¡EL ARTE O LA VIDA!

(“La decadencia de la mentira” o el ascenso meteórico de la “verdad”…)

¿Es el arte, la expresión humana suprema? Muchos no dudarían un segundo en asegurar que sí…. ¿Es la simple observación algún tipo de proceso artístico? Depende.¿ Vamos a relativizar a tal extremo hasta las pestañas del viento para poder decir, que recibir, es tanto parte del arte, como entregar? Esto es, ¿en un “gremio” donde la objetividad reluce por su ausencia, podemos fiarnos de toda teorización del fenómeno arte, que provenga de un teórico-artista?

(Objetividad, demonio perseguido diría Wilde. Realidad, aburrido espejo de lo terreno.)

En este magma volcánico de preguntas explosivas, encendemos las calderas de la reflexión, y como lectores, empezamos a alejarnos de la orilla en la que nos dejó el texto, llegando a lugares desde los que, al girarnos a mirar la costa de la que un día se zarpó, no vemos más que las últimas huellas de nuestras kilométrica odisea dispersas en la niebla londinense…

Es la contradicción la herramienta más sigilosa a la hora de contrastar. Es el juego artístico, muchas veces, la conexión entre dos personas, donde encontramos la comparación (por medio de la discusión); el contraste en definitiva. Cuando toda esa lucha de contrarios, la colocamos en un sólo discurso, caemos en las redes del silogismo circular, a mí me gusta llamarlo bucle, dos opuestos rodeando el campo de ambos, la contradicción ilustrando.

En realidad, con la verificación constante de algo, no deberíamos poder argumentar en contra de lo real. Quiero decir que resulta paradójico atacar en cierta manera a lo empírico, utilizando un proceso evidentemente empírico como principal herramienta argumental. Resulta paradójico en principio; por que en realidad lo que parece pretender Vivian, es colocarte en órbita de la curiosidad  y la observación. De hecho, más que respuestas claras, que están presentes indudablemente, lo que genera en un lector más o menos paranoico, puede ser una ristra de preguntas, relacionadas con líneas tangentes a la circunferencia temática del texto. Estas preguntas provienen de los núcleos temáticos centrales, pero no lo nutren de ninguna manera. De hecho, algunas de estas cuestiones  podrían alimentar a otros trabajos ensayísticos del autor (“El crítico artista”, ¿quizá?)

El tema que fundamenta todo el ensayo es la tensión del cordón que une (o enfrenta) a la imitación, con su contraria, la invención. En este caso, Oscar apuesta por la segunda como paladín del verdadero artista y de su arte, capaz de sobreponer la obra al objeto observado o representado.

A partir de ahí, conseguirá convencerte de que, por tanto, el arte es superior a todas las cosas. O ya no tanto superior, como anterior:  El arte anticipándose a las sensaciones y a las emociones del hombre; el arte adelantándose a su tiempo; o, sobretodo, el arte, dictando las pautas de observación del entorno que nos rodea.

Gafas tridimensionales para nuestros sentidos, vestidos de tantas vivencias reales como artísticas. Sucede que habiendo conocido la estilización de la realidad que puede aportar el creador, el autoengaño empieza a funcionar como herramienta catalizadora, generalizando el recuerdo, estilizando sus límites, produciendo postales mentirosas que varían con el tiempo.

El ser humano ansía vivir, testimoniar, e incluso sufrir.  Me atrevería a decir que nunca hemos sentido el amor (por ejemplo) virgen de influjos. Es un sentimiento este constantemente reconstruido por abrumadoras cantidades de música, de ficción o de literatura, con lo que jamás hemos podido sentirlo por primera vez, pues siempre lo habremos imaginado previamente.

Y, al contrario, también encontraríamos numerosos ejemplos. Es decir, ¿cuántas veces deseamos vivir con el arte, sensaciones, o situaciones concretas, que nunca jamás podremos sentir? El viaje del receptor por el jardín creador siempre contiene una curiosa búsqueda de la verdad, y esto es justamente lo que contradice todo lo dicho anteriormente.

El fenómeno de los videojuegos, donde el receptor pasa a ser protagonista directo (por medio de la acción/interacción), es otro bello ejemplo de las ansias por conocer y vivenciar del ser humano y de las extrañas contingencias que sufren los avatares de la creación y la recepción.

Por último, como camino a explorar para futuras reflexiones es el tratamiento de lo tópico, y sobretodo, de los procesos de topificación. Obviamente estos están presentes en casi cualquier tipo de generalización o estilización artística, pero yo atendería a las fuerzas que rigen los tópicos culturales de las distintas zonas del mundo. Los países vistos desde fuera, serían casi más válidos que la realidad sufrida en ellos.

Hace mucho rato que no sale el sol en el país favorito del gran astro…

(Artistas conspiranoicos y receptores paranoicos)

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