y a mi plaza infinita, ahora que se te ve la cara!

MUCHACHO. Te sientes el dueño de la orilla. Yo solo he venido a pasear. No tardaré en volverme.

MARINERO. Puedes tumbarte conmigo. ¡Vamos! ¡Quítate los zapatos y mójate los pies! Para pisar la plaza, mejor te desabrochas la camisa.

MUCHACHO. Tendré frío. ¿Tú que tienes con el mar?
Lo peor que hay en tus ojos, se ve con la luz de ahora.
Sonríes, pero tú también tienes una tristeza infinita. Tendré frío.

MARINERO. Si te da el frío, puedes irte corriendo a los pinares. Tranquilo. Mira, haz como yo. Desabróchate y acércate al agua. Déjate el pañuelo, por si acaso. ¡Hay que atravesar la plaza! Es una plaza inmensa, y vamos a imaginarnos un arco. ¡Que no haya nadie! Solo el negro que toca el piano detrás de los setos.

CORO y MARINERO. (Al muchacho.) Se te está moviendo la sombra por la arena, está temblando de miedo.

MARINERO. ¡No vamos a decir el nombre ninguno de los dos!

CORO y MARINERO.
¡De lo alto de los cerros,
vienes lamiendo una estrella!
¡La arena cómo te muerde
la sombra que se te suelta!

MUCHACHO. Se desabrocha la camisa. Cerca del agua. (Soleares.)
Si no tuviera en las venas,
la mierda de un enemigo,
no temblaría mi sombra
cuando te juntas conmigo.

Los siete sabios de Grecia
no saben lo que yo sé,
que las fatigas y el tiempo
me lo han hecho a mí comprender.

Ya la escucho repicando
a la torre de Santa Ana,
de penas que estoy soltando.

Mucho tengo que decirte,
pero me llamo a silencio.
Yo te lo digo callando,
pero se entera mi cuerpo.

Me agarro a la pared,
me cayó tierra en las ojos,
por mi mano me cegué.

CORO, MARINERO y MUCHACHO. (Compás de soleá por bulería.) ¡Enfermedad!

CORO. (Al MUCHACHO.)
¡Su semen parece seguro!
Acércate,
que se te caiga el pelo
sobre su pecho.

CORO y MUCHACHO.
Que se me caigan los ojos
sobre su pecho.

CORO y MARINERO.
Que se te caiga a cachitos
el cerebro
sobre mi pecho.
Alguien te ha envenenado el alma.

CORO y MUCHACHO.
Y alguien me ha envenenado el cuerpo.

II Rosas y lirios

MARINERO. (Alegrías lentas.)
Cómo reluce mi Cádiz,
mira qué bonito está
sobre un cachito de tierra
que le ha robaíto al mar.

Que dime qué tienes
debajo del pie
que dime qué tienes
que yo no lo sé.

Grande locura es negarlo,
quiero amarrarme esta noche
a los juncos que se enredan
alrededor de tu nombre.

Deja que te mire
la cara y el pie,
deja que te mire,
rosita y clavel.

Compañerito, tu cuerpo
lo estoy pintando en la arena
con agua de mi cintura
y el vientecito se lo lleva.

No me traigas más fuego,
rosas y lirios;
cuando pise tu calle,
me iré contigo.

Me iré contigo, primo,
me iré contigo;
no me traigas más fuego,
rosas y lirios.

CORO.
El muchacho se esconde entre los juncos.

MARINERO. ¿Dónde vas?

CORO.
Nadie puede tener, en esta noche,
miedo de nada; pregúntate,
marinero que vuelves después de tantos días,
qué tiene este muchacho en la garganta.
¿No le has visto los ojos asustados?
¿No le has visto las manos demasiado sencillas?

MARINERO. Yo necesito compartir la noche con alguien. Estoy cansado. ¡Me he fijado en sus ojos! Tienen la belleza de la piel herida. Cuando grita: ¡enfermedad!, yo no sé qué quiere decirme.

CORO y MARINERO. Se queja de la sangre.

MARINERO. ¡A mí también me raspan a veces las venas! ¡Me quiere asustar! Está ahí. ¡Me está mirando! Se asoma entre los juncos, como un animal; pero puedo verle los ojos encendidos. ¡Acércate! ¡Ha llovido suficiente en todos los lugares!

MUCHACHO. ¡Cuando hablas así, eres tú quien asusta!

MARINERO. He recogido las velas.

CORO. La mañana deja abiertas las flores de la casa, detrás de los pinares. ¡Oh playa, galopada hasta tu nombre, acoge a los buenos! Que dentro de un rato, será de día…, y ya cualquier piedra, junco o tronco los habrá olvidado.

MUCHACHO. Estoy meando. Cuando acabe, iré. ¿Oyes? Hay música. Han puesto música en algún chiringuito.

MARINERO. Se oye muy poco.

MUCHACHO. Está muy lejos. Mejor estábamos antes. He pensado tirarme del último piso de tu rascacielos, pero me da asco que me coman las gaviotas mientras caigo. Vuelve. Necesito un tiempecito para reconocer la playa.

MARINERO. ¡Vamos a la orilla!

MUCHACHO. ¡Qué fría está el agua!

