SANTO ROSARIO (material final)

(Tres estancias contiguas: en el centro una salita de casa modesta, poco iluminada, donde tres mujeres están rezando; a la izquierda una habitación que comunica con la anterior, a escuras, con una cama donde está TOMÁS, una silla y una cómoda donde hay diversos útiles de medicina y farmacia y un vaso con agua; y a la derecha una cocina, también a escuras. Un reloj anuncia el peso del tiempo.)

 

 

 

PRIMER MISTERIO: LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR EN EL HUERTO

 

MERCEDES: Por la señal…

 

 

 

TOMÁS: Mercedes…

 

 

                                              … Mercedes,

 

 

                                       …Mercedes

 

                                                     …no, la calavera de un perro…

 

…calavera, sangre…

 

 

                                              …¡Mercedes!

 

                      …dame los clavos

 

                                                         …no, todavía no; no, todavía…

 

…no…                                        …no….,

                                    no…,                                            no…

 

 

 

 

                          …Mercedes…

 

             ¿dónde estás?

 

…sangre, sangre,                …Mercedes…

 

        … ¿me escuchas?

 

 

                   …Mercedes

 

              …no tú no…               

 

                    …es veneno, bébetelo tú…

 

 

…ella…

 

 

                   …Mercedes….

 

 

…¿dónde está el pañuelo?…

 

 

                          …sé que andas por ahí….

 

…sécame el sudor…

                                  ¿Qué haces?… ¡no!

 

                      

                                                                                                   

                ¿qué es eso?…

 

 

                                   ¡es sangre!

 

 

…no, ya no más… no quiero….

                                     

                                           

 

 

 

                                             …¿quién está contigo?

 

 

…Mercedes…

 

 

                                  …dame tu mano…

 

 

                                        …no, no,… no… no,… ¡no!

 

 

…¡es sangre!

                                                …sangre…

                                                                                                                     

          …sangre…              …sangre…                               

….sangre.

 

 

                         …sangre…

 

…sangre…       …sangre…      …sangre…

 

             Mercedes… ayúdame…

 

 

…huesos…      …sudor…

 

Ayúdame… creo que tengo fiebre…

 

 

                                            Mercedes…

 

 

                   …sécame la sangre…                             

                                              

 

                                               …ponme el termómetro…  

 

 

 

             

                      ¡Mercedes!

 

 

                                      

                    …Estoy agotado…

 

… no puedo…

                    

                          …no quiero más sangre…

   

….dame vinagre y mézclalo con eso…                                       

 

…no, para,… no quiero… ya no más…

      

…déjame…

 

                                           …Mercedes…

 

 

¿Dónde estás?

 

                                                         Estoy despierto

 

                    Mercedes…

…contesta.

 

 

¡Mercedes!

 

 

 

¿Has dicho algo?

 

Mercedes, ven. (Ríe). Mercedes Benz. (Ríe). Mercedes, bien. Muy bien. Estás consiguiendo que me cabree…

 

 

¡Mercedes, joder! ¿Se puede saber dónde estás?

 

 

 

Mercedes….                             ¡Mercedes!

                                      …¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Me cago en Dios!

LAS TRES MUJERES: de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

MERCEDES: Creo en Dios, Padre todopoderoso,…

LAS TRES MUJERES: …Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

MERCEDES: Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…

LAS TRES MUJERES: …Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

MERCEDES: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

DOS PLAÑIDERAS: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

LAS TRES MUJERES: Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

LAS TRES MUJERES: Amén.

MERCEDES: Primer misterio: La oración de Nuestro Señor en el huerto. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

 

 

 

SEGUNDO MISTERIO: LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

 

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS y se quedan ambos mirándose fijamente durante un largo instante. En la salita continúan las DOS PLAÑIDERAS rezando, en penumbra.)

 

TOMÁS: Me das asco. (Pausa larga.) ¿Qué pasa? ¿No dices nada? (Pausa.) Me das asco. (Pausa). ¡Me das asco joder! ¡Me das asco! (Pausa. Ríe.) Todo el día ahí… Entre pena y asco. Sí, en el fondo me das más pena tú a mí de lo que seguramente yo a ti. (Pausa.) Enfín… ¿Qué día es hoy? (Silencio.)

