Kantor

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REFLEXIONES DE TADEUSZ KANTOR SOBRE LA CREACIÓN TEATRAL

 

Me fascinan los espacios amplios:

Me dedico por completo

Al estudio del espacio.

Llego a mis propias conclusiones.

El espacio adquiere para mí

Un valor autónomo,

Elástico, dinámico, recorrido pro movimientos

De contracción y extensión

Está vivo.

El espacio es quien forma

Y deforma los objetos.

Esta es una actitud de anti expresión.

***

Estoy en contra del expresionismo porque en el fondo soy expresionista. Sé que el expresionismo llevado a sus últimas consecuencias conduce al fin del arte.

Soy un constructivista porque sé que la construcción es al menos un valor muy importante. Sin la construcción no se puede crear una obra de arte. Y al mismo tiempo estoy a favor del simbolismo y de la destrucción.

***

Las ideas artísticas cambian

La abstracción deja su lugar al objeto

La ilusión es sustituida

Por la realidad –realidad extraída

Directamente de la vida,

La realidad brutal,

Desprovista de estética.

En el territorio de la “obra de arte”

Se sitúan

Pedazos de la realidad

Repugnantes,

Brutales,

Un trozo de madera podrido, cordeles

Raídos, la rueda de un coche manchado

De barro, escombros, viejos cajones

Cubiertos de polvo, un uniforme de

Verdad, el ruido de una metralleta.

***

No se mira una obra de teatro como se mira un cuadro, a través de las emociones estéticas que depara, sino por sí misma.

¡Una obra de teatro no se contempla! Se acepta una responsabilidad completa al entrar en un teatro.

***

Conducir la obra teatral hasta ese punto de tensión en el que sólo media un paso de separación entre el drama y la vida, entre el actor y el espectador.

***

Para mí el texto es extremadamente importante. Constituye una condensación, una concentración de la realidad, de una realidad tangible. Es una carga que debe estallar (…).

Soy más fiel al teatro que nadie, por eso le trato como una suma de significados, pero soy yo quien crea las situaciones. En función de la etapa a la que alcanza mi conciencia artística.

***

Concedo al texto de la obra una importancia mucho mayor que los que predican la fidelidad al texto, que lo analizan, que lo consideran oficialmente como punto de partida y… se quedan en él.

Considero el texto (hablo del texto “elegido”, “encontrado”) como el objetivo final. Es como una “casa perdida· a la que se vuelve, como la ruta que se recorre. Esa es la creación, el espacio libre del comportamiento teatral.

***

He aquí que el círculo común de las costumbres y de los ritos religiosos, de las ceremonias y de las actividades encauzadas, ALGUIEN se ha escapado para tomar la decisión temeraria de desligarse de la comunidad cultural. Sus móviles no son (como en el caso de Craig) el orgullo, ni el deseo de atraer sobre sí la atención de todos. Sería una solución extremadamente simplista. Le veo más bien como un rebelde, un objetor, un hereje a la vez libre y trágico, que se ha atrevido a permanecer solo con su destino […]

Debemos devolver a la relación espectador-actor su significado esencial. Debemos hacer que renazca este impacto original del instante en el que un hombre (el actor) se presenta por primera vez delante de otros hombres (espectadores), completamente semejante a cada uno de nosotros, y sin embargo infinitamente extraño, más allá de esta barrera que no puede ser franqueada.”

***

Considero la vida y la creación como un viaje en el tiempo físico e interior, donde la esperanza sin cesar aparece en encuentros inesperados, en pruebas, equivocaciones, retrocesos y búsquedas del buen camino […]

La evolución del artista, por más importante que resulte conservar su vitalidad, no consiste en un perfeccionamiento de la forma. La perfección tan apreciada y adorada por el criterio convencional. Se convierte con el tiempo en una apariencia de la creación y en un medio que trae consigo la aprobación, la aceptación, y para el propio artista una paz perezosa y también el prestigio.

La evolución de una adaptación constante del artista en su época, hasta el fin de sus fuerzas intelectuales (¡Una pena!).

Cada vez que escribo un nuevo espectáculo, existe un cambio, no en la actitud, porque la actitud sigue siendo la misma durante toda la vida, sino tan sólo en los medios formales; es necesaria una nueva respuesta a la realidad del mundo exterior, a la situación actual.