MARINERO. Tenemos el rascacielos. La plaza se cierra en una avenida. Una avenida como nunca hemos visto tú y yo una. Hay seis carriles llenos de coches, y te cuesta respirar. La gente te golpea por todas las partes de tu cuerpo. Corren. Hay perros, y del cielo se desprende una lengua de calor como una gota de cera que se arrastra por un cirio.

MUCHACHO. Eso es hermoso.

MARINERO. Lo es. Recógela en tu boca.

MUCHACHO. Me hace daño.

MARINERO. ¡Pero hay pureza! ¡Sé que se te han ensuciado las costillas, y que una serpiente te recorre la espalda!

MUCHACHO. Yo me acerco a vosotros con todo mi corazón, pero lo tengo mordido y me duelen las manos de mirarlo. Estoy destruido, ¿sabes que solo un cuerpo puede salvarme? ¡Virgen María! ¡Ayúdame!

MARINERO. Ven otra vez conmigo a tocar el agua.

MUCHACHO. Es que se me revienta la nariz con solo olerte.

MARINERO. Yo no voy a envenenarte.
(Tangos de Triana.)
Vente conmigo y haremos
una chocita en el campo
y en ella nos meteremos.

Pero dime qué motivo te he hecho yo
para que la ropa me la tires a la calle
como si fuera un ladrón.

CORO y MUCHACHO.
Yo te estoy queriendo a ti
con la mima violencia
del azahar en abril.

MUCHACHO.
Quiero quedarme dormido,
a ver si puedo olvidar
lo que despierto he sufrido.

CORO.
No me des rositas tan fuertes,
que se me enciende la cara
nada más que con verte.

Me estás poniendo encendido
y están contando mis ojos
lo que en mí tú has conseguido.

El puente no puedo pasar,
que en la capilla del Carmen,
allí me vuelvo para atrás.

Qué lejos está de los juncos…,

CORO y MARINERO.
… ya viene a estar conmigo.
Su sombra ya se le para y viene a ponerme flores
como se le ponen a Cristo.

Ya viene arañando sombra
la mañanita siguiente,
con tantos lirios que tengo,
yo no sé dónde meterme.

CORO. (Al MARINERO.)
Ay que se te está olvidando
que un enfermo no se cura
nada más con tu lengua
y el clarito de luna.

MARINERO.
Estoy pensando en tu boca,
de flores te coronara
para que nadie te conozca.

Baile por tangos.

Abrupto y absoluto silencio.

III Capitana

El MUCHACHO canta, primero como en susurro, la Salve Marinera.

MUCHACHO.
Dios te salve,
reina, madre y capitana,
eres tú nuestra vida,
eres nuestra esperanza;
y a tus plantas, Señora,
se arrodilla Triana.

Nuestro puerto perdimos,
nuestra nave naufraga,
sin rumbo en las tinieblas
de este valle de lágrimas,
en el que, suplicantes,
nuestras voces te llaman.

CORO y MUCHACHO. Crescendo.
Oh, misericordiosa,
vuélvenos tu mirada,
y lleva nuestro barco
con brisas de bonanza
a Jesús, navegante
de tu divina entraña.

Capitana clemente,
dulcísima Esperanza,
siempre Virgen María,
luz que guía Triana.
Por ella y por tus hijos,
(Apoteósico.)
Madre de Dios y Santa,
ruega para que un día
podamos echar anclas
en el puerto que Dios nos promete
como segura patria.
Amén. Amén.

 

Absoluto silencio.
Satisfechos.
Fuman los dos.

IV Pañuelo

El MUCHACHO, en relamida paz, se acerca a los cañaverales.
Arranca algunos juncos y los enreda unos con otros. Forma un hilo fuerte.
Vuelve junto al MARINERO y lo extrangula.

MUCHACHO. Cubriéndole con su pañuelo la cara. (Soleares.)
Si no fuera por mi hermano
me hubiera muerto de hambre,
y siempre le queda a mi hermano
-¡ay soleá, no puedo más!-
cachitos de pan que darme.

Y se murió y mi pañuelo
yo se lo eché por la cara
para que no tragara arena,
boquita que yo besara.

Tuve las manos vacías;
la sangre me está volviendo,
y así son las manos mías.

FIN

La venerable (versión 2.0)

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EXORDIUM

EL MUCHACHO.- Siempre se han contado historias en mi casa. Siempre me gustó escucharlas. Mi tía abuela me sentaba en aquella salita y señalaba uno de los cuadros que colgaban de las paredes empapeladas. Una cabaña, un lago, un bosque. Colores azulverdosos y su voz rasgada por el tiempo transformaban el tosco óleo en una invocación de Cthulhu. Después llegaron las historias de las abuelas, todas eran de un mismo color, que teñía sus palabras en la dirección de Una grande y libre. Santificación de un régimen, demonización de otro: las dos Españas, una sobre la otra. Hasta que te da por leer y leer, y coges esa fea manía enemiga de cualquier totalitarismo. Por los libros se destruyen las familias tradicionales. Y comienzan las preguntas y no encuentras respuesta. Páginas, páginas, páginas… nadie se pone de acuerdo, rojos y azules campean por tus cuadernos de notas. Comienza el viaje por esa gruta oscura e incómoda a la que llaman conocimiento y tú único equipaje es una memoria sesgada. Una maleta que no es tuya si no que has heredado y cuando ves que esa ropa ya te queda pequeña y tienes ganas de mirar a los ojos a la Historia y preguntarle, entre dientes, claro, ¿quién eres?

NARRATIO

Frío.

El exceso encarnado en la arquitectura,  la pretendida suntuosidad de lo enorme y lo vacío. Parece que el único habitante del espacio leviatánico es el blanco que puebla todos los rincones. El color quiso dotarlo de alma y, sin embargo, las voces resuenan con un eco deformado en la inmensidad de la nada blanquecina. Una columna, dos columnas, tres columnas, decenas, cientos, miles nacen de la tierra elevándose hasta perderse en la bóveda indistinguible. Recuerdan a secuoyas centenarias pero la evocación de la vida deviene en muerte cuando acaricias el frío tronco pétreo que transmite el hálito de la parca.

Frío.

Busco una salida pero la construcción se repite una y otra vez hasta que pierdo los puntos cardinales y entonces sólo soy capaz de distinguir una secuencia de pilares una detrás de otra, a derecha, a izquierda y miras hacia arriba y no encuentro consuelo. Miro abajo y todo reluce tanto que me devuelve el reflejo de la angustia vertical.

Frío.

Grito y mi voz viaja hasta convertirse en una deformidad irreconocible. No recuerdo cual fue la primera hilera de guerreros blancos que crucé, olvido mi primera impresión reverencial hacia este santuario que parece impartir una justicia nórdica.

Frío.

Las piernas flaquean y necesito sentarme, el viaje es largo, tengo que reposar para encontrar una puerta, para recuperar el norte, para volver la entrada o a dar con una salida, ya da igual una cosa que otra, sólo quiero ver el final, una de las paredes, sentir algo que indique un se acabó. Entonces… no hay sillas, ni bancos, sólo hostiles columnas y suelo mortuorio.

Frío.

¿Dónde está la señora de ojos vendados qué sostiene la balanza? La lex romana ha sido extirpada de ese laberinto sin recovecos, sin vericuetos, solo está compuesto de horizontales y verticales, horizontales y verticales… horizontales y verticales… es un laberinto sin secretos y a su vez el más efectivo de todos ellos porque soy incapaz de encontrar la salida… Siento la mirada de los cuervos desde las alturas pero todo es tan blanco… tan blanco que no puedo verlos… solo veo el brillo mate del marfil de mis huesos.

Frío.

CONFIRMATIO

Yo soy la VENERABLE, la que tú has invocado, no me busques entre las columnas, puesto que me hallo a la altura del firmamento. ¿Por qué ahora indagas en mi nombre? Tú que me olvidaste en el pasado y que nunca me pensaste en el futuro llegas ahora reclamando escuchar mi voz, ver mi rostro…

Yo soy la VENERABLE, la tricolor.

Yo soy la VENERABLE, por la que no pasa el tiempo.

Yo soy la VENERABLE, señora y puta, puta y señora.

Yo soy la VENERABLE, visto toga y me cubro con gorro frigio.

Yo soy la VENERABLE, la que fue adorada por unos y odiada por otros.

Yo soy la VENERABLE, la que tiene su origen en los griegos y fue herida de muerte por los españoles.

Yo soy la VENERABLE, la sin bandera, sin patria, para algunos idea, para otros realidad.

Yo soy la VENERABLE, en mi nombre se han teñido países enteros de rojo.

Yo soy la VENERABLE, me han retratado en cuadros, sellos, monedas.

Yo soy la VENERABLE, la que duerme en un trono de marfil.

Yo soy la VENERABLE, amante, madre y suegra.

Yo soy la VENERABLE, la que tú rechazaste.

Yo soy la VENERABLE, a mí me buscas.

Te encuentro en un trono, sentada, como una antigua reina, yo pensé que tú no entendías de realengo y sin embargo el marfil sostiene mi sueño. ¿Cuántos elefantes han fallecido para que tú puedas tener dignidad aúlica? Inicio un viaje cargado de esperanza y resulta que contra mi cara golpean los mismos símbolos que esgrimieron Merovingios, Carolingios, Capetos y Plantagenets. Me recibes como a los indignos, tú sobre mí, inalcanzable. Sólo puedo verte a través de este cristal bohemio que descansa sobre los capiteles de columnas heladas. Soy hormiga bajo tus pies, siento que en cualquier momento me aplastarás como a un insecto. Te invoco para aprender, te invoco para conocer, te invoco para amar pero tú me sometes a la humillación de un traidor. Pareces una reina gala que semidesnuda se presenta al último descendiente de los Julios.

Me inspiras la lástima y la repulsa que sólo puede provocar la mediocridad, ¿cómo te atreves tan siquiera a mirar mis pezuñas? Dices que vienes buscando el saber pero ni tan siquiera la locura a la que te ha sometido el viaje ha logrado extirpar un ápice de tu soberbia. Eres un legislador sin tribunal. En mi inmortalidad he visto desfilar ante mí toda clase de peleles pero sin duda tú eres de la peor clase. Aun así tienes algo de Prometeo hijo de hombres, pero no hay divinidad ni en tu palabra ni en tu gesto. Ni tan siquiera tienes pose porque el desgarbo se adueña de ti, ni tan sólo ostentas el decoro de la desnudez. Cubres tu cuerpo amorfo con unas telas descombinadas que no representan bandera alguna a pesar de la aleatoriedad de los colores. Vienes para hacer preguntas y sólo proporcionas respuestas. Usa los signos de interrogación. Te ordeno, te conmino, te obligo y te someto a usar la interrogación. Sólo la pregunta te permitirá huir del destino que te mereces. Eres una hormiga más ante el inexorable destino, un legislador sin tribunal. Mi meñique bastaría para aplastarte, para devolverte a ese amasijo cárnico que fuiste en tu alumbramiento. En tus manos está la redención o la condenación. ¿Qué eliges?

