GRIS SOBRE DORADO

DRAMATIS PERSONAE.

Diez hombres vestidos de gris

Un hombre vestido de dorado

(Los diez hombres grises están colocados en fila, brazo con brazo, de frente al espectador. Sus semblantes son serios y algo cansados. El primero comienza a mover su brazo izquierdo al son de un sonido que bien podría ser el de una pieza de la maquinaria de un aparato. El segundo comienza a mover la cabeza de atrás hacia adelante, junto con el sonido de otra pieza distinta de la maquinaria del aparato. Así, sucesivamente, irán moviendo cada uno una parte de su cuerpo dentro de una partitura repetitiva. La luz acompañará al movimiento para mostrar el momento del día en que se encuentra la escena. Por ello, al principio lucirá una luz clara como la del sol, que poco a poco irá convirtiéndose en una luz más fría propia de las últimas horas del día.

Un hombre vestido de dorado, con un maletín en la mano y una amplia sonrisa, entrará por la derecha y paseará por delante de los diez hombres al son del sonido de la maquinaria. Así, gracias a la luz, pasará un día y otro, y aunque no percibamos cambio alguno en los diez hombres, sí veremos que el maletín del hombre vestido de dorado pesa cada vez más. Transcurrirán diez días con los cambios de luces. Al séptimo día, el hombre vestido de dorado, que irá arrastrando su maletín, recibirá un pequeño empujón del primer hombre empezando por la derecha. El hombre vestido de dorado se asombrará por haber recibido un golpe de una pieza de maquinaria, pero continuará su camino de cada día. Al pasar por delante del segundo hombre, volverá a recibir un golpe y aunque el hombre vestido de dorado, ya algo asustado, intente continuar su camino como si nada, a cada paso que avance, recibirá un nuevo golpe hasta que, finalmente acabe en el suelo. Todo esto irá acompañado del sonido de la maquinaria que irá in crescendo hasta que al final, súbitamente, reine el silencio.

La luz se volverá un poco más cálida y los diez hombres recobrarán un poco de claridad en sus caras.

Uno a uno irán saliendo por la derecha y, al verles caminar, veremos que sus cuerpos han recobrado un poco de la humanidad de la que antes carecían. Saldrán de la escena dejando en el suelo al hombre vestido de dorado y a su pesado maletín).

 
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s