Alguien dijo: Debes escribir un decálogo

Un sabio dijo: La semilla se plantó en la tierra y de la tierra salió un brote que más tarde sacó sus tallos. Estos, se transformaron en planta, cuando la planta creció, salió la flor que dio el fruto que más tarde cayó al suelo. Y así sucesivamente desde el origen hasta el día en que se descubrieron los transgénicos.

 

1.-       Mi abuelo me dijo: Debes conocer el pasado para comprender el presente y preguntarte sobre el futuro. Yo digo: Debes conocer el pasado para no entender el presente y cuestionarte sobre el futuro.

 

2.-       Mi abuela me dijo: De los errores se aprende. Yo digo: Uno aprende cuando se divierte. Da igual que te equivoques, no pasa nada. Akira Toriyama nos dejó una obra perfecta: La Bola del Dragón. ¿Se equivocó en darle continuidad a la saga? Tal vez sí. Las aventuras de Goku el niño quedaron en segundo plano y fueron sustituidos por golpes, patadas y Kame Hame Ha. Pero nunca olvidaremos a personajes como Célula, el monstruo Bu y la mítica “fuuuuu-siiiiiiiii- oooooon” entre Super Sayans. Pero como Akira Toriyama se divertía dibujando, sus errores le permitieron aprender y creó una obra maestra en un tomo llamada Sand Land.

 

3.-       Mi Madre me dijo: Cree en ti aunque nadie más lo haga.  Yo digo: Cree en ti aunque no tengas Fe en ti mismo. Los demás que piensen lo que quieran. Tú debes de conocer tus intenciones, tus propósitos y sus consecuencias. Tienes que ser justo en tus decisiones aun sabiendo que alguien saldrá perjudicado. Cree en ti siempre. Nunca decaigas y bajes la mirada ante el horror de la injusticia. Si no crees en ti mismo los demás nunca lo harán.

 

4.-       Mi Padre me dijo: Nunca desees el mal ajeno. Yo digo: Nunca desees el mal ajeno aunque se lo merezcan. Aunque sepas a ciencia cierta que la vida es un teatro sin telón, dirigido por sucias babosas embutidas en trajes y resguardadas por leyes que protegen sus viles actos, nunca desees el mal ajeno, aunque se lo merezcan. Escribe sobre ello, pinta, baila, canta, habla sobre ello. No te calles. Tu voz debe ser escuchada.

 

5.-       Mi hermana me dijo: Debes creer en tus sueños. Yo digo: Cree en tus sueños aunque los demás no te entiendan, aunque los demás piensen que estás loco, no pasa nada, es verdad, si, lo estás, pero cree en tus sueños, siéntelos, imagina que es posible, si no lo haces, serás un loco más, terminaras siendo como ellos.

 

6.-       Mi novia me dijo: Mirame a los ojos y dime la verdad. Yo digo: Hacedlo. Mirad a los demás a los ojos y decidles la verdad aunque duela. Quizá yo siento placer con el dolor y este consejo no vale para nada. Pero hacedlo y sentiréis alivio por dentro, es una sensación extraña. Como cuando vas al baño y no sabes para que has entrado.

 

7.-       Una Quiromante me dijo: En tus manos veo muchos caminos, muchas posibilidades. Yo digo: Da igual cuantos caminos tengas delante tuya si no mueves los pies del suelo. Tienes que avanzar por tu camino, desviate de la ruta, encuentra otros senderos, descansa bajo un árbol, pero termina la ruta, no desistas. Las posibilidades son como los peces, hay muchos en el mar pero sin una red no los podemos pescar. Las posibilidades nacen de tu trabajo, algunas veces aparecen en tu camino por medio de otros exploradores, no las desaproveches, de las colaboraciones nacen cosas estupendas, sino que se lo digan al Menage a troi.

 

8.-       Un desconocido me dijo: ¿Tienes fuego?  Yo digo: Lleva siempre un mechero encima, o en su defecto, cerillas, y sal a la calle a altas horas de la madrugada para ofrecer tu lucero a las almas narcóticas que están perdidas. Los mejores personajes están en la vida real, y si tienen huevines, que te acusen de plagio.