¿Quién eres?

I N T E R L U D I O P R I M E R O

OLIVARES.- Richelieu.

RICHELIEU.- Olivares.

OLIVARES.- Viva el absolutismo.

RICHELIEU.- Viva el autoritarismo.

OLIVARES.- absolutismo.

RICHELIEU.-  Autoritarismo.

OLIVARES.- Designio divino.

RICHELIEU.- Primus inter pares.

OLIVARES.- Aboslutismo.

RICHELIEU.- Autoritarismo.

OLIVARES.- Borbón.

RICHELIEU.- Habsburgo.

OLIVARES.- Centralismo.

RICHELIEU.-  Federalismo.

OLIVARES.- Absolutismo.

RICHELIEU.-  Autoritarismo.

OLIVARES.- Uninacional.

RICHELIEU.- Plurinacional.

OLIVARES.- Absolutismo.

RICHELIEU.- Autoritarismo.

REFUTATIO

Los griegos dicen que mi nombre se ha perdido en la noche de los tiempos. Me he deformado como si fuera el hijo repudiado de una noble espartana, ya no soy lo que era, la mutación darwiniana ha anidado en mí y ahora ves la sombra de aquella que sacaron de la caverna. Sólo el marfil parece mantener el realengo de la regicida. Mi gloria fue romana y mi llanto también fue lacial. No soy más que un producto de la desmemoria. El material del que estoy compuesta es de los recuerdos y por eso me ves difuminada. Mis piernas fueron forjadas con el odio militar y católico y mis brazos con los sueños anarquistas y socialistas. Mi cabeza es la imagen que esculpió el emperador del paralelo y el trenzado que anhelas acariciar fue obra de un escritor que practicaba el naturalismo. No vengo a pronunciar un discurso de polémica; vengo a dar una información. Se ha dicho, lo ha dicho el más ilustre y más desdichado de los poetas, que la pluma es la lengua del alma; yo me atrevería, si no pareciera irreverencia, a decir de mi parte que el silencio es una manera de expresar las intenciones. Tal vez interpretas este largo silencio mío de una manera contraria a mis intenciones. En mí anida el deseo de ser buscada, yo no marcho al encuentro de los hombres, ya no… Vienes buscando un absoluto kantiano y deberías aprender más de la física hebrea. El blanco es el más puro de los colores y el que se mancha con más facilidad.

S E G U N D O I N T E R L U D I O

CÁNOVAS.- Sagasta.

SAGASTA.- Cánovas.

CÁNOVAS.- Viva la Restauración.

SAGASTA.- Viva la alternancia bipartidista.

CÁNOVAS.- ¡Liberal!

SAGASTA.- ¡Conservador!

CÁNOVAS.- ¿Sufragio universal?

SAGASTA.- Encasillado.

CÁNOVAS.- ¡Viva la Restauración!

SAGASTA.- ¡Viva la alternancia bipartidista!

CÁNOVAS.- Barbudo.

SAGASTA.- Mostachudo.

CÁNOVAS.- Socialista.

SAGASTA.- Republicano.

CÁNOVAS.- Dogo.

SAGASTA.- San Bernardo.

CÁNOVAS.- ¡¡Viva la Restauración!!

SAGASTA.- ¡¡Viva la alternancia bipartidista!!

CÁNOVAS.- Guau.

SAGASTA.- Guau.

PERORATIO

EL MUNDO.- Has vuelto de tu viaje. Cuéntanos, ¿qué has aprendido?

EL MUCHACHO.- Si habéis de ingresar en una disciplina rutinaria y atávica, de jerarquías y de pontífices, de adhesión incondicional y de respeto sin límites; si venís a continuar la obra del pasado… jóvenes, plegad la roja bandera, dejad vírgenes las cuartillas, poneos los manguitos y volved al escritorio, vestíos la blusa y volved al mostrador, coged los libros y volved a la escuela donde se fabrican hombres de provecho sobre los textos de la tradición. Pero si de verdad se ha encendido en vuestro corazón el fuego de la santa rebeldía, andad, seguid. Seguid adelante sin parar, hasta que caigáis reventados en el camino o hasta que os salgan las barbas malditas de los hombres, donde hizo presa Dalila para rendir la fortaleza humana. Rebelaos contra todo: no hay nada o casi nada bueno. Rebelaos contra todos: no hay nadie o casi nadie justo. Si os sale al camino un mozo y os dice: jóvenes, respetad a los viejos, decidle: mozo, entierra a tus muertos donde no les profanen los vivos. Si os apostrofan los genios alarmados de vuestra irrupción impetuosa y resonante, contestadles: somos la nueva vida. Adán nace otra vez. Llevad con vosotros un bolsillo de respetos y un costal de faltas de respeto. El respeto inmoderado crea en el alma gérmenes de servidumbre. Sed arrogantes como si no hubiera en el mundo nadie ni nada más fuerte que vosotros. No lo hay. La semilla más menuda prende en la grieta del granito, echa raíces, crece, hiende la peña, rasga la montaña, derrumba el castillo secular… triunfa. Sed imprudentes, como si estuvieseis por encima del Destino y de la Fatalidad. Sed osados y valerosos, como si tuvieseis atadas a vuestros pies la Victoria y la Muerte. Sois la vida que se renueva. La naturaleza que triunfa. El pensamiento que ilumina, la voluntad que crea, el amor eterno…
Luchad hermosa legión de rebeldes, por los santos destinos, por los nobles destinos de una gran raza, de un gran pueblo que perece, de una gran patria que se hunde.
Levantadles para que se incorporen a la Humanidad, de la que están proscriptos hace cuatrocientos años. Jóvenes bárbaros de hoy, entrad a saco en la civilización decadente y miserable de este país sin ventura, destruid sus templos, acabad con sus dioses, alzad el velo de las novicias y elevadlas a la categoría de madres para virilizar la especie, penetrad en los registros de la propiedad y haced hogueras con sus papeles para que el fuego purifique la infame organización social, entrad en los hogares humildes y levantad legiones de proletarios, para que el mundo tiemble ante sus jueces despiertos.
Hay que hacerlo todo nuevo, con los sillares empolvados, con las vigas humeantes de los viejos edificios derrumbados, pero antes necesitamos la catapulta que abata los muros y el rodillo que nivele los solares. Descubrid el nuevo mundo moral y navegad en su demanda, con todos vuestros bríos juveniles, con todas vuestras audacias apocalípticas. Seguid, seguid… No os detengáis ni ante los sepulcros ni ante los altares. No hay nada sagrado en la tierra, más que la tierra y vosotros que la fecundaréis con vuestra ciencia, con vuestro trabajo, con vuestros amores. La Humanidad tiene una humilde representación en este extremo de Europa, tenido como un puente para pasar a África. Es la vieja patria ibera, la madre España, que baña sus pies en dos mares y ciñe en su frente la diadema de los Pirineos. Ni el pueblo, cuarenta millones de personas, ni la tierra, 500.000 kilómetros cuadrados, están civilizados. El pueblo es esclavo de la iglesia: vive triste, ignorante, hambriento, resignado, cobarde, embrutecido por el dogma y encadenado por el temor al infierno. Hay que destruir la iglesia. La tierra es áspera, esquiva, difícil: necesita que el arado la viole con dolor, metiéndole la reja hasta las entrañas: que el pico rasgue los altozanos y la pala iguale los desniveles y el palustre levante las márgenes por donde han de correr, sangrados, los torrentes de agua que hoy se derraman estériles en ambos mares; necesita Colones que penetren en su alma y descubran sus tesoros, colonos que la cultiven con amor como los viejos árabes, caballeros del terruño que de nuevo con ella se desposen y auxiliados de la ciencia la fuercen a ser madre próvida de treinta millones de habitantes y la permitan por su exportación enviar aguinaldos de su rica despensa, a otros 300 millones de seres que hablan en el mundo nuestro idioma. “Escuela y despensa” decía el más grande patriota español, don Joaquín Costa. Para crear la escuela hay que derribar la Iglesia o siquiera cerrarla, o por lo menos reducirla a condiciones de inferioridad. Para llenar la despensa hay que crear el trabajador y organizar el trabajo. A toda esa obra gigante se oponen la tradición, la rutina, los derechos creados, los intereses conservadores, el caciquismo, el clericalismo, la mano muerta, el centralismo la estúpida contextura de partidos y programas concebidos por cerebros vaciados en los troqueles que fabricaran el dogma religioso y el despotismo político. Muchachos, haced saltar todo eso como podáis: como en Francia o como en Rusia. Cread ambiente de abnegación. Difundid el contagio del heroísmo. Luchad, matad, morid… Y si los que vengan detrás no organizan una sociedad más justa y unos poderes más honrados, la culpa no será suya sino vuestra.
Vuestra, porque en la hora de hacer habréis sido cobardes o piadosos.

Acerca de “LA DECADENCIA DE LA MENTIRA” de Oscar Wilde. Por África Romera

En este texto no demasiado extenso, pero sin duda suficiente, del autor irlandés Oscar Wilde, encontramos una interesante reflexión acerca de la Naturaleza, la Vida y, por supuesto, el Arte.

Wilde nos acerca al mundo de la mentira a través de un personaje, Vivian, que gracias a su fructífero diálogo con Cyril, consigue transmitirnos de una manera clara y sencilla, su visión del Arte.

En esta exposición, el personaje de Vivian comienza con una curiosa introducción al mundo de la Naturaleza y a cómo ésta es totalmente imperfecta. Según él, si la Naturaleza fuese perfecta, no existiría el Arte. Por ello ve un error que el artista intente imitar a la Naturaleza en su arte, ya que sin duda es la propia Naturaleza la que imita al Arte.

Expone que la verdadera variedad artística se encuentra en la imaginación y no en la Naturaleza, por ello el artista debe buscar en la fantasía, en su propia imaginación.

Tras esto, Vivian presenta el título de lo que va a ser un artículo de protesta contra este declive de lo artístico : “La decadencia de la mentira”.

En esta exposición nos habla de la belleza que existe en la verdadera mentira. La gente ha desfigurado el sentido de esa palabra llegando a deformar los hechos a los que aluden, en lugar de mentir.

El autor, a través de Vivian, defiende la Mentira siempre relacionada directamente con el Arte.

Argumenta que el motivo por el que la literatura contemporánea está llena de malos escritores no es otro sino la decadencia de la mentira. Estos escritores plagian a la vida y bosquejan tipos copiados de su círculo familiar.

Desmiente la existencia de mentirosos natos, ya que el arte de la mentira conlleva un entrenamiento y una estudiada técnica.

“Se reconoce al mentiroso en ricas articulaciones rítmicas, y en ningún caso la inspiración fortuita del momento podría bastar”.

Por todo ello, es necesaria la práctica para llegar a la perfección.

A continuación nos habla sobre el erróneo camino que sigue el Arte para llegar a ser Arte.

La primera equivocación es coger a la Vida como referencia. Más tarde, en lugar de prevalecer el Arte, es la Vida la que lo hace, arrojando así el Arte a la basura.

Para Vivian, el fin del Arte no es otro que conseguir la belleza compleja.

Autores como Shakespeare se equivocaron al inspirarse en la vida, rechazando así la intervención del bello estilo. Así pues, al autor isabelino le agradaba en exceso copiar el lenguaje corriente, abandonando el instrumento de la Fantasía.

Por ello, es posible tomar la Vida como material, pero no como método artístico.

El principal error de la literatura reside en imitar en lugar de crear. Se escriben personajes que hablan en escena lo mismo que hablarían fuera de ella. Personajes sin aspiraciones que en la vida real pasarían inadvertidas.

De este modo, el autor deja de manifiesto la belleza que reside en las obras imaginadas e inventadas, y la carencia de ésta en el fiel y laborioso realismo.

Así pues, Vivian defiende la idea de que la Vida defiende al Arte, de que la Vida es el espejo del Arte.

Argumenta esta afirmación ejemplificándola con la manera de hacer Arte en la cultura clásica. Los griegos imitaban y aprendían de las virtudes y los errores de los héroes de las tragedias.

Por ello, “La Vida es el mejor y el único discípulo del Arte”.

“El arte no es simbólico de ninguna época. Las épocas son sus símbolos”.

Así pues, el Arte nos muestra su propio progreso y no la época a la que pertenece.

El peor arte es el que intenta elevar a la Vida y a la Naturaleza a la altura de los ideales.

“Cuando el arte deja de ser imaginativo, fenece”.

Ha pasado mucho tiempo desde que, en 1891, Oscar Wilde escribiese este ensayo sobre la naturaleza del Arte.

Muchas de las opiniones en él expresadas, nos provocan diferentes sentimientos encontrados.

Podría decir que estoy de acuerdo y en desacuerdo con algunas des sus afirmaciones tales como: “los malos escritores son los que van directamente a la vida para todo” o cómo, al hablar de los malos personajes añade: “ …no tienen aspiraciones ni en el alma ni en las letras; están calcados de la vida y reproducen su vulgaridad hasta en los menores detalles”.

Creo que tiene razón al afirmar que un personaje es rico e interesante cuando se han cuidado los detalles y se ha llevado a cabo un exhaustivo proceso de creación. Pero no estoy de acuerdo en que la “gente normal”, la que nos encontramos por las calles en el día a día, no sean o puedan llegar a ser personajes profundamente interesantes.

Aunque, cierto es que algunas de las mejores obras han tomado como base hechos o personajes de la historia, para después crear una ficción que transforme estos acontecimientos o personajes en material artístico.

Creo que tras varias lecturas, principalmente me quedo con la necesidad de creación y no de la mera imitación.

La lectura de este ensayo me ha parecido sumamente gratificante y beneficiosa. Sin duda, altamente recomendable.

LLEGAR EN TRES MINUTOS (versión final)

 I

 

Nací gordo, eso es un hecho. Y jamás he dejado de serlo. Me gusta comer y mi constitución es así. Mi infancia estuvo negativamente marcada por este hecho, especialmente cuando llegaba la hora de ponerse el chándal y lidiar con los balones medicinales, las colchonetas y las espalderas.

Nací técnico nuclear y no atleta, eso es otro hecho. Siempre escondí mis fantasmas interiores en mis excelentes resultados académicos, los disfracé con un antifaz de sobresalientes en el instituto y de matrículas de honor universitarias. Cara a los demás y frente a mí mismo.

Quizá sea verdad que soy el mejor técnico nuclear, más bien el único con cierta capacidad en toda esta pequeña localidad. Una localidad, como yo, al servicio de algo que nunca nos ha apasionado: una central nuclear. Pero que no nos ha quedado más remedio que aceptar.

Quizá sea verdad que uno debe luchar por sus sueños y que con el trabajo duro diario nada, absolutamente nada, es imposible. Que una persona como yo, si se lo propone, puede llegar a volar como Carl Lewis.

Todo mentira.

Nunca me acercaré al nivel de un buen atleta profesional.

Moriré con las ganas de igualar los registros de cualquier chaval de dieciséis años que entrene tres días por semana de forma seria.

En toda mi vida superaré el ritmo de carrera de mi vecino Paco, que tiene cincuenta y ocho años y una barba más larga que la pista de atletismo.

