LA VIUDA NEGRA

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DRAMATIS PERSONAE

CHISCA: una mujer bien parecida, de unos 50 años de edad y treinta y pocos de apariencia, elegante y de negro

XU-LIN: el joven criado chino de Chisca.

SRA. ROMERO: La madre de Chisca. De unos setenta y ocho años.

JEROME: el biógrafo de Chisca. Francés de unos cuarenta y tres años.

(CHISCA, llena de energía, entra en casa hablando por teléfono. Salón de una casa acomodada, de estilo minimalista: un acuario con peces exóticos, plantas, alguna pintura,…)

CHISCA: …Fantasías. Fantasías. A la larga es mucho peor. Tú hazle caso a tu cirujano; y a mí, que soy tu única amiga. (Pausa) Yo también te quiero. Además, así en vez de envejecer lo que hacemos es volvernos vintage. (Pausa. Ríe) ¡Qué boba eres! Por cierto, me he comprado un jaguar… ¿De qué color va a ser? Negro jaguar…. Estoy de luto (Pausa) ¡Nuevo! ¡Claro! ¿Cómo crees, si no? Bueno, ya tiene una semana. Es más monísimo… Llámame exagerada pero Lucy era demasiado… como te diría… ¿pequeña? Sí, demasiado poca cosa, me recordaba a Viktor. (Pausa. Enciende el hilo musical, modo aleatorio.) Sí, un ruso con cara y cuerpo de modelo de Jean Paul Gaultier y todo lo que tú quieras, pero… poca cosa, poca cosa. Qué te voy a contar a ti que te lo tirabas los fines de semana, y fiestas de guardar. (Pausa) Pues eso. (Pausa) Como que qué voy a hacer. La he donado a una ONG. (Pausa). “Amigos de la taxidermia”, o algo así. No sé, qué más da. Cuidarán de ella, es lo importante. (Pausa.) ¿El jaguar? Se llama Sven. (Pausa) ¡Sven! (Pausa) No sé. Me vino así… de repente. Creo que es el protagonista de alguna novela sueca de ésas. Yo lo llamo: ¡Sven! Y “sviene”. (Pausa). ¿Es que no lo pillas o qué? (Pausa.) Pues yo lo encuentro de lo más gracioso. (Pausa). No, ¿por? (Pausa.) ¡No, imposible! Tengo una rendez-vous con mi bolí…, biól…, vidó… bueno, da igual (Pausa.) He quedado con Jeromme Ricordel. Va a escribir mis memorias. (Pausa.) ¡Qué va a ser negro! Es francés. Va a escribir mi autobiografía. Creo que ya va siendo hora. (Pausa.) ¡Chulín! (XU-LIN aparece súbitamente.)

XU-LIN (enfatizando): Xu-lin.

CHISCA: Pues eso. Tráeme el antifaz.

XU-LIN: Señora de luto…

CHISCA: ¿De ruto?

XU-LIN: De luto. (CHISCA ríe a carcajadas.)

CHISCA: ¡Ay, perdona, querida, es que me parto con estos chinos! (Pausa. A XU-LIN.) ¿Y?

XU-LIN: ¿Va fiesta de disfraces?

CHISCA: ¡Qué gracioso! (Pausa. Al teléfono.) Dime. (Pausa.) Por supuesto, te presto toda mi atención. (Pausa.) ¡Que sí, coño! Dime. (Pausa larga.) Espera. ¡Chulín el antifaz!

XU-LIN: Xu-lin, no comprender señora.