***

Antes de que los recuerdos y la imagen de esta escena desaparezcan para siempre, antes de que este pobre Pierrot se aleje para no volver, quiero expresar algo que, quizás, podrá definir de la manera más profunda y sencilla mi aproximación al teatro. Aunque en el  curso de los diferentes períodos se han sucedido las distintas “etapas” y “detenciones” de mi camino, he escrito sobre piedras milenarias el nombre de los lugares: Teatro Informal, Teatro Cero, Teatro Imposible, Teatro de la realidad degradada, Teatro Viaje, Teatro de la Muerte, en algún lugar, en último plano, siempre estaba la misma barraca de feria. […]

Durante casi medio siglo, la pobre baraca de feria, sepultada en el olvido, ha permanecido oculta detrás de las ideas puristas, las revoluciones del constructivismo, las manifestaciones surrealistas, la metafísica del arte abstracto, los “happenings”, las ambientaciones surrealistas, los teatros abiertos, conceptuales, los anti-teatros, las grandes batallas, las grandes esperanzas, las grandes ilusiones y., al mismo tiempo, las catástrofes, las decepciones, las piruetas pseudo científicas.

Después de tantos conflictos y de franquear tantas etapas, hoy veo con bastante claridad el camino recorrido y comprendo, por qué he rechazado siempre con tanta obstinación un estatus oficial e institucional.

O quizás: por qué han sido rechazados con tanta obstinación por mí y por mi Teatro los privilegios y las condiciones que se corresponden con esa posición social. Porque mi teatro ha sido siempre una verdadera barraca de feria. EL VERDADERO TEATRO DE LA EMOCIÓN.

 

3 INFLUENCIAS DRAMATÚRGICAS SOBRE KANTOR

Tadeusz Kantor (1915-1990) recibe una influencia más que considerable del pintor y esteta polaco S. I. Witkiewicz (1885-1939). Aunque no comparte con él su “Teoría de la forma pura en el arte”, sí se siente influido por “su estética de la negación, de la destrucción, elevada a la categoría de método artístico, a su mundo infernal, donde reina la catástrofe, a su rechazo de la sociedad vulgar, a su desprecio por la lógica habitual tanto de las palabras y de la sintaxis, como del comportamiento.”

A Kantor le interesa destruir el ilusionismo de la representación, insertando la vida en el escenario. De la misma forma le interesa desterrar la idea de la interpretación, el actor no actúa, no se vale de emociones, sólo actúa y es, en la medida que lo es como persona en acción.

“El teatro Cricot-2 no será un teatro experimental, sino el espacio de un comportamiento artístico basado en un compromiso total, sin que por ello se excluya el azar”.

Entre 1955 y 1973 Witkiewicz es “el pilar que sostiene el edificio de Cricot-2. Un autor al que se monta y se desmonta. En “La clase muerta” apenas se reconoce la obra de Witkiewicz. “Tumor cerebral”, porque para Kantor ya no hace ni falta que lo sepa el público, que ése haya sido el punto de partida de su espectáculo final.

De Bruno Schulz (1892-1942), considerado por muchos el Kafka polaco, a Kantor le interesa “su teoría del mundo como basurero y de los ‘objetos trampa’ […] y su carácter de creador del principio de ‘la realidad del mundo inferior’ […]

“Sobre este montón de basuras, apoyada contra el seto y oculta en el follaje espeso de un arbusto se encontraba la cama de una chica tonta, Tonia. La llamaban así. Sobre esta montaña de porquería y detritus, donde se pueden encontrar zapatillas viejas, cazuelas agujereadas y escombros, estaba su cama metálica pintada de verde, calzada con dos ladrillos.”

La obra de Kantor es en cierto modo -como predicaba Schulz- es “una obra autobiográfica basada en la compenetración de la mitología de una civilización y la personal de un individuo” […] expresión directa de su propia mitología privada, de sus propias historias, de su propia genealogía mítica”.

El tercer asidero dramatúrgico de Kantor, según algunos estudiosos, sería el del escritor polaco afincado en Argentina, Witold Gombrowicz (1904-1969). Aunque Kantor barajó la posibilidad de montar su obra más conocida “Ivonne, Princesa de Borgoña” finalmente no llegó a realizarse.

 

(Todas las citas literales del comienzo de esta entrada, como las entrecomilladas en su segunda parte, están extraídas del artículo “Tadeusz Kantor y el Teatro Cricot 2” de Denis Bablet, publicado en el Cuaderno Nº 11 de la revista El Público, en Madrid en Febrero de 1986.)

 

Enlaces Youtube sobre Tadeusz Kantor

http://www.youtube.com/watch?v=U0wdk3N53XY  (La clase muerta)

http://www.youtube.com/watch?v=VA8LqLx47Y8  (Trayectoria de Kantor)

http://www.youtube.com/watch?v=VA8LqLx47Y8  (12 vídeos de espectáculos de Kantor)

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