Sin embargo, mi pasión es correr y no quiero dejar de hacerlo nunca. Es cierto que uno jamás se acostumbra a ver pasar como si de cohetes se tratase a chavales que apenas levantan dos palmos del suelo, o a personas de muchas más edad que uno mismo. Pero yo persigo una meta.

Una meta que me quita el sueño desde hace tiempo: dar una vuelta completa a la pista en tres minutos. Sé que es una tontería y que cualquiera lo puede hacer en menos de dos, pero es mi tontería personal, la que nadie conoce, y la que tantos esfuerzos y quebraderos de cabeza me provoca.

Conseguirlo significaría la gloria, el final de mis complejos, mi victoria personal ante el mundo. Un mundo creado por mí mismo si se quiere, pero al fin y al cabo, mi mundo. Y como todos, quiero salir victorioso de mi choque contra él. No quiero morir sin conseguirlo. Ya soy mayor para esto. No aguanto tantos sacrificios. Me he preparado como nunca. Este será mi último intento.

II

Frente a Ella …

¿Por qué no te gusto? … La pista no responde.

¿Por qué eres tan larga? … La pista no responde.

¿Por qué no te conquisto? … La pista no responde.

¿Por qué me fascinas? … La pista no responde.

¿Por qué te escapas? … La pista no responde.

¿Por qué te amo? … La pista no responde.

¿Por qué insisto? … La pista no responde.

¿Por qué no llego? … La pista no responde.

¿Por qué eres tan dura? … La pista no responde.

¿Por qué no respondes? … La pista no responde.

¿Por qué me humillas? … La pista no responde.

¿Por qué no me quieres? … La pista no responde.

Tu silencio me tortura …

III

La pista ante mis ojos 

Fuente de mi obsesión

Y también de mis enojos

Mi verdadera pulsión

Mis falsos antojos

Se esconden en la pista

Bella y larga pista …

¡Que mi voluntad resista! 

 

Cuerpo en movimiento

Músculos activados

Valeroso atrevimiento

 De quien nunca lo ha logrado

En el rostro el sufrimiento

De quien se enfrenta a la pista

 

Bella y la larga pista … 

¡Que mi deseo persista!

Negativo resultado 

A cinco segundos de mi gloria

Mi deseo frustrado

Otra vuelta de noria

De nuevo derrotado

En mi lucha con la pista

 

Bella y larga pista …

¡Que mi esperanza no desista!

 

Mi esperanza fallecida

Mi voluntad muerta

Mi frustración escondida

Otra vuelta de tuerca

De mis ilusiones suicidas

Enterradas en la pista

 

Bella y larga pista …

¡Crueldad fascista!

IV

Frente al espejo:

¡Desamor! … atado a un cojín.

¡Desamor! … pegado a una máquina.

¡Desamor! … encarcelado.

¡Desamor! … tragando sin cesar.

¡Desamor! … humillándome a mí mismo.

¡Desamor! … aumentando mi carga.

¡Desamor! … oscuro.

¡Desamor! … implacable.

¡Desamor! … solo.

¡Desamor! … sin ella.

¡Desamor! … sin nada.

¡Desamor! … sin remedio.

Mi tortura te silencia …

V

            Llamada urgente. Escucho la voz del interlocutor gritando:

¡Fusión de núcleo!

¡Fusión de núcleo!

Me olvido de mi depresión, la misma que ha provocado mi baja laboral y que resulta inconcebible para el noventa y nueve por ciento de mis compañeros. No comprenden que un fracaso personal como el mío pueda ser detonante de algo así. Lo consideran una tontería.

¡Fusión de núcleo!

¡Fusión de núcleo!

“Salgo enseguida”, respondo sin pensar.

¡Diez minutos para fusión del núcleo!

El coche tarda en arrancar. ¡Maldito frío invernal! Por fin lo consigo. El silencio de la soledad únicamente roto por el sonido del motor. Avanzo nervioso, buscando el equilibrio entre obtener la máxima velocidad y evitar un accidente. No por las consecuencias que pudiera tener para mi integridad física o la de otros conductores, sino porque eso me impediría llegar a tiempo.

¡Atasco!

Suena el claxon … Nadie se mueve.

Suena el claxon … Nadie se mueve.

Suena el claxon …

Estoy a cuatrocientos metros del epicentro de la potencial catástrofe. Desesperado, salgo del vehículo y empiezo a correr con todas mis fuerzas. Suena el teléfono.

“Ya voy, estoy casi al lado”, digo.

“¡Por favor date prisa. Tres minutos para fusión de núcleo!”

Las piernas se mueven con fatiga. El asfalto parece barro. Jamás corrí con tanto deseo. Pero nací gordo … Cada kilo pesa como si fueran cinco. Veo la central pero no la alcanzó. Mi tranquilo paseo de tantas mañanas se ha convertido en una carrera hacia la nada …

La carrera de mi vida …

La nada …

“Fallo en el sistema de seguridad, núcleo fundido, el combustible radioactivo se hace líquido, calor, uranio, plutonio, aumento vertiginoso de temperatura, ¡expulsión al exterior!, agua …, ¡explosión de vapor!”, no dejo de repetir en mi cabeza mientras muevo mis piernas por inercia. “Malditos incompetentes, nadie es capaz de pararlo”

“El refrigerante ha perdido su eficacia”

“El combustible empieza a derretirse”

“El material fundido atraviesa las protecciones”

Estoy aturdido.