 

9.-       Un niño me dijo: ¿Por qué los adultos no podéis volar? Yo le respondí: “Yo si puedo”. Nunca dejes que tu niño muera. Nunca olvides que fuiste un niño, el teatro es juego, imaginación, creatividad, ilusión… Nunca pierdas esa magia que un día tuviste. Mira a tu alrededor como lo haría un niño, los adultos ya están cansado de mirar, mirar y mirar.

 

10.-     Otros dirán: Que todo lo escrito aquí son sandeces. Elucubraciones banales sin ningún sentido. Yo digo: Que todos ellos tienen razón. Que nadie te dará el decálogo perfecto porque no existe, es más, afirmo que los decálogos no valen para nada. Lo que vale es la experiencia, y aun así, a veces ni con eso basta. Lo único que importa, y de eso estoy seguro, es vivir.  Vivir y ser feliz. Lo demás es secundario. Vive y se feliz. Es tan y típico y tan tópico que debería darle a la tecla ç y eliminar todo este decálogo, pero no lo hago.

Canción de cuna y sexo 2.0

Si no quieres dormir,

Ella vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si la oyes acercase,

                                         Cierra los ojitos para no verla venir.

 

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que venga

Cierra los ojitos así.

 

El.- Siempre la misma canción, siempre los mismos recuerdos, los mismos olores, los mismos sabores, las mismas formas, los mismos paisajes.

Cierro los ojos y ella siempre esta allí. Siempre con sus zapatos de charol rosa con un lacito negro, con sus leotardos blancos y las rodillas enmascaradas, sus pantalones de pana por encima del muslo, siempre con su blusa rosa que invita a descubrir lo que tras ella se esconde.

Su cuello desnudo, su pelo extremadamente corto, sus labios esconden las mentiras de su lengua tras una leve capa de crema de cacao, huele a vainilla, sus ojos siempre abiertos, ojos que no temen a nada ni a nadie, siempre retan, siempre vencen, siempre comprenden.

Lo único que no recuerdo es su nariz.

 

Ella.- Mira que tengo en la nariz.

El.- No se si era grande o pequeña…

Ella.- Los mocos alimentan ¿lo sabías?

El.- …Fina o basta…

Ella.- Cuando me aburro me meto el dedo en la nariz.

El.- … Respingona o chata…

Ella.- Y según el aire que se respira saben de un modo u otro.

El.-  Cuanto más intento recordar su nariz, más se disuelve su forma…

Ella.- Los mocos en clase de ciencias sociales saben mal porque su clase es aburrida.

El.- … sus zapatos de charol se vuelven grises, sin contorno…

Ella.- Los de la clase de matemáticas son ácidos, como un chupa-chup  de pica pica.

El.- …sus leotardos blancos comienzan a tornarse transparentes…

Ella.- Pero los mocos que mejor saben son los que me como cuando tu estás a mi lado. ¿Quieres probar uno?

El.- … y su figura, antes clara y nítida, llena de detalles, comienza a desaparecer. Su olor, solo permanece su olor. Vainilla. La oscuridad huele a vainilla. Pausa Tengo un problema, siempre que huele a vainilla mi miembro erosiona. Es incontrolable. Entonces siempre aparece de nuevo ella y su estúpida canción.

Ella.-

Si no quieres dormir,

Ella vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si la oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verla venir.

 

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que venga

Cierra los ojitos así.

 

El.- Hoy la he visto después de dieciocho años.  A los siete años me enamore  de ella y a los diez la perdí para siempre. Para siempre… eso creía yo. Su estúpido padre alemán se la llevo para siempre. Hoy ha vuelto con su estúpido novio alemán. Primero oí el rumor, todo el pueblo hablaba de ello y de ella. Yo no podía creerlo: ¿La has visto ya? ¿Sabés quién ha venido? ¡Agatha está aquí!. Silencio.  ¿Cuánto tiempo va a quedarse? Es inevitