SIN BARRERAS

 * El color de las letras es importante en el texto, y en el blog no permite poner colores diferentes del negro, así que enviaré el texto aparte por si se puede visualizar con colores.

(Durante todo el texto, el color de la letra insinuará los colores de la luz durante la representación).

La escena está compuesta por dos niveles diferentes: al fondo, elevados, los dos máximos responsables militares de dos bandos distintos, sentados uno frente al otro. Abajo, en primer término, el rugoso suelo por el que se moverán el resto de personajes.

          Ambos militares no dejan de mirarse a los ojos, concentrados en la mirada del otro, mientras dan continuas caladas y sorbos a sus puros y copas respectivas. Ambos visten ropa militar de color gris oscuro, y sólo les diferencia el símbolo que aparece en sus mangas: un “+” el CORONEL, y un “-“ el JEFE.

          CORONEL.- Blanco.

JEFE.- Negro.

Entran dos MARIONETAS con aspecto de personas. La PERSONA B tira un cigarrillo al suelo y lo pisa. Por casualidad se cruza con la PERSONA A.

          A.- Tú.

          B.- ¿Es a mí?

          A.- ¡Claro!

          B.- ¿Y qué?

          A.- Te permites el lujo de tirar tu cigarro en mi suelo …

          B.- ¿Qué?

          A.- Que no ensucies mi tierra.

          CORONEL.- Blanco.

          JEFE.- Negro.

          B.- Esta no es tu tierra. En todo caso, es la mía. (Se enciende otro cigarrillo).

          A.- No tengo que tragarme tu humo ¡Apaga eso!

          B.- Claro (Aplasta el cigarrillo contra la cara de A).

          A.- ¡Cerdo!

          Pelean encarnizadamente, rodando por el suelo, hasta salir por un lateral

          ¡SUENA UNA EXPLOSIÓN!

          Silencio.

CORONEL.- Grrrrrrr …

JEFE.- Grrrrrrr …

En el suelo del escenario, hay ahora una pequeña montaña de arena, en uno de los lados …

          JEFE.- Sí …

          CORONEL.- No …

          JEFE.- No es tuyo.

          CORONEL. Sí es mío.

          Ambos tiran el resto de su puro al escenario, y se beben de un trago lo que queda de copa, para volver a llenarla después.

          CORONEL.- Bueno.

          JEFE.- Malo.

          Entra ALASKA, un mujer joven, vestida completamente de negro, se queda frente a la pequeña montaña de arena unos segundos, mirándola … Sale.

          CORONEL.- Malo.

          JEFE.- Bueno.

          EXPLOSIÓN DE SONIDOS: MOTOR DE COCHE, CLAXÓN, WASAP, MICOONDAS … ¡AGUDOS!

          Entran un PERRO y un GATO, se quedan mirando el uno al otro, frente a frente …

          CORONEL.- Pasado.

          JEFE.- Presente.

          CORONEL.- Futuro.

          JEFE.- Pasado.

          CORONEL.- Ayer …

          JEFE.- Hoy …

          CORONEL.- Mañana …

          JEFE.- Hoy …

          El PERRO y el GATO empiezan a perseguirse. El primero es robusto pero veloz, y golpea el suelo a cada paso. El segundo, delgado, extremadamente ágil …

          CORONEL.- Hoy …

          JEFE.- Mañana … Ayer …

          Entra ALASKA y, esquivando al PERRO y al GATO, observa durante unos segundos la pequeña montaña de arena. Se agacha, la acaricia. Besa la arena antes de salir …

          La persecución entre ambos animales es cada vez más intensa.

          CORONEL.- Día …

          JEFE.- Noche …

          CORONEL.- Negro …

          JEFE.- Blanco …

          CORONEL.- A, E, O.

          JEFE.- I, U.

          Los dos cuadrúpedos desaparecen de la escena en plena carrera.

          ¡EXPLOSIÓN!

          CORONEL.- Grrrrrrr …

          JEFE.- Grrrrrrr …

          CORONEL.- Sal.

          JEFE.- Pólvora.

          CORONEL.- ¡Escuadrón!

          JEFE.- ¡Compañía!

          RUIDO DE OFICINA …

          CORONEL.- Uno, tres, cinco, siete …

          JEFE.- Dos, cuatro, seis, ocho …

          RUIDO DE VAGÓN DE METRO, RUIDO DE TREN, MOTORES ENCENDIDOS, CLAXÓN, WASAP … Los dos se levantan, sin apartar ni un momento la mirada el uno del otro.

          CORONEL.- ¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

          JEFE.- Miauuuuuuu …

          CORONEL.- ¡Gua!, ¡Guau!, ¡Guau!, ¡Guau!

          JEFE.- Miauuuuuuuuuu … 

          CORONEL.- Es mía …

          JEFE.- Es mía …

          CORONEL.- Vida …

          JEFE.- Muerte …

          CORONEL.- Grrrrrrrrrrrrr …

          JEFE.- Grrrrrrrrrrrrr …

          CORONEL.- Muerte …

          JEFE.- Vida …

          CORONEL.- ¡Muerte!

          JEFE.- ¡Muerte!

          La luz oscura que recae sobre ambos personajes se proyecta ahora sobre todo el escenario. Explosiones sucesivas, disparos, microondas, disparos, wasap, explosiones, motor encendido, claxón, wasap, disparos, microondas … El CORONEL y el JEFE quedan con los ojos cerrados en la misma posición en que estaban.

          Silencio. Al volver la luz gris se observan en el suelo numerosas MARIONETAS destrozadas, y algunos de sus miembros esparcidos por el mismo.  