CHISCA: A ver pequeño saltamontes. Quiero que vayas a la cocina, abras la cámara frigorífica, ya sé que te da miedo, pero recuerda que Sven está creciendo y debemos tener provisiones. Pues bien, entras por el tercer pasillo a la derecha, vas a la sección “Lo importante es el exterior” y en la tercera balda, junto a unas garrafas donde pone “Melatonina”, hay una especie de antifaz de silicona, con un líquido azul, muy fresquito… ¡Tráemelo! (Al teléfono.) Bueno y ¿qué? (Pausa. Reaccionado súbitamente.) Oh my godness! Y ¿qué vas a hacer? (Pausa.) Menos mal que me hice la ligadura a tiempo. Y ¿qué pasa? ¿No tiene amigos o qué? (Pausa.) Pues que viaje solo. ¿A quién se le ocurre visitar a su madre por Navidad? Como si de un anuncio de turrones se tratara. Te voy a decir una cosa: ¡jó-de-te! Y perdona por ser tan ordinaria, pero es que no aguanto tu debilidad. (Pausa.) Pues le firmas un cheque y que se vaya donde quiera. ¡Chulín! ¿Cómo vas? (XU-LIN aparece, como de la nada, con el antifaz en una bandeja de plata.) Gracias. (Al teléfono.) No, no. Normal. A la oreja, nena. (Pausa.) Pues porque no me gusta el manos-libres, que me parece estar hablando con la Termomix. (Pausa.) ¿Sabes lo que te digo? Que sí, que creo, que te voy a ir dejando. Quiero relajarme antes de que llegue Jerome. Me voy a tomar uno de ésos que están tan de moda… (Pausa.) ¡Eso! Un gin-tonic. Vengo un poco estresada. (Pausa). De ver a mi abogada. Ya sabes. (Pausa.) ¡De alcohólica nada! En todo caso melalcohólica. (Pausa.) Como sea. Que estoy triste…, y para más inri mi abogada me ha dicho que Viktor estaba arruinado. (Pausa.) Como lo oyes. ¡Qué poca vergüenza! Con todo lo que he tenido que tragar. (Pausa.) ¡No seas cochina!  Chulín, ya has oído. (XU-LIN se va.) Mira como eso no hay que explicárselo. Bueno, querida. Te dejo. Besitos. (Cuelga. CHISCA se relaja en su sofá escuchando el hilo musical. XU-LIN aparece con el gin-tonic y se queda en silencio junto a CHISCA. Una canción estridente saca a CHISCA de su reposo. Grita. XU-LIN, también grita. Los dos gritan.) ¡¿Qué hacías ahí espiando?!

XU-LIN: Xu-lin no espiar, señora. Xu-lin esperar.

CHISCA: Chulín, esperar. Dame eso. (CHISCA bebe ansiosamente de su gin-tonic. Llaman al timbre. CHISCA se atraganta. Tose.) ¡Jerome! (Tose.) Chulín, creo que me estoy ahogando. (Tose.) Chulín, ayúdame. Cógeme por detrás con fuerza. (Tose.)

XU-LIN: Señora… Xu-lin…

CHISCA: ¿Prefieres hacerme el “boca a boca” cuando me haya muerto? (Pausa larga. Tose. Suena de nuevo el timbre.) ¡Chulín! ¡Ven aquí! (XU-LIN obedece.) Agárrame fuerte. (Tose.) ¡Ahora! (Tose.) Otra vez. Aprieta fuerte, Chulín. ¡Ahora! (Tose.) Más fuerte, Chulín. ¡A…! (XU-LIN le aprieta fuerte y CHISCA deja de toser.)

XU-LIN: ¿Señora mejor? (CHISCA bebe de su gin-tonic.)

CHISCA: Mucho mejor.

XU-LIN: Xu-Lin también mejor.

CHISCA: ¿Cómo dices? (De nuevo el timbre.) Abre, por favor. (Pausa.) Pero… ve despacio. (Pausa.) Así… muy bien. (Pausa.) Chulín, apaga la música. (XU-LIN obedece. Llega a la puerta y abre. Pausa larga. Se escucha un grito desde fuera. XU-LIN también grita.)

SRA. ROMERO (entrando con una pesada maleta): ¡Francisca! ¡Francisca, hija mía! ¡Hay un chino en tu casa! Llama a la policía.

CHISCA: Es el criado. ¿Qué haces aquí mamá?

 SRA. ROMERO: He venido en cuanto me he enterado. Debes estar pasándolo tan mal… Ven aquí, anda. Dame un beso. (CHISCA se acerca y en ese momento la SRA. ROMERO le da una bofetada.) Te lo dije. Ese hombre no te convenía. ¡Un ruso! ¿A quién se le ocurre? ¡Y qué desgracia! Anda, ven, dame un beso. (Pausa. CHISCA se acerca y en ese momento la SRA. ROMERO le da una bofetada.)

 CHISCA: ¡Mamá!

SRA. ROMERO: Ni mamá, ni nada. ¡Menudo bochorno! Hacerle esto a tu familia. ¿Dónde fue?