 

MERCEDES: Viernes. (Silencio.)

 

TOMÁS: Estas sábanas huelen a vinagre. (Pausa.) ¿Por qué vas de negro? ¿Se ha muerto alguien? (Pausa.) ¿Hace cuánto que no me las cambias? (Pausa larga.) ¿Te has quedado muda? (Pausa). De puta madre. Cámbialas. (MERCEDES, en silencio, saca de la cómoda un juego de sábanas blancas y las coloca en la silla. En silencio, comienza a retirar las que están en la cama y va haciendo una montaña con ellas en el suelo.) ¡Cuidado! ¿Qué te pasa? Andas inquieta y preocupada por tantas cosas… pero sólo una es necesaria. ¿Has hablado con el médico? (Pausa.) ¿Entonces qué te pasa? (Pausa.) ¿Has hecho voto de silencio? (Pausa.) ¡Cuidado, joder! Que no soy un saco de estiércol. Uno de carroña sí, pero deja que me enfríe antes de amortajarme. (Silencio.) Seguro que ya lo tienes todo preparado. Conociéndote… ¿Con qué va a ser? ¿Voy a ir de traje? Como si fuera de boda. (Ríe.) ¡A mí no me jodas! ¡Es ridículo! (Ríe.) Voy a parecer el muñeco de un ventrílocuo (Ríe.) ¿Me vas a meter la mano por el culo y me vas a poner a hablar también? (Ríe.) ¡No me jodas! ¿De traje?  ¿O con una sábana me vas a apañar? (Ríe.) Ven aquí. Anda, ven. Ven. (Pausa.) Todavía no estoy muerto, te lo voy a demostrar. Ven (Pausa.) ¡Qué vengas, joder! (MERCEDES se acerca a TOMÁS.) Perdona. No sé qué me pasa. Sabes que no me gusta gritar. Me quita mucha energía. Ven. Dame la mano. Así. ¿Qué tienes ahí? Venga, no seas tonta, enséñamelo. (Pausa.) Mercedes… A ver… ¿Así que es esto lo que estabas haciendo? ¡Qué bonito! Me dejas aquí tirado como un perro y te pones a… Me das asco. ¡Joder! Ahora mismo te… (Pausa. Silencio.) ¿Quién está contigo? (Pausa.) ¡Iros a tomar por culo! ¡Fuera de aquí, parásitos! ¡Todavía me quedan fuerzas para reventaros de una patada, babosas! ¡Chupasangres! Y tú, deja eso. Dame la mano. (Pausa.) ¡Dámela! (Pausa.) Así, tócame. Tócame. ¡Tócame, cojones! Muy bien. Así. Venga. Esmérate un poco, mujer. Así, así… muy bien. Ya vamos… Muy bien. Así… parece que te vas animando, ¿eh? Sigue, sigue. Ahí… ¿Te gusta? Sí, sigue así… Ya veo… te gusta… lo veo en tus ojos, beata viciosa… ¡Ay! Cuidado… más suave… así… así… sigue… un poco más… sí… así… un poco más… tú sigue, no pares… ¿ves qué bien?… muy bien… así, así… sigue, sigue, sigue… muy bien… vas muy bien… un poco más fuerte… sí… así… sí, sí, sí… dale… ya casi… un poco más… un poco más… un poco más… sí… así… un poco más… así… así… así… más rápido… sí… más… sí… sí… ya voy… ya voy… sí… así… ya voy… ya voy… voy… voy… ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! ¡Ah! ¡Sí! ¡Joder! ¡Joder! Sí. Sí… sí… Vale. Déjalo ya. Ya está. (Pausa.) Joder… cada día te superas. (Pausa.) Esto es mejor que un polvo. ¿A que sí? Sí, y tanto… (Pausa. Ríe.) Sólo por ver la cara que se te queda merece la pena. (Ríe.) ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? La próxima vez, si quieres, puedes usar también la boca. ¿Qué te parece? ¿Te parece bien? (Pausa.) Tendrás que volver a cambiar las sábanas. (Pausa larga. MERCEDES, en silencio, comienza de nuevo a cambiar las sábanas.) Dame eso que tenías en la mano, anda. (Pausa.) Mercedes. No me hagas repetírtelo. (MERCEDES obedece, TOMÁS coge un vaso de agua, se introduce el rosario en la boca y se lo traga.) Ahí está mejor. Al menos por un tiempo. Tranquila. Lo vas a recuperar, es cuestión de horas. Dile a esas dos que se larguen. Y tráeme algo de comer. Esto me ha abierto el apetito. (Pausa.) ¿Qué hora es?