          Entra ALASKA y empieza a quitarse la ropa hasta quedar integralmente desnuda y situarse  de rodillas frente a la pequeña montaña de arena de dos metros de largo por uno y medio de ancho.  No aparta su mirada de la tumba …

          “……. Zzzzzzz ……. zzzzzzz ……. zzzzzzz ……. zzzzzzz ……. zzzzzzz ……. zzzzzzz ……. zzzzzzz …… “.

          Silencio.

          ALASKA.- Pf …………. pf  …………… pf   …………….. pf    ……………….. pf ………………….

          Se escucha el sonido del motor de un coche en marcha. Se escucha más intensamente, más, más, MÁS, ¡MÁS! … Un golpe seco … Sonido agudo.        

          ALASKA.- PFFFFFF … … .

          Se escuchan continuas gotas al caer sobre una superficie ya invadida por el agua.

          Se escucha más fuerte el sonido que producen las continuas gotas al caer sobre la superficie ya invadida por el agua. Mientras tanto …

… ALASKA se levanta y se aleja del nicho. Queda situada de espaldas a Él, sentada en el suelo.

          SUENA EL SUAVE OLEAJE DE MAR. POCO A POCO VA AUMENTANDO EL SONIDO DE LAS OLAS. GOLPEAN MÁS FUERTE CONTRA LA COSTA. MÁS. MÁS. EL MAR ESTÁ EMBRAVECIDO …

          La arena comienza a moverse ligeramente. De ella emerge el cuerpo de una SÚPER MARIONETA. El apuesto ZOMBIE se levanta y queda da pie, mientras los restos de arena caen de su cuerpo hacia el suelo.

          ZOMBIE.- E … e … ee … e … ee … eee … (Gritando) ¡E! … ¡E! … ¡EE! … ¡E! … ¡EE! … ¡EEE! …

          ALASKA,. (Reaccionando ante el grito) Mmm … Mmm … Mmm … Mmm …

          Ambos de frente al espectador, separados por un par de metros.

ZOMBIE.- E …

          ALASKA.- M …

          ZOMBIE.- E ..

ALASKA.- M …

          ZOMBIE.- EMM ..

          ALASKA.- MEE …

          ZOMBIE.- EMM …

          ALASKA.- MEE …

          ALASKA se pone las medias

El ZOMBI se pone los calcetines.

          ALASKA.- Mmm .. Xxxx … Mx …

          ZOMBIE.- Myw … Myw … Myw …

          ALASKA se pone las botas..

          El ZOMBIE se pone los zapatos.

          ALASKA.- Xx …

          ZOMBIE.- Yy …

          ALASKA se pone el vestido.

El ZOMBIE se pone los pantalones del traje.

          ALASKA.- Xxx …

          ZOMBIE.- Yyy …

          ASLAKA se pone la cazadora de cuero.

El ZOMBIE se pone la camisa.

ALASKA se pone un collar negro.

El ZOMBIE se pone la americana.

ALASKA se pone un gorro.

El ZOMBIE se pone la bufanda.

Ella, toda de NEGRO. Él, todo de BLANCO..El ZOMBIE se acerca y coge la mano de ALASKA.

BAILAN.

Después, él le conduce hacia la pequeña montaña de arena. Ambos se TUMBAN.

          ZOMBIE.- CCCCCCCCCCCCC … a

          ALASKA.- UUUUUUUUUUUUU … s

          ZOMBIE.- CCCCCCC … A …

          ALASKA.- uuuuuuu ... s …

          ZOMBIE.- c … aaaaaaa …

          ALASKA,. U … sssssss …

          ZOMBIE.– Aa … aA ..

          ALASKA.– sS … Ss …

          El CORONEL y el JEFE abren los ojos.

          ALASKA y el X ZOMBIE se abrazan y cubren de arena progresivamente, hasta quedar enterrados.

          “¡Sssssss … A. Ssssss … A. Sssss … A. Ssss … A. Sss … A. Ss … A. S … A!”

          La luz va bajando progresivamente hasta el OSCURO.

          CORONEL.- Blanco.

          JEFE.- Negro.

          Silencio …

          ¡EXPLOSIÓN!

          CORONEL.- Grrrrrrr …

          JEFE.- Grrrrrrr ..

          OSCURO.

EL GRAN CABRÓN

(Espacio completamente diáfano. En escena, un hombre CALVO y una mujer de larga y vigorosa MELENA NEGRA).

 

I

            (El hombre CALVO acaricia suave y lentamente el cabella de la mujer. Lo palpa, lo huele).

            CALVO.- ¡Qué suave!

MELENA NEGRA.- Sigue …

(Ambos se sientan, ella se recuesta en una de las piernas de él, con el cabello extendido a lo largo de la misma).

            MELENA NEGRA.- Me relaja … Tengo sueño …

CALVO.- Duerme todo lo que necesites. Puedes descansar cuantas horas quieras.

(Sigue acariciando su MELENA NEGRA, cada vez más lentamente. Ella va quedando dormida de forma progresiva, hasta cerrar sus ojos. El CALVO empieza a pasarse su cabello por el rostro, el cuello … ¡Entra un hombre vestido de MÉDICO! … La mujer despierta. Se escucha un atronador e incómodo sonido agudo).

            CALVO.- ¿Quién es usted?, diga, ¿qué hace aquí?

(Silencio. La mujer de MELENA NEGRA se levanta y camina hacia el MÉDICO).

            CALVO.- ¿Dónde vas?, vuelve, sigue durmiendo … Te relaja …

(La mujer y el doctor se abrazan. Él besa su cabello y después lo agarra fuertemente con una de sus manos).

            CALVO.- Os voy a …

MÉDICO.- No puedes moverte.

CALVO.- (Luchando por moverse sin conseguirlo) Ese ruido … que alguien lo pare, por favor.

MÉDICO.- ¿Qué ruido? ¿Tú oyes algo?

MELENA NEGRA.- (Al médico) No. (Al hombre CALVO) No se escucha nada, cariño.

CALVO.- ¡No puedo moverme!

MÉDICO.- Parálisis psicológica …

CALVO.- Estoy cansado …

MELENA NEGRA.- Duerme todo lo que necesites cariño. Puedes descansar cuantas horas quieras.

(Los ojos del hombre CALVO se cierran progresivamente. El sonido agudo va desapareciendo, al mismo tiempo que el MÉDICO sale y la mujer de MELENA NEGRA se recuesta en el suelo, junto al hombre CALVO).

II 

(Él despierta repentinamente. Mira a su alrededor, la mira a ella … Empieza a acariciar su pelo, lo huele, lo besa … Ella se despierta).           

MELENA NEGRA.- ¿Qué?

CALVO.- Nada, me desvelé.

MELENA NEGRA.- Duérmete. Son las tres de la madrugada.

CALVO.- (Encendiendo un cigarro) No puedo dormir.

MELENA NEGRA.- ¿Vas a fumar ahora? Date un respiro …

CALVO.- Disculpa, ¿te molesta?

MELENA NEGRA.- Para dormir, sí, un poco.

CALVO.- No entiendo cómo a una fumadora puede molestarle el humo. A mí me molestan muchas cosas y no soy tan puntilloso …

MELENA NEGRA.- ¿Cómo dices?

CALVO.- Nada. Sólo quiero fumarme un cigarro.

MELENA NEGRA.- No dime, en serio, Dime, ¿a qué cosas te refieres?

CALVO.- Es una formar de hablar. Cosas, en general. A todo el mundo le molestan cosas …

MELENA NEGRA.- Claro, nada es perfecto.

CALVO.- Claro …

(El hombre CALVO disfruta la primera calada)

MELENA NEGRA.- Pero entonces, ¿te vas a poner a fumar ahora? Un día vamos a salir ardiendo en la cama …

CALVO.- (Entre dientes) A ver si es verdad …

(Silencio. Poderosas caladas de uno. Respiración profunda de la otra).

CALVO.- ¿Mañana vas otra vez al psicólogo, no?

MELENA NEGRA.- ¿Eh?

CALVO.- Que si mañana vas al psicólogo …

MELENA NEGRA.- Ya te dije que sí. ¿Es necesario hablar de eso a estas horas? Anda termina el cigarro y vamos a dormir.

CALVO.- No hacemos otra cosa que dormir … Pensé que ya habías acabado tu terapia.

MELENA NEGRA.- No, son veinte sesiones en total. Aún me faltan tres semanas. Pero ya casi estoy bien.

CALVO.- Siempre has estado bien.

MELENA NEGRA.- Son las tres de la madrugada …

CALVO.- Ya, ya sé que son las tres.

MELENA NEGRA.- Anda, vamos a dormir. (Le da un beso en la mejilla)

CALVO.- Sí, a dormir …

(Oscuro).

 

III

(El hombre CALVO se despierta, solo, sin rastro de la mujer de MELENA NEGRA. Se levanta violentamente. Entra una PAREJA, cogidos de la mano).

CALVO.- ¡Tú, traidora!

PAREJA 1.- ¿Qué?

CALVO.- (Acercándose retador) Sabía que …

PAREJA 1.- ¿Se puede saber qué demonios dice?

CALVO.- Disculpen, les he confundido.

PAREJA 1.- (Marchándose) Lo que se puede ver hoy día por la calle …

            (Vuelve a aparecer el sonido agudo. El hombre CALVO camina sin rumbo por el escenario, como un animal enjaulado. Entra otra pareja, también cogidos de la mano. Él se acerca a ellos hasta ponerse a escasos centímetros de sus caras. El sonido es cada vez más intenso. De repente, de forma brusca la PAREJA empieza reírse de él, señalándole).

            CALVO.- ¿Qué hacen? ¿Qué pasa?

(Con la misma brusquedad, la PAREJA continua caminando de forma normal)

            PAREJA 2.- ¿Le pasa algo caballero? ¿Podemos ayudarle? (Vuelven a reír, señalándole, de forma repentina)

            CALVO.- ¿Qué les hace tanta gracia?

PAREJA 2.- (Normalidad) ¿Gracia, qué? … Voy a llamar a la policía, este hombre necesita ayuda. (Risas burlonas de nuevo)

            (Por el otro lado, entra una figura de físico similar al hombre CALVO, con máscara y una enorme cornamenta reinando en su cabeza. Se queda mirándole fijamente. El hombre clavo se gira, lo mira y arremete agresivamente. EL GRAN CABRÓN le lanza al suelo de un golpe). 

            CALVO.- ¡¡¡¡Cabrón!!!!

PAREJA 2.- (Al teléfono) Sí, dice cosas raras y acaba de lanzarse contra un árbol, esta en el suelo sangrando  … Gracias. (Salen)

IV 

            (El sonido desaparece. Entran MELENA NEGRA y el MÉDICO. Le levantan del suelo y le sientan en una silla de ruedas. Después le tapan las piernas con una manta. Ella acaricia la cabeza del el hombre CALVO, que permanece abstraído).

            MÉDICO.- Todo es fruto de un cúmulo de complejos que jamás ha afrontado. Como te dije el otro día en la terapia, es necesario hablar de estas cosas con alguien. Si no, acaban reventando de la peor manera. Pero es probable que se acabe recuperando, aunque llevará tiempo. Ha tenido una crisis muy aguda.

MELENA NEGRA.- ¿Y cuál es la causa?

MÉDICO.- Aún no lo sabemos. Espero que poco a poco se vaya abriendo a nosotros, que empiece a hablar. De momento, todo son suposiciones basadas en la experiencia, pero hasta que él no hable …

(MELENA NEGRA sigue acariciando la cabeza del hombre CALVO, le da un beso en la mejilla). 

            MELENA NEGRA.- Cariño, dinos qué te pasa …

(Silencio).

            MELENA NEGRA.- ¿Por qué miras ahí tan fijamente? Sólo es un árbol …

(Silencio).

            MELENA NEGRA.- Dinos, qué …

            MÉDICO.- Déjale, no le apabulles. Poco a poco. Será un proceso largo …

(Ella se incorpora y apesadumbrada se abraza fuertemente al MÉDICO, apoyándose en su hombro. Ambos salen. Comienza a sonar el ruido agudo, esta vez de forma suave. Entra EL GRAN CABRÓN y se sitúa delante de los ojos del enfermo, a cierta distancia. Ambos se quedan mirándose fijamente … ).

(Oscuro)

“MIHURERÍAS”

Nunca publicó un libro de máximas, como hiciera Jardiel Poncela en 1937 con sus llamadas Máximas mínimas, ni tampoco utilizó jamás el concepto de greguería, ni se atrevió a llamar aforismos a sus “pensamientos” breves. Ni siquiera inventó ningún otro nombre más o menos divertido, como hiciera su amigo Tono, con las 100 Tonerías, que en 1938 recogió en forma de libro. Así pues, mientras que el concepto de aforismo o greguería debió parecerle a Mihura excesivamente serio, un género de “literatos”, a él – que no se considera escritor, sino comediógrafo – la tonería le resultaba algo demasiado personal y contextualizado, de un humor algo mecánico.

Pero eso no quiere decir que el autor de la genial “Tres sombreros de copa”, en opinión de muchos, obra precursora del teatro del absurdo que cultivarán figuras como Beckett o Ionesco, no cultivara con acierto esta suerte de “sentencias breves” cargadas de humor ácido e ironía, y basadas en su pensamiento y su forma de ver el mundo. Y es que en el teatro de Mihura también se percibe esta tendencia al pensamiento sorprendente, la definición insólita, la sentencia ingeniosa, o el cinismo mordaz, al estilo de Oscar Wilde. Parece que tanto a Mihura como al resto de los comediógrafos de su generación (Jardiel Poncela, Edgar Neville, Tono, López Rubio) les atrajo de éste último su cinismo, su sentido crítico frente a los convencionalismos sociales, su ingenio en el diálogo y sus peculiares ideas sobre las relaciones de pareja.

Algunas de estas “sentencias breves” o “Mihurerías” son las siguientes:

La vida y las escaleras de caracol son dos cosas incongruentes y ligeramente estúpidas.

Coquetas son esas mujeres gordas que le están diciendo a uno en Madrid que lo aman con ceguera, y al mismo tiempo se están entendiendo con un médico militar que habita en Toledo, y con un pelotari en Éibar.

Un niño que acaba de nacer es un rollo de manteca amasado con leche de rosas.

Nueva York es ese campo con muchas casas encima, en donde todos los señores son tan riquísimos que saben hablar­ hasta en inglés.

La sensibilidad es el traje de etiqueta del espíritu.

En las comedias escritas en colaboración, como los paseos en tándem, uno de los ciclistas suda por el otro, el cual, sin que nadie se entere, lo único que hace es dejarse llevar amablemente.

Un misántropo es un hombre que se retira de la ciudad, a vivir solo, porque los demás hombres no pueden aguantarle.

Un rápido automóvil pasa veloz por la carretera. De repente, de no se sabe dónde, sale un perro que trata de alcanzarle, corriendo tras él y dando feroces ladridos. Pero el automóvil sigue su camino a toda velocidad y deja al perro atrás. Entonces el perro, vencido, fatigado, con el rabo entre las patas, se vuelve, fracasado, a su sitio. El automóvil es el arte; el perro que ladra es la crítica.

El rencor es la caja de caudales de la maldad.

No se debe nunca confesar a una mujer que se la ha dejado de querer: sobrevendría un drama. Tampoco se le debe­ confesar que se ama a otra: sobrevendría una tragedia. Lo mejor es estar calladito y esperar que una de estas cosas le suceda a ella.

La diferencia que hay entre un hombre y un cocodrilo es que después de haber cometido una mala acción, el cocodrilo llora.

El pavo real es ese bicho que se pasa todo el tiempo mirando de un lado para otro, como preguntándose: “¿Pero cómo no vendrá ya el fotógrafo?”

La Vía Láctea es el anuncio luminoso del Universo.

El maravilloso café con leche es la honrada cocaína de los artistas.

Todas las mujeres están histéricas, porque de niñas sueñan con encontrar un príncipe rubio que las lleve al altar, y después, de encontrar algo, encuentran un señor moreno, con reuma.

El amor es como la sal de frutas… Si se deja pasar la efervescencia del primer momento después sabe a demonios.

El humor es un género literario al que se suelen dedicar los poetas cuando la poesía no da lo suficiente para vivir bien.

El humor es una sonrisa bien educada. Una risa que ha ido a colegio de pago.

El humor no es un disfraz, sino una cobardía. El humorista no se enfrenta con la gente ni con las situaciones; le suele sacar la lengua a los hombres, pero cuando los hombres han pasado ya…

Un prólogo me ha parecido siempre que es como una impertinencia que se le hace al autor del libro.

El hombre bien educado es aquel que puede escuchar con enorme interés cosas que no le importan nada.

Me gusta tan poco escribir que cuando termino una obra me quedo tan sorprendido como cuando una soltera da a luz un niño.

El humorista es el gracioso que se las da de fino.

Los solteros somos hombres que nos hemos casado con nosotros mismos. Y en la mayor parte de los casos, somos un matrimonio que nos llevamos fatal.

El humor es la gracia envuelta en papel de celofán.

Lo único molesto del matrimonio son esos primeros cincuenta años que siguen a la luna de miel.

IMPROMPTU DE VERSALLES

En su “Impromptu de Versalles” el genial comediógrafo y dramaturgo francés ironiza y critica, siempre utilizando el arma de la carcajada como principal argumento, varios de los aspectos más representativos del clasicismo francés reinante en su época.

Moliere se sirve de la fórmula del metateatro, ideal para llevar a cabo esa crítica “desde dentro” de muchas de esas costumbres relacionadas con la puesta en escena – en muchas ocasiones arcaicas y en extremo rígidas – tan populares durante aquellos años en su país.

De este modo, en la pequeña pero brillante pieza que nos ocupa, la acción se desarrolla durante el proceso de ensayos de una obra escrita por el propio Moliere. De hecho, los personajes son, además de él mismo, los actores con los que solía trabajar en sus montajes. No es de extrañar por tanto, que dichos actores se interpretaran a ellos mismos, al igual que el actor y dramaturgo galo.

Actores que declaman de manera exagerada, otros que no saben el papel. Estatismo y rigidez absurda de los mismo, situados frontalmente al espectador … todo ellos es ridiculizado en el “Impomptu de Versalles” y esconde una profunda reflexión personal del autor sobre su concepción del oficio teatral.

Pero además, satiriza también los comportamientos de alguno miembros de la corte (incluyendo al rey), y aprovecha para lanzar varias estocadas a alguno de sus enemigos contemporáneos, especialmente a uno de principales autores del género trágico.

Para Moliere, la comedia debe sacar a la luz las mayores lacras de la Humanidad – esto puede apreciarse de forma clara en títulos como “El avaro”, “El misántropo”, “El enfermo imaginario” o “Tartufo”, por citar algunos – siempre atendiendo al contexto social, político, económico y humano en el que se encuentra. El texto que nos ocupa es una buena muestra de ello.

Destacar finalmente, la capacidad e riesgo y valentía del autor francés al escribir esta breve pero significativa pieza. La que con mucha probabilidad sea la personalidad más representativa del teatro francés de su época, ataca sin complejos y con rebeldía muchas de las convenciones más arraigadas en la escena francesa de su tiempo.

LA COMEDIA Y CHAPLIN

Se trata de una breve pero muy gráfica reflexión del maestro Chaplin, sobre algunos mecanismos de la comedia y en torno a las sutiles diferencias entra el género cómico y el dramático.

“El hecho sobre el que me apoyo, más que sobre cualquier otro, es del poner al público frente a alguien que se encuentra en una situación ridícula y difícil. El solo hecho de que un sombrero vuele, por ejemplo, no es risible. Sí lo es ver a su propietario correr detrás, con los cabellos al aire, y los faldones de su levita flotando. Toda situación cómica está basada en eso …
Todavía más graciosa es la persona ridícula que, a pesar de eso, se niega a
admitir que le ocurran cosas extraordinarias  y se obstina en conservar su dignidad. Por eso es, por lo que al encontrarme (refiriéndose a Charlot) en alguna situación enojosa, mi
preocupación consiste siempre en recoger inmediatamente mi bastón, enderezarme
el sombrero hongo y ajustarme la corbata, aunque acabe de caer de cabeza … Me
esfuerzo siempre en economizar mis medios.

Quiero decir con esto, que si un acontecimiento puede provocar por sí solo dos carcajadas separadas, es preferible a dos hechos separados. En El evadido lo consigo colocándome
en un balcón donde tomo un helado con una joven. En el piso de abajo hay una
dama robusta, respetable y bien vestida, ante una mesa. Entonces, mientras me
como el helado, dejo caer una cucharada que se desliza por el interior de mi
pantalón, y desde el balcón, va a caer encima de la dama, que aúlla y se pone a
saltar. Un solo hecho ha servido para poner en compromiso a dos personas, y ha
provocado dos carcajadas. Por sencillo que esto parezca, hay dos elementos de
la naturaleza humana que son alcanzados por este hecho: el placer del público
de ver el lujo y la riqueza en ridículo, y la tendencia a experimentar las
mismas sensaciones que el actor en escena. Si hubiera hecho caer el helado
sobre una pobre doméstica, en lugar de risa hubiera provocado simpatía hacia la
mujer. Esto proviene de que las nueve décimas partes de la humanidad son
pobres”.        

DON FERMÍN “EL AMARGAO”

Saloncito cuco de cualquier apartamento con ático. De pie, colocando con mimo una fotografía enmarcada de MARI CARMEN, el elegante ANTONIO charla con FERMÍN, que permanece sentado, sin apoyarse en el respaldo y con las manos entrelazadas. Va ridículamente bien vestido

ANTONIO.- Bueno, veo que has encontrado mi casa fácilmente.

FERMÍN.- (reprochando) No tan fácilmente …

ANTONIO.- ¿Te apetece una copa hasta que venga Mari Carmen?

FERMÍN.- La verdad es que ya tengo ganas de conocer a tu esposa.

ANTONIO.- Ha salido a comprar vino, se nos acabaron las botellas, ya sabes.

FERMÍN.- No, no sé …

(Breve silencio. Pausa incómoda. ANTONIO, tras una breve meditación, se dirige al minibar y vuelve con su imperturbable sonrisa y un par de botellas).

ANTONIO.- Dime, qué prefieres ¿Coñac, tequila?

FERMÍN.- Tequila, por supuesto.

ANTONIO.- Dame un minuto, voy a echarle un vistazo al salmón.     

FERMÍN.- Bien.

(El dandi, tras servirle, sale. El invitado se queda solo, saboreando cada sorbo de la copa que mantiene en sus manos. Lo disfruta como una suerte de pre – orgasmo etílico. Su “momento” es interrumpido por el sonido del timbre.).

ANTONIO.- (Desde la cocina) Por favor Fermín, abre la puerta, esa debe ser

Mari Carmen.

FERMÍN.- (Bebiendo de un trago el resto de la copa) Voy.

(El timbre vuelve a sonar repetidas veces)

ANTONIO.- Vamos amigo no tema, ella no se asustará.

FERMÍN.- (Entre dientes) Gilipollas. 

(El timbre vuelve a sonar. Se escucha el sonido de una llave en la cerradura. Entra MARI CARMEN, vestida para la ocasión y portando dos bolsas, una en cada mano. FERMÍN permanece escondido tras el respaldo de su asiento).

MARI CARMEN.- Hola.

(Silencio). 

MARI CARMEN.- ¿Hola?. Tu debes ser Fernando … digo, Fermín?.

FERMÍN.- Sí.

MARI CARMEN.- Mari Carmen, encantada.

            (Le planta dos sonoros besos)

MARI CARMEN.- Tenía ganas de conocerte, Antonio me ha hablado mucho de

ti y yo le dije, en fin a ver si invitas algún día a tu amigo Fermín, siempre hablándome de él y todavía no le conozco, porque debe estar muy sólo ahí en su casa, mira yo siempre le digo a Antonio, y es que es verdad, a veces el tener que estar tan … ¡Uy!, ¿será posible?, mira, traía pasteles de postre y se me han espachurrado, voy corriendo a dejarlos en la cocina, es que, fíjate, he bajado a la tienda de enfrente que cierran tarde a por el vino y mira estaban de oferta, porque es que a Antonio le chiflan, pero bueno, voy a llevarlos a la nevera, lo siento, ¿me disculpas?.

(La mujer sale. FERMÍN le ha observado detenidamente cuando ella caminaba de espaldas a él. De nuevo solo en el salón, comienza tocar e inspeccionar su cuerpo.

FERMÍN.- Venga, no es tan difícil, sonríe y relájate. Santo cielo, Dios sabe que sólo pretendo no dar una mala  impresión.

(La parejita entra sin que él se percate)

MARI CARMEN.- Fernando ¿es verdad que eres mejicano?

FERMÍN.- Eh, no, no gracias.

MARI CARMEN.- Ah ¿no?. Si me dijo Antonio que eras de Veracruz.

FERMÍN.- Ah sí, Veracruz, sí.

MARI CARMEN.- (A Antonio) Oye ¿Qué le pasa a tu amigo?, le noto un poco raro, como ausente. Y que conste que esto no me lo habías avisado.

ANTONIO.- Pues será contigo, porque hace un momento estaba perfectamente.

MARI CARMEN.- Pues no sé, chico.

ANTONIO.- (Bromista) Yo creo que le has gustado ¿eh?

MARI CARMEN.- No digas tonterías y ten cuidado con el salmón, que se te va

a caer.

ANTONIO.- De eso nada. Verás que lo he pasado bien en la plancha porque a Fermín sólo le gusta muy hecho.

(ANTONIO pone la última pieza de salmón en la bandeja y MARI CARMEN coloca los pasteles. Le da una palmadita en el culo).

MARI CARMEN.- ¡Guapo!

ANTONIO.- Boba … ¡La cena ya está lista!

FERMÍN.- (Entre dientes) Qué asco. 

(El dandi sirve las copas).

FERMÍN.- Gracias.

ANTONIO.- ¿Y qué, Fermín, cómo va tú búsqueda, ya has encontrado algo?

FERMÍN.- No, nada.

ANTONIO.- Fue una injusticia. Pero ha habido tantas en el departamento. Esto es una ruleta amigo, le podía tocar a cualquiera.

FERMÍN.- A los catedráticos no os tocó a ninguno …

ANTONIO.- Encontrarás algo pronto. Seguro. He visto pocos tan entregados, puntuales, responsables y apasionados por la docencia como tú.

FERMÍN.- Por supuesto, ya sabes que soy muy eficiente en mi trabajo.

MARI CARMEN.- Por favor chicos, no hablemos ahora de eso, disfrutemos de la cena.

(MARI CARMEN roza la mano de FERMÍN con simpatía. Éste la aparta en

un acto reflejo. Su pan cae al suelo)

ANTONIO.- ¡Qué pinta tienen los pasteles 

MARI CARMEN.- Son de los que te gustan … 

(FERMÍN se ha agachado a coger el pan y permanece observando con detalle las piernas de MARI CARMEN y sus ligeros movimientos).

 ANTONIO.- ¿Todo bien, amigo?

 (Se reincorpora, despertando de su mini letargo erótico)

MARI CARMEN.- Creíamos que te habías perdido ahí abajo

(ANTONIO y MARI CARMEN sonríen)

MARI CARMEN.- Bueno Fermín ¿y que tal es eso de vivir sólo?

(El docente mejicano dirige descaradamente su mirada hacia ANTONIO,

que le está poniendo salmón en el plato. La escena, salvo FERMÍN, se congela).

FERMÍN.- Ya es la segunda vez que me dice esto, que le habrá contado

Antonio. Ese tipo es más listo de lo que parece, seguro que se lo ha dicho todo ¡todo!. Soy patético, patético y feo. Pero eso ya lo sabes Fermín y de nada sirve lamentarse ahora. Tienes que responderle con seguridad y parecer capaz de desenvolverte en cualquier tipo de situación. Pero ¡qué diablos!, es que tú no sabes desenvolverte en cualquier tipo de situación.

(Vuelta a la normalidad). 

FERMÍN.- Vamos tirando.

MARI CARMEN.- Sí, hay muchas personas a las que les encanta tener esa

independencia y soledad absoluta. Yo la verdad es que no podría …

ANTONIO.- Claro ¿Con quién ibas a tú a cotorrear si vivieses sola?

MARI CARMEN.- Tonto, seguro que contigo no.

ANTONIO.- ¿Ah no?

(La parejita exhibe tímidamente una de las obras de su amplia galería de arrumacos cargados de azúcar. Después, siguen con otras).

FERMÍN.- (Entre dientes) Qué asco.

ANTONIO.- Perdona Fernando ¿Qué decías?

FERMÍN.- Oh, nada, nada.

(Los tres empiezan a comer. Silencio incómodo. Ruido de tenedores. Ruido

de FERMÍN  masticando tostaditas de salmón).

FERMÍN.- La verdad es que vivir sólo tiene sus ventajas. Por ejemplo,

puedes pasearte desnudo por la casa sin que nadie te diga nada

MARI CARMEN.- (Riendo) Eso es verdad.

(FERMÍN le observa y comienza a sonreír con ella. Bebe dos copas de vino casi seguidas, sin esperar a que nadie le sirva. Suena el ruido de una ambulancia. ANTONIO se levanta a mirar por la ventana, lo que aprovecha su amigo para dedicar, repetidas veces, la mejor de sus sonrisas a MARI CARMEN).

ANTONIO.- Ay, ay estos chicos no saben beber, se desaniman con sus vidas y

y al final pasa esto.

(FERMÍN no le escucha, ya que su atención recae sobre el rostro de la anfitriona. La escena se congela, salvo MARI CARMEN, que se dirige al público).

MARI CARMEN.- Sí,  Fermín se puso algo pesado con sus miraditas. Miren, yo soy una mujer abierta, no soy de esas chicas guapas que trata de avasallar a los tipos feos, ignorándoles o tratándoles con desprecio. No me disgusta escucharles. Pero de ahí a que me fascinara el mejicanito … En fin, dejemos este tema, porque el caso es que hoy en el trabajo me han propuesto hacer…

(Vuelta a la normalidad. MARI CARMEN abraza a ANTONIO y le da un beso en la mejilla. Éste responde con una carantoña. Ambos quedan un momento mirándose a los ojos. FERMÍN bebe más rápido, copa tras copa).

FERMÍN. (Entre dientes) Que asco … 

(Bebe compulsivamente)

FERMÍN.- ¿A que no sabéis que es una monja?

ANTONIO.- No, yo no ¿ tú cariño?

MARI CARMEN.- Tampoco, tampoco.

FERMÍN.- Una mujer que se ha casado con Dios porque no hay Dios que se case con ella (Ríe solo) … ¿Y un cura?

ANTONIO Y MARI CARMEN.- No, no tampoco.

FERMÍN.- Un señor al que todos llaman padre, menos sus hijos que le dicen tío (Ríe solo )… ¿Y un catedrático?

ANTONIO.- No …

FERMÍN.- ¡El mayor cerdo que te puedas echar a la cara!

(Carcajea solo. Se levanta y comienza a bailar sin música de manera discreta, ante la atónita mirada de sus acompañantes. La escena, salvo ANTONIO, se congela cuando FERMÍN está ejecutando su paso estrella).

ANTONIO.- Es cierto que mi amigo perdió un poco los papeles, sus chistes no venían al caso y su actitud no era del todo adecuada. Pero él estaba contento y eso era lo importante para mí. Además, yo estaba esperando a que llegara una sorpresa que le habíamos preparado

(Vuelta a la normalidad. FERMÍN sigue bailando e invita a MARI CARMEN a acompañarle. Ella se hace la remolona pero, atrapada, finalmente accede. El baile resulta patético. El sonido del timbre es aprovechado por la anfitriona para liberarse)

MARI CARMEN.- (Sobreactuada) Uy  ¿Quién será ahora? Voy a mirar.

ANTONIO.- (Sobreactuado) No sé … 

(MARI CARMEN entra al salón del brazo de una mujer)

ANTONIO.-Hola Marta ¿Qué tal?

MARTA.- Bien. No os habré interrumpido ¿No?

ANTONIO.- Oh no, no, ya habíamos terminado. Pero hemos traído tu tequila favorito … Mira, te voy a presentar a mi amigo Fermín.

FERMÍN.- Buenas noches, encantado

MARTA.- Lo mismo digo Fernando ¿Puedo sentarme contigo?

FERMÍN.- Sí, sí, por supuesto … soy Fermín. 

MARTA.- ¿Qué tal todo. 

FERMÍN.- Bien.           

MARTA.- Antonio me dijo que eras compañero suyo … 

(El sonido de los hielos de la copa del mejicano parece atronador) 

FERMÍN.- Sí, doy clases en la Universidad.

MARTA.- Debe ser genial.

FERMÍN.- Así es, sobre todo cuando los alumnos aparecen en tu despacho, para revisar su examen y te dicen: “Hola, don Fermín”   

MARTA.- ¿Y cómo es eso de manejar a un montón de chicos de …

ANTONIO.- (Interrumpiendo) ¿Qué Martilla, te animas a una copita de tequila’ 

MARTA.-  Qué bueno, adoro el tequila.

(Poderoso trago de la invitada)

MARTA.- Uy, uy, uy …

CORI.- En verdad el tequila es algo adorable, una de esas pocas cosas por las que merece la pena estar en este mundo.

MARTA.- (Riendo) Y tanto.

(Los cuatro ríen, MARTA pega otro trago a su vaso y FERMÍN hace lo mismo).

