Una cosa rara

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Personajes

Constructor, 55 años.

Señora, 54 años.

Criada, de un lugar indefinido de Latinoamérica.

Supremo Diputado Provincial

Salón de casa valenciana decorado a la remanguillé. En el centro enorme aparador de madera noble recargado de objetos: cerámica de Manises, una réplica de la estación del Norte, azulejos de Villareal, un zueco de Elda, dos senyeres, tres estatus d’autonomia, media cubertería de plata, una maqueta del Juan Sebastián Elcano, un ninot de falla, cerámicas de Lladró, reproducciones de los títulos del Valencia F. C., peinetas de fallera, una banda de fallera mayor infantil del año 57.

Suena en un tocadiscos Valencia en Fallas. El CONSTRUCTOR viste traje, trata de anudarse la corbata mirándose en todos los cristales de la habitación, la televisión, la cristalera del aparador, el centro de mesa…

CONSTRUCTOR.- ¿Amparo? ¿Paritooooo? Lo que tarda esta mujer en salir del baño. Así no hay… no hay quién se anude la corbata. Venga que haremos tarde. Ja deia ma mare que una casa en un bany… Qué sucias están esas copas… ¿Le has dicho a la chica que las limpie? ¿Me oyes? (Se escuchas unos golpes) Esta dona tot el dia remugant. (Golpe seco) Dile que esas copas no pueden estar sucias. (Pausa) Y no me refiero a las de la vajilla de bodas, las otras, las del Valencia. ¿Has oído? (Secuencia de golpes indeterminada) ¿Cómo qué para qué las quiero desempolvadas? (golpe largo, corto, corto, corto, largo y tenebroso) No, no pienso beber en ellas… Date prisa que el taxi ya nos estará esperando. Y no me vuelvas a repetir que coja yo mi coche, que por una vez que cojamos un taxi no nos va a pasar nada. (Golpes) Si, si ya sé que no te gusta subir a coche desconocido, que a saber quién ha puesto las posaderas allí antes que tú, que tú no vas en el mismo sitio en el que se sienta una panchita, no te preocupes que tengo la solución. (Saca dos bolsas de mercadona de la chaqueta) Josep ets un geni. No puedo con la corbata… venga sal ya que me tienes que hacer el nudo. (Tres golpes cortos) Pues claro que voy a llevar corbata. (Bloque de golpes inquisitivos) Claro, que he cogido la que me regaló mi madre. Ya sabes que me la pongo todos los días de la Virgen de los Desamparados. Hoy hago una excepción, no todos los días se va a la ópera. (Golpes) ¿Cómo que es horrible? Pero si hace juego con los colores de… (Golpes) ¡Redeu!

El CONSTRUCTOR sale de la habitación. Entra la SEÑORA por otra puerta, viste de fallera, con un traje que le queda obscenamente pequeño. Se está poniendo los pendientes.

SEÑORA.- Ya estoy lista. ¿Cariño? Espero que hayas ido a por otra corbata, ya sabes que la que te regaló la vieja inde… tu madre no me gusta nada. Es tan… tan… es tan valenciana que huele a acequia. No querrás que nos presentemos ante el Supremo Diputado Provincial con esa corbata, ¿qué pensará de nosotros? Que somos unos pueblerinos pensará, ya creo que pensará eso, y no sólo él, si no todos los asistentes al estreno. Piensa que no vamos a una ópera cualquiera, vamos a abrir la temporada, al palau de les arts, tan blanco todo, tan blanco que me recuerda a un mausoleo. Y no vamos a ver óperas provincianas, nada de Puccinis, Rossinis o Verdis, ni de esos arios que ponen los pelos de punta, oyes a Wagner y todo el día desfilan ante ti hordas de esqueléticos narigudos… Martí i Soler, eso si que era un compositor como dios manda, por eso se fue a Rusia. Siempre se van los mejores.

CONSTRUCTOR.- (Entra con dos corbatas en la mano) ¿Ésta o…?

El CONSTRUCTOR mira a su mujer. Silencio. Sale de escena y vuelve a entrar.

CONSTRUCTOR.- ¿Ésta o…?

SEÑORA.- (Tras una pausa) ¿Qué estás haciendo Pep?

CONSTRUCTOR.- ¿Qué estoy haciendo yo?

SEÑORA.- Sí, ¿qué haces ahí parado como si fueras un pasmarote?

CONSTRUCTOR.- Un pasmarote… un pasmarote…

SEÑORA.- ¿Te encuentras bien querido?

CONSTRUCTOR.- ¿Sabes qué hora es? No hay tiempo para jueguecitos.

SEÑORA.- Ven que te anudo la corbata roja.

CONSTRUCTOR.- Las corbatas son ahora el menor de nuestros problemas.

SEÑORA.- ¡No pensarás ir a sin corbata!

CONSTRUCTOR.- Mare de Déu dels Desamparats.

SEÑORA.- ¡Amén!

CONSTRUCTOR.- ¡Santa paciencia!

SEÑORA.- ¡No blasfemes Pep!

CONSTRUCTOR.- No se te ocurra llamarme Pep delante del Supremo Diputado Provincial.

SEÑORA.- Tienes razón, te pega más la azul, el rojo no es una buena elección en este tipo de actos, no sé en que estaría yo pensando. El azul es más gaviota.

Entra la CRIADA.

CRIADA.- Ahorita el taxi les está esperando señorito.

SEÑORA.- El señor no está listo.

CONSTRUCTOR.- La señora es la que no está lista.

CRIADA.- El cochesito sí está listo señorito.

SEÑORA.- ¿Cómo que no estoy lista?

CONSTRUCTOR.- ¿No pensarás ir así vestida?

SEÑORA.- ¿Insinúas que no voy bien?

CONSTRUCTOR.- ¿Realmente crees necesario que responda a esa pregunta?

CRIADA.- ¿Qué quiere el señorito que le diga al xofer?

SEÑORA.- ¿Por qué la chacha sólo se dirige a ti si yo también estoy presente?

CONSTRUCTOR.- ¿No deberías ir a cambiarte?

CRIADA.- ¿Le digo que ahorita bajan?

CONSTRUCTOR.- (A la criada) ¿Por qué tienes esa fe manía de hablar en diminutivos?

SEÑORA.- ¿Tú también crees que he engordado?

CRIADA.- ¿Quiere el señorito que extirpe las costumbres andinas de mi hablita?

CONSTRUCTOR.- ¿Por qué habré aceptado esa invitación a la ópera?

SEÑORA.- ¿No me dirás que no piensas ir?

CRIADA.- ¿Sabe el señorito que la normativisiaonsita lingüística cuesta un plus?

CONSTRUCTOR.- ¡Basta! Tanta interrogación es agotadora. Dile a la señora que se espere y a ayuda al taxi que se cambie. Digo dile al taxi que se espere y ayuda a la señora que se cambie.

La CRIADA hace una torpe reverencia y sale de escena.

SEÑORA.- ¡Qué mal está el servicio!

CONSTRUCTOR.- No tenemos tiempo, hay que darse prisa, ésta operación requiere precisión de relojero, cómo cuando construimos aquellos barracones educativos en el 2003.

SEÑORA.- Ven que te ponga la corbata.

CONSTRUCTOR.- Más valdría que me echaras una soga al cuello.

SEÑORA.- Pep no exageres.

CONSTRUCTOR.- ¿Pero tú te has visto?

SEÑORA.- Claro que sí, me está un poco prieto, debo reconocerlo… me siento tan joven… como en el 57… ¡qué fallas!

CONSTRUCTOR.- Ve a cambiarte.

SEÑORA.- Era todo tan pasodoble, tan buñuelo y azahar…

CONSTRUCTOR.- Amparo haz el favor.

SEÑORA.- Ocho años tenía yo, pero ya era casi una mujer, que bien me quedaban los rodetes… ¡Qué dolor de pies! ¡Qué ofrenda! ¡Qué mascletàs, castillos y cremà!

CONSTRUCTOR.- ¿No te me pondrás ahora en plan jocs florals?

SEÑORA.- Vora el barranc dels Algadins / hi ha uns tarongers de tan dolç flaire, /que per omplir d’aroma l’aire / no té lo món millors jardins. / Alli hi ha un mas, i el mas té dins / volguts records de ma infantesa; / per ells jo tinc l’ànima presa / vora el barranc dels Algadins.

CONSTRUCTOR.- Me voy a poner una copa.

Coge la campanilla, entra la criada.

CRIADA.- ¿Qué desea el señorito?

SEÑORA.- (Canta) Valencia, es la tierra de las flores, de la luz y del amor, Valencia,  tus mujeres todas tienen de las rosas el color…

CONSTRUCTOR.- (Mirando extrañado la campanilla) Whisky. (Pausa, mirando a su mujer) Doble.

CRIADA.- ¿No prefiere un poco de ronsito?

CONTRUCTOR.- (Se deja caer en el sofá) Me rindo.

SEÑORA.- ¡Pep! ¿Qué haces ahí sentado, que no llegamos.

CONSTRUCTOR.- ¡Triple!

CRIADA.- El taxista me dijo ahorita que se fue.

SEÑORA.- ¿Cómo que se fue?

CONSTRUCTOR.- ¡Cuádruple!

CRIADA.- (Le entrega una nota a la SEÑORA) Me dejó esto para usted.

SEÑORA.- ¿Una factura de treinta euros?

CONSTRUCTOR.- Acércame la botella.

CRIADA.- Lo tuvieron toda la nochesita con el motor en marcha.

SEÑORA.- ¡Qué mal está el servicio!

CONSTRUCTOR.- Deja el mueble-bar abierto.

SEÑORA.- Pep la plebe nos está perdiendo el respeto, cuando vivía mi padre estas cosas no pasaban. Cuando vivía mi padre la gente nos respetaba, ya creo que nos respetaba, más les valía respetarnos, no hubo en toda España director de banco más venerado que mi padre. Diez veces consecutivas nombrado mejor director de banco de España y sus tierras ultramarinas, que por aquel entonces sólo eran las Baleares y las Canarias, pero allí con orgullo tenía colgado sus diez placas remachadas en cobre entregadas por el mismísimo Adolfo Rincón de Arellano. ¿Sabes tú quien era don Adolfo?

CRIADA.- La señora ya sabe que yo sólo conozco un Adolfito, Adolfito Hitler.

SEÑORA.- ¡Pep dile algo!

CONSTRUCTOR.- La botella me tiene demasiado ocupado.

CRIADA.- El señor supremito diputadito de provincias desea ser recibido.

CONSTRUCTOR.- (Derramando el whisky por la alfombra) ¿Cómo? ¿Cuándo ha llegado?

CRIADA.- Acaba de llamar ahorita al timbre.

Suena el timbre de la casa.

SEÑORA.- Hay que ver que oído tienen las llamas de los Andes.

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