 

MERCEDES: Las tres menos cinco.

 

TOMÁS: ¡Me cago en la puta! ¿Siempre son las tres menos cinco? (Largo silencio.) Algo de carne. Me apetece algo de carne. Y una copa de vino. Abre una botella nueva. Anda, mujer, es un antojo. Venga. No te hagas de rogar… Y después me inyectas la morfina; está empezando el dolor. (Pausa.) Mercedes… venga, mujer. No es para ponerse así…  Vuelta y vuelta. Que sangre. Es un momento… (Pausa.) Para ti no es nada… para mí, en cambio… (Se queja.) ¿Cuántos momentos me quedan así?  Mercedes… mírame. Está empezando el dolor. A los ojos. Mírame a los ojos. (Pausa larga.) Como quieras… Lo entiendo. Te resulto despreciable. (Se queja.) Mercedes… Sólo te pido eso… y después me inyectas. (Pausa.) Además, esta vez podrías poner un poco más y acabamos de una vez con esto. ¿Qué dices? ¿Lo harías? ¿Me ayudarías a…? (Pausa.) ¿Te imaginas? Todo esto terminaría. (Pausa.) Te gusta… En el fondo te gusta… (Ríe.)  Hazme el puto filete. (MERCEDES se va.) ¡Y ponte algo más alegre! Que pareces una cucaracha.

 

 

 

 

TERCER MISTERIO: LA CORONACIÓN DE ESPINAS

 

(MERCEDES entra en la cocina y comienza a preparar la comida mientras reza y va disponiendo todo en una bandeja. TOMÁS permanece en la cama. Las DOS PLAÑIDERAS acompañan.)

 

 

 

 

 

TOMÁS (canta): La cucaracha, la cucaracha,

ya no puede caminar,

porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar… (Ríe. Se queja. Continúa tarareando. MERCEDES se quita la camisa y se queda en ropa interior mientras cocina.)

 

…¡No le pongas mucha sal! Quiero saborear bien al bicho… (Continúa tarareando.)

 

 

 

 

                           …¿sabes, cucaracha? Anoche tuve una pesadilla… Algo repugnante…

 

 

 

 

…soñé que éramos felices. (Ríe.)

 

 

 

Mmmmm… eso huele muy bien…

 

 

 ¿Te imaginas? ¿Tú y yo? (Ríe. Se queja.) Menudo teatrillo nos hemos montado durante todos estos años. ¿Eh? ¿Tú qué dices?

 

 

 

Nos hicimos novios para aplacar la lujuria más salvaje. Todavía me acuerdo de nuestra primera vez. ¡Ja!

 

                 ¿qué nos pudo pasar después?

 

 

¿Ya te debe faltar poco, no? ¡No te olvides del vino. (MERCEDES abre una botella de vino y la coloca en la bandeja.)

                                                  

                La boda. (Se queja. Pausa.) ¡Menudo bodorrio! ¿De verdad me querías? No parecías muy convencida. ¿Me querías?

 

 

 

                 …Bueno, seguramente ahora ya no tengas ninguna duda. ¡Un matrimonio perfecto con el que poner a prueba nuestra paciencia! “Hasta que la muerte nos separe”. (Se queja.)