MARI CARMEN.- Fernando … ¿y las chicas también te gustarán, no? Antonio me ha dicho que eres todo un conquistador.

(La copa de FERMÍN cae al suelo, No hace ni amago de recogerla).           

FERMÍN.- Fermín …

MARTA.- Ay, disculpa.

FERMÍN.- No me quejo, pero soy muy exigente con las mujeres. En Méjico todas las mujeres son bellas, no como aquí …

MARTA.- ¿Qué pasa, que sólo te gustan las mejicanas?

ANTONIO.- A Fermín no le conquista cualquiera …

(Atronador choque de cubitos de hielo)

FERMÍN.- Lo que pasa es que allí no hay tanto dinero. Aquí estáis como estáis por suerte, ¡pura suerte he dicho!

ANTONIO.- Tranquilo amigo, sólo pretendíamos …

FERMÍN.- Vosotros no tenéis ni puta idea de lo que pasa allí ¿Quién coño os creéis que sois, siempre juzgando a los demás?

ANTONIO.- Vamos Fermín, me parece que te estás pasando un poco, tranquilízate.

FERMÍN.- Y una mierda. Para ti es fácil hablar, lo has tenido todo en la vida.

MARI CARMEN.- Bueno chicos, dejadlo.

(Silencio. FERMÍN se recuesta en su asiento. ANTONIO hace lo propio).

ANTONIO.- No te enfades. Hemos venido a pasarlo bien, nada más.

(MARTA se recuesta sobre el hombro de FERMÍN, pasando la mano por su pecho suavemente).

MARTA.- Venga Ferminchu, disfruta, que te veo muy tenso. La noche es muy larga.

(FERMÍN coge la copa y bebe otro trago. Se sirve otra. ANTONIO y MARI CARMEN se besan entre risas. FERMÍN, de un empujón, se quita de encima a MARTA)

FERMÍN.- Mujeres, mujeres ¿Quién las necesita teniendo una copa de tequila en la mano, eh?

(Atónitos).

MARTA.- Pues si quieres nos vamos y te dejamos a solas con tu tequila.

(La escena se congela).

MARTA. ¿Fernando? Al principio lo vi ahí sentado, tan formalito y tímido que me dije: ¿Y porqué no? Para nada me pareció un hombre guapo, ni mucho menos, pero al fin y al cabo eso no es lo más importante en mi opinión … Después empezó con su particular recital. ¿Pero qué clase de animalillo era ese? Hubo momentos en los que temí lo peor. Estaba confuso e irritado. Las venas de su cabeza engordaban por momentos … No sé si será su forma habitual de proceder con las mujeres, pero vamos, a mí me dio la impresión de que su pequeño cerebrito no marchaba bien. ¿Cómo pude llegar a pensar que yo con ese tío? … Lo peor de todo vino después de que le dijera que se quedara a solas con el tequila.

(Vuelta a la normalidad).

FERMÍN.- ¡Eso, eso es lo que os gustaría! Dejarme aquí sólo con mi copa mientras os burláis de mí. ¡Siempre igual!, ¡Hipócritas! ¡No valen una mierda!

(Se pone de pie, en actitud desafiante ante los tres, jadeando. Saca el teléfono, pulsa varias teclas y suena música. Empieza a bailar y atrapa a MARI CARMEN, esta vez casi a la fuerza. Desatado, se pone la corbata en la cabeza y empieza a moverse sin ningún tipo de control, arrastrándola. Da gritos insensatos, canta la canción traducida por él mismo al mejicano, insulta sin saber a quién ni por qué. ANTONIO reacciona y forcejea con él hasta liberar a su amada).

ANTONIO.- Por favor, amigo, relájate, ya es suficiente. Por hoy has tenido bastante. Te llevaré a casa.

FERMÍN.- Suéltame, traidor, hijo de puta. Tú eres el culpable de todo.

ANTONIO.- Para ya. Estás amargado.

(FERMÍN le aparta de un empujón , ejecuta dos pasos de baile ridículos, se tambalea y vomita, salpicando la vajilla, la mesita y al personal. Después se derrumba en medio de la sala).

(Oscuro).

(Habitación pequeña, austera, desordenada. Entre los papeles desperdigados,  una revista pornográfica con una mujer desnuda en la portada. Entra ANTONIO que carga con FERMÍN, medio sonámbulo de ebriedad. Lo recuesta. Duerme. ANTONIO sale).

FIN

 

 

DECÁLOGO DE UN DRAMATURGO (VERSIÓN ORTODOXA)

  1. Conocerás la tradición literaria, teatral y cinematográfica.
  2. Escogerás tus referentes artísticos y estudiarás sus mecanismo creativos con detalle.
  3. Observarás sin descanso la realidad y los comportamientos humanos que te rodean.
  4. Investigarás a fondo el funcionamiento de los poderes fundamentales que dominan el mundo y a sus habitantes: el dinero, el sexo (o amor según cada cual) y el poder.
  5. Respetarás al lector y al espectador y tendrás en cuenta siempre sus reacciones ante tu creación.
  6. Tratarás de mostrar lo extraño dentro de lo cotidiano. Y además, que el lector se identifique con ese algo “extraño” y pueda ver reflejada alguna faceta de su mundo interior en él.
  7. Buscarás hablar de lo universal a través de lo particular.
  8. Cuidarás tanto el contenido como la forma, y a partir de la fusión de ambos constituirás un estilo personal y único.
  9. Jamás tendrás pereza a la hora de crear.

10. Aprenderás a escribir según lo que requiera cada momento: en completa libertad o por encargo, de forma espontánea o académica, en ordenador o a mano, piezas realistas o fantásticas, novela o ensayo, guión o texto teatral …