CHISCA: En el sótano.

SRA. ROMERO: Supongo que parecería un accidente.

CHISCA: ¿Qué dices?

SRA. ROMERO: Lo de Viktor.

CHISCA: Murió jugando a la ruleta.

SRA. ROMERO: ¿De emoción?

CHISCA: Rusa.

SRA. ROMERO: ¡Menudo gilipollas! Perdón. Y ¡qué alivio! Y ¿Tú cómo estás?

CHISCA: ¿Tú qué crees?

SRA. ROMERO: Yo te veo estupenda. Anda, ven. Ven a besar a tu madre. (Pausa. CHISCA se acerca. Pausa. La SRA. ROMERO la abraza y la besa. Después le da una bofetada.)

 CHISCA: ¡Te estás pasando!

SRA. ROMERO: Es verdad. Le he cogido el gustillo. (Pausa.) Ya paro. Ya paro.

CHISCA: ¿Qué haces aquí?

SRA. ROMERO: He venido a pasar una temporada contigo. En estos momentos no puedo dejarte sola. No sería una buena madre.

CHISCA: En estos momentos, si fueras una buena madre, cogerías tu maleta y te irías. Tengo trabajo. (Pausa.)

SRA. ROMERO: ¿Ah sí?

CHISCA: Sí.

SRA. ROMERO: ¿Es que se ha acabado ya el paro en este país? (Pausa.)

CHISCA: De verdad, no puedes estar aquí. Estoy esperando una visita muy importante.

SRA. ROMERO: ¿Y se puede saber de quién? (Pausa larga.)

CHISCA: No.

SRA. ROMERO: ¡Ay Francisca, qué desagradable te pones cuando quieres!

CHISCA: ¡No me llames Francisca!

SRA. ROMERO: ¿Y cómo quieres que te llame?

CHISCA: Chisca.

SRA. ROMERO: ¡Uy, “Chisca”! Pero qué tonta eres, madre mía. (Pausa.) De acuerdo, Chisca. Y ¿a quién esperas?

CHISCA: No te importa.

SRA. ROMERO: Venga… Chisca.

CHISCA: ¡Qué no! Y vete de una vez.

SRA. ROMERO: Yo de aquí no me muevo.

CHISCA: Muy bien. Seguro que te encantará conocer a Sven.

SRA. ROMERO: ¿Tan pronto te has vuelto a buscar compañía?

CHISCA: Algo así.

SRA. ROMERO: ¿Y cómo es?

CHISCA: Te va a encantar. ¡Chulín!

SRA. ROMERO: ¿Ese es el chino? Ni se te ocurra azuzarme al chino, ¿eh? (XU-LIN aparece.)

XU-LIN: Xu-Lin.

SRA. ROMERO: Mira éste también. ¡Qué aires!

CHISCA: Mi madre quiere conocer a Sven. (Pausa.) ¿La acompañas? (XU-LIN le ofrece el brazo a la SRA. ROMERO e inician el mutis.)

SRA. ROMERO: Ah, pero ¿está aquí? ¿No iba a venir? (Llaman al timbre. XU-LIN se detiene.) ¿Qué pasa? (Pausa.)

CHISCA: ¡Está bien! Chulín, abre la puerta. Mamá, cállate.

XU-LIN: ¡El Señor Monsieur Jerome Ricordel!

SRA. ROMERO: Éste es otro.

CHISCA: ¡Cállate! Bienvenu!

JEROME: Ma chère amie! Mes condolences!

CHISCA: Oui, oui. Merci.

JEROME: C’est avec émotion que j’apprends le deuil qui vous frappe si cruellement et je tiens à m’associer à votre peine.

SRA. ROMERO: ¡Qué bien habla!

CHISCA: Merci very much, Jerome. Merci.

SRA. ROMERO: Tú no.

JEROME: Me encanta tu sens de l’humeur.

CHISCA: Es que soy muy espontánea. (La SRA. ROMERO ríe.)

JEROME: A pesar de todo…

CHISCA: A pesar de todo. (Pausa.) Pero… sentémonos. ¿Quieres un gint-tonic?

JEROME: Merci, pero estoy un poco pesado.

CHISCA: ¡Pues mejor! Si esto es como el almax, pero high-class. Además Chulín lo prepara de maravilla.