 

   

           …Ya queda poco, no desesperes… (Se queja.) ¡Que no se pase la carne! Y date prisa; necesito la morfina.

 

 

 

         …Y esta santa casa. El lugar más íntimo donde ocultar nuestras miserias. Nos faltó, eso sí, un hijo con el que disimular nuestro desprecio mutuo… (MERCEDES dispone el resto de cosas en la bandeja y se dirige a la habitación de TOMÁS. En el camino se pone una camiseta roja.)

 

                      …“¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!”

 

 

 

(canta) ¡Ahí viene la cucaracha,

Ahí viene por el camino!

Ya se mira muy borracha

Con la botella de vino. (Tararea.)

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

 

 

 

CUARTO MISTERIO: EL CAMINO DEL MONTE CALVARIO

 

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS, llevando en una bandeja: un plato con un filete, un trozo de pan, una copa de cristal, una botella de vino, un tenedor, un cuchillo y un sacacorchos. Las DOS PLAÑIDERAS continúan musitando su rezo.)

 

TOMÁS: ¡Vaya! Me haces caso. Así estás mucho mejor. ¿No crees? Si te pintaras el morro sería perfecto.  (Pausa.) Anda, ayúdame a incorporarme. De los hombros. Así. (Se queja.) Ponme la almohada detrás. Así está bien. Mmmm…. qué pinta tiene eso. ¡Cuidado! (Pausa.) No me has puesto servilleta. (MERCEDES se levanta.) Espera, espera. No hace falta. ¿No tienes un pañuelo? Déjamelo. ¿Está limpio? (Se queja. Comienza a comer.) Abre la botella y échame un poco de vino. (MERCEDES obedece.) ¿Y esas dos? ¿Cuánto tiempo más van a estar ahí? (Pausa.) ¡Parecéis cascabeles! Todo el tiempo: sss, sss, sss, sss,… Bebe. (Pausa.) Bebe, mujer.  (Se queja.) Echa un traguito. Venga, como si estuviéramos de cena romántica. ¿No estará envenenado? (Pausa. Ríe.) Bebe. (MERCEDES apura la copa ansiosamente.) Muy bien; así me gusta. ¿Quieres filete? Toma. Pruébalo. Venga, no te hagas de rogar. (Pausa.) ¿Te hago el avioncito? (Pausa.) ¡Abre la boca, joder! (MERCEDES obedece, y aprovecha para coger disimuladamente el sacacorchos. Se queja.) Mastica. Venga. Muy bien. ¿Cómo está? Bueno, ¿verdad? (MERCEDES tiene una arcada.) ¿Qué pasa? (Pausa.) Venga, mastica. Así, muy bien. Y ahora… traga. (Pausa.) ¡Qué te lo tragues! (MERCEDES se apresura a la botella de vino, sirve en la copa y TOMÁS detiene su intento de beber.) Cada cosa a su tiempo. Traga. (MERCEDES obedece.) ¿Ves qué bien? Si colaboras nos divertimos los dos. (Pausa.) ¿Me lo partes? ¿Quieres? (TOMÁS le alarga los cubiertos.) ¿Puedo fiarme de ti? (Pausa. MERCEDES esconde el sacacorchos.) Taquitos pequeños, que si no se me hace bola. Ponme un poco de vino. Está bien. Vale. (Pausa.) Me encanta compartir contigo momentos así. (Pausa. Suelta una carcajada. Se queja.) Más despacio, que no me da tiempo a tragar. (Pausa.) ¿Tienes preparada la morfina? Come un poco tú, come, come. (Pausa.) Dame un trozo. (Pausa.) ¿Sabes? Tengo que reconocer que algunas veces me pongo un poco nervioso de más. Lo siento. No me lo tengas en cuenta. Sé que no tengo que pagarlo contigo. (Pausa.) Mercedes… Di algo. No me gusta verte tan callada. Venga, Mercedes. Hace un par de años parecías una cotorrita. Todo el día