Estoy al lado. Casi en la puerta.

¡Explosión!  …

Silencio.

“La partida” por África Romera.

(Tercera versión de “Un adiós a medias”).

(Mujer sentada en un sofá. En la mano tiene una copa de la que, de vez en cuando, bebe.  En frente de ella, una mesa baja con un tubo de pastillas sobre ella. Junto a éste, una botella de ginebra. L a mujer abre el tubo y desparrama las pastillas sobre la mesa. Coge una, se la toma y bebe de la copa).

No te veo. No consigo verte. Cierro los ojos. Los cierro fuerte e intento concentrarme.
a concentración no sirve de nada. Ya nada huele a ti. Ni siquiera tus cosas.

Imagino que me hablas.  “Sonríe. Sonríete a ti misma. Necesitas hacerlo. Necesitas dejarlo pasar”.  Imagino que lo consigo.

(Traga de nuevo una pastilla y bebe. Rellena la copa).

Lo he conseguido.  Acabo de recordad que todavía hay algo que huele a ti. Es una vieja camiseta que utilizabas para dormir. Nadie la ha lavado. No dejaré que nadie lo haga.

No puedo dormir. No puedo hacerlo. Quiero hacerlo. Deseo hacerlo.
ecesito soñar contigo.
s lo más real a lo que puedo aspirar.
ú me hacías dormir. Me tranquilizabas. Tu tacto era como un somnífero para mí.
ada me excita y me calma más.

“Cuando sea viejo seré insoportable. Tú me aguantarás.
o tendrás otro remedio. Seguirás enamorada de mí”. Te encantaba pensar eso.

Ya eras insoportable de joven y te aguantaba. Quizás ya estaba enamorada de ti.
e gusta tu sonrisa. Tus ojos.
u olor.
etesto tus quejas y tu impaciencia. No sabes esperar. No sé esperar. No puedo espera. (Traga otra pastilla y bebe. Le cuesta tragar y vuelve a beber).

Tus cosas siguen en casa.
o quiero que nadie las toque.
o quiero que nadie las vea.
on tuyas. Son mías.

No quiero seguir durmiendo. Este sueño no me gusta.
jalá suene el despertador y sea hora de levantarse, entonces tú lo apagues y sigamos en la cama unos minutos más.

Deseo que no haga frío. Deseo que estés aquí.
eseo que acabe el día. Deseo que estés aquí.
eseo sentirme viva. Deseo que estés aquí.
eseo tener un hijo. No puedo hacerlo si no estás aquí.

(Traga una pastilla y bebe).

Recuerdo aquel día que estuvimos en la playa. Nunca más volvimos.
ras feliz. Tú, yo y tu bonita piel bronceada.
e gustaba mirarme. Me hacías reír. Eres precioso. Necesito escuchar tu voz. Necesito olerte.

(Se incorpora y arregla un poco su aspecto. Mira hacia la puerta).

No puedo creerlo. No quiero hacerlo. Estás aquí. En cualquier momento abrirás esa puerta y asomarás tu cabecita.
e sonreirás. Yo me levantaré y me acercaré a abrazarte.
uerte. Fuerte. Muy fuerte.
e oleré. Te oleré profundamente. Tan fuerte que esa esencia me dure para cuando no estés.
e besarás. Te besaré.

(Traga otra pastilla y bebe).

Te odio. Ayúdame. Necesito que me apoyes. No lo hagas. Necesito que me ayudes.

(Traga una pastilla y bebe. Vuelve a beber)

“Recuerdo aquel día en la playa. El único día que estuvimos juntos frente al mar.
stabas preciosa. Tú, yo y tu nuevo bikini a rayas.
o podía dejar de mirarte.
i mirada te causaba risa.
u belleza me causaba admiración”. Repítelo. “Tu belleza me causaba admiración”.  Te echo de menos. Necesito verte. Necesito olerte.

Tarde. Demasiado tarde. ¿Dónde estás?. Deberías estar aquí, conmigo. Te odio, te odio. Te odio por haberme abandonado. Por no haberme esperado.

(Cada vez vemos  a la mujer más relajada. Se tumba en el sofá).

Tarde, demasiado tarde. Soledad. Odio esa palabra. Te odio a ti. Soledad.

Anoche estuve leyendo nuestras cartas. La primera, la última.
o necesito esforzarme para oírte decir todas esas palabras.
a primera, la última. La última.

(Bebe).

Me siento un poco mejor. Creo que empiezo a olerte. Todavía es demasiado sutil, pero comienza  a haber un cierto aroma a ti.

No puedes impedirlo. No debes.
s mi elección. Cállate. ¿Crees que es fácil?. ¿Crees que no lo he pensado?. Cállate. Te has ido así que no tienes derecho a decirme lo que debo hacer. Tú debías estar aquí. Conmigo. No quiero estar bien. No quiero superarlo. No quiero ser fuerte. Sólo quiero desaparecer. Sólo quiero desaparecer.
o quiero tu consejo. No lo quiero. No lo necesito.
eberías haberme esperado.

Tú ganas.

Ojalá pudiese cambiar tu destino. Ojalá pudiese cambiar el mío.
o lo elijo. Yo lo decido. (Muere. La copa cae al suelo).