JEROME: En ese caso,… Pourquoi pas?

CHISCA: Yo no sé lo que tendrá la tónica, pero es como adictiva, ¿verdad?

 SRA. ROMERO: A mí eso me pasa con el whisky.

 CHISCA: ¡Ah! Perdona, Jerome. Esta es mi madre: la Señora Romero. Monsieur Jerome Ricordel.

JEROME: Enchanté, madame!

SRA. ROMERO: Puedes llamarme como quieras. Pero llámame.

CHISCA: Cállate Mamá. (Pausa.) ¡Chulín!

XU-LIN: Xu-lin.

CHISCA: Tráigale a Monsieur Ricordel uno de éstos. (Pausa.) Y otro para mí.

SRA. ROMERO: ¡Y otro para mí!

CHISCA: ¿Pero tú no ibas a subir a ver a Covadonga?

SRA. ROMERO: Seguro que está ocupada.

JEROME: Eh, bien?

CHISCA: ¿Y bien, qué?

JEROME: Teníamos un devoir.

CHISCA: Oui, oui. (Pausa larga.)

JEROME: ¡Para tu biografía! Tenías que traerme una cronología de los acontecimientos más significativos de tu vida: tus logros académicos, tus éxitos profesionales,… (La SRA. ROMERO ríe.)

CHISCA: ¡Mamá, ya está bien! Disculpa Jerome. Covadonga se muere de ganas por verte.

SRA. ROMERO: Seguro.

CHISCA: Sube a verla, por favor. Se llevará una gran alegría.

SRA. ROMERO: Está bien, hija.

CHISCA: Gracias mamá. Te quiero.

SRA. ROMERO: Yo también a ti, Chisca.

CHISCA: Hasta luego mamá. Xu-Lin subirá tu maleta.

SRA. ROMERO: De eso nada. No me fío del chino. (Inicia el mutis arrastrando su maleta.)

CHISCA (a Jerome): Discúlpela. Está senil.

JEROME: Pas de probleme. À bientôt, madame!

SRA. ROMERO: Eso, a tomar viento. (Sale.)

CHISCA: ¡Oh, Jerome! ¡Estoy tan triste!

JEROME: Lo comprendo. Viktor y tú estabais tan unidos.

CHISCA: ¿Qué dices? No es por eso.

JEROME: ¿Entonces, por qué es?

CHISCA: Es por lo de mi autobiografía.

JEROME: ¿Qué sucede?

CHISCA: He estado mirando en internet. Poniendo en el buscador el nombre de mis compañeras de instituto, por ver qué había sido de ellas. Si alguna había hecho algo importante en su vida,… esas cosas.

JEROME: Très bien.

CHISCA: ¡Pues no! Trés bien, no. Resulta que una de ellas, desde que fuimos a la Universidad juntas, después hizo un máster en Derecho Internacional en Estados Unidos; luego no sé qué más cosas; con premios y todo; y ha montado su propio buffet de abogados en Nueva York. Total, 25 líneas de curriculum. ¡Y todos mis logros no llegaban ni a mitad de la cuarta! ¡Oh, Jerome! ¡Estoy tan triste!

JEROME: Tranquila. Tranquila. Tout va bien.

CHISCA: Soy un total fracaso.

JEROME: Arrête! Eres una mujer fantástica. Llena de energía. Te has casado…

CHISCA: Siete veces.

JEROME: Vraiement? (Pausa.) Podrías haber hecho la lista de tus maridos. (Pausa. Ríen.)

SRA. ROMERO (desde fuera): ¡O la de sus amantes! (XU-LIN aparece con los tres gin-tonics)

CHISCA: Hace una buena tarde, ¿no crees? (Pausa.) ¿Te gustaría que saliéramos al jardín a pasear, y a conversar?

JEROME: Me parece una idea estupenda.

CHISCA: Me vendrá bien. Adelante.

JEROME: Je vous en prie!

CHISCA: Merci.

XU-LIN: Señora, ¿qué hacer Xu-Lin con los gin-tonics?

CHISCA: No sé. Bébetelos. (JEROME y CHISCA salen del brazo hacia el jardín. XU-LIN se queda mirando los gin-tonics y después de barajar las posibilidades acaba arrojando el contenido de los vasos en el acuario.)

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