revoloteando a mi alrededor contándome tus aventuras. ¿Te acuerdas? Dame otro. (Pausa.) Y llevabas el pelo suelto o, como mucho, una trenza. Estabas preciosa. (Pausa. Se queja.) Como no me inyectes pronto creo que esta noche va a ser toledana. Esto no es buena señal. (Pausa.) Gracias por cuidarme tanto. (Pausa.) Suéltate el pelo, Mercedes, déjame verte joven de nuevo. (Pausa.) ¡Venga! ¡Anímate! (MERCEDES deshace su moño. Largo silencio.) Mucho mejor. ¿No crees? Corta otro. ¡Vamos! Se está enfriando. (Pausa.) Deberías echarte una mascarilla de ésas… O cortártelo. La verdad es que tu pelo ya no es lo que era. Debe ser la edad… De hecho creo que es eso: la edad. Y no me lo explico, parece que te han caído veinte años de golpe. Has perdido todo tu encanto: un pelo sin gracia, una cara mustia, ojeras hasta la mejilla, labios secos… ¡Pareces un espantapájaros, coño! (Ríe.) En cambio yo…, bueno sin contar todo esto, que no es poco, tengo un aspecto envidiable.  Lo bueno de lo mío es que te dejaré un bonito recuerdo. (Pausa.) ¿Es que estás cansada? (Pausa.) ¿O qué pasa, no duermes? Porque no me dirás que armo mucho escándalo de noche. (Pausa. Se queja.) Al menos, hasta ahora.¿Entonces? (Pausa.) Pues tú sabrás… Pero sea lo que sea yo en tu caso intentaría tomármelo con más filosofía. (Pausa.) Come, come tú. (Pausa.) Seguro que te viene bien. Diría, incluso que lo necesitas. Mírate qué bracitos. (Pausa.) ¿Qué te pasa? Estás temblando. Déjame, anda, que no quiero que nos desgraciemos ninguno. Dame los cubiertos. (Pausa.) Mercedes… Dame los cubiertos. (Pausa.) ¿Estamos jugando? (Pausa.) Mercedes… ¿estamos jugando? Dame los cubiertos. (Pausa.) ¡Mercedes! (Pausa.) Dame los cubiertos. (MERCEDES amenaza a TOMÁS con el cuchillo. Pausa.) Dame el tenedor. (Pausa. MERCEDES se lo alarga muy lentamente. TOMÁS lo coge.) Y ahora el cuchillo. (Pausa.) Mercedes… El cuchillo (Pausa. Sorprendiendo a MERCEDES y agarrando el brazo con el que le amenazaba.) ¡Que sueltes el puto cuchillo! (Aprieta.) ¿Lo vas a soltar? (Aprieta un poco más. MERCEDES se vence.) Con cuidado… Tranquila… Shhh…. Tranquila… Siéntate… Muy bien… Tranquila… (Pausa. TOMÁS continúa comiendo. Silencio.) Me das asco. Y pena. Me das mucha pena, Mercedes. Eres una triste. (Se queja.) Me has acojonado. Por un tiempo, eso sí. (Ríe.) ¡Pensaba que ibas a tener cojones a hacerlo! (Ríe.) Eres pura basura humana. No vales ni para matar a un moribundo. Me das asco. (Pausa. MERCEDES encuentra el sacacorchos.) Me das asco. (Pausa.) Me… (MERCEDES le clava a TOMÁS el sacacorchos en una pierna. TOMÁS grita de dolor.)

 

 

 

 

QUINTO MISTERIO: LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR

 

(Las DOS PLAÑIDERAS siguen con su oración.)

 

MERCEDES: ¡Calla! ¡Cállate!

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! ¡Hija de puta! (Se queja.)

 

MERCEDES: Cállate. (Extrae el sacacorchos de la pierna de TOMÁS, que reacciona.) ¡Calla!

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! (Se queja.)

 

MERCEDES: Cállate, por favor.

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! (MERCEDES vuelve a clavar el sacacorchos en la pierna de TOMÁS y lo sujeta.)

 

MERCEDES: Cállate. (Pausa.) ¡Cállate! (TOMÁS se queja.) Shhh… Tranquilo, Tomás… Así… Tranquilo. (Pausa. TOMÁS resiste el dolor. Hace ademán de hablar. MERCEDES retuerce el sacacorchos dentro de la pierna de TOMÁS. Éste se queja.) Silencio, por favor… quiero que me escuches un momento. (Pausa.) ¿Te hace gracia? (Pausa.) No me das pena. Ni asco. No me das nada. Ya no me inspiras ni siquiera compasión. Me has convertido en un monstruo. (Retuerce el sacacorchos.) ¡Silencio! Ahora voy a hablar yo. (Pausa.) No… no entiendo nada. No consigo encontrar una explicación. Me quieres… se nota a la legua. Yo lo noto, y no soy estúpida. Pero te jode necesitarme. Es algo que te supera. Por eso lo otro… todo esto que… que ni siquiera soy capaz de decir con palabras. (Retuerce el sacacorchos.) ¡Cállate! (Pausa.) (Pausa.) No sé en qué momento me di cuenta de que estaba atrapada. No lo sé.  Pero no creo que pueda aguantar mucho más… y tampoco me interesa. Has hecho de mí una sombra. (Silencio. MERCEDES empieza a preparar la inyección de morfina sin soltar el sacacorchos.) Una sombra que se devora a sí misma. (Pausa.) No puedo más… no puedo. No… no… no consigo encontrar una justificación. ¡No puedo, joder! (Pausa.) No puedo seguir con esto. Creo que me estoy volviendo loca. (Pausa.) Podría estar mirándote a los ojos mientras te mueres sin parpadear. Pero eso te aliviaría. Te irías con la certeza de haber dejado tu memoria bien clavada en mí. Tendrías, incluso, la oportunidad de pedir perdón,… y de ser perdonado. (Pausa. MERCEDES succiona con la jeringa una buena cantidad de morfina. Retuerce el sacacorchos.) Calla. Me he pasado las noches… y los días, pensando en esto,… y me horroriza. He venido muchas veces mientras dormías con la intención de ponerte una almohada sobre la cara y acabar con todo de una vez. Pero no podía. ¡No podía!… no podía. (Pausa.) Y creo que, en cierto sentido, lo que tú has estado pidiéndome todo este tiempo era eso… ¡pero de qué forma, Dios mío! Has ido limando de mí cualquier atisbo de humanidad. Me has convertido en un sádico verdugo para el que rematar a su víctima no le produce satisfacción alguna. La víctima… que está sufriendo. Y el verdugo lo sabe. Le mira suplicando su tiro de gracia. El dolor es insoportable. Quiere morir. Necesita morir. Pero este sádico verdugo sólo tiene una forma de saciar su cruel voracidad: pegándose el tiro a sí mismo. Dejando que la víctima se consuma por el dolor, por el desamparo ante su tragedia, por el silencio más absoluto. (Pausa. MERCEDES se inyecta la morfina.)

 

TOMÁS: Estás loca, maldita hija de puta. (MERCEDES retuerce el sacacorchos.)

 

MERCEDES: Te queda poco. No sé cuánto, ni me importa…

 

TOMÁS: ¿Qué has hecho?

 

MERCEDES: Pero vas a estar solo.

 

TOMÁS: Te… odio

 

MERCEDES: calla…

 

 

TOMÁS: Mercedes, Mercedes. Creo que he recuperado tu rosario. (Suelta una carcajada.) ¡Mercedes! (Silencio. Rompe a llorar.)

 

 

 

        …¡Mercedes!….

 

 

 

 

                                        …¡Mercedes!…

 

 

 

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

DOS PLAÑIDERAS: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

DOS PLAÑIDERAS: Señor, ten piedad.  Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.

PLAÑIDERA 1: Trinidad Santa, un solo Dios.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

 

 

(Poco a poco se va apagando la letanía. El reloj marca las tres en punto. Oscuro. Fin de la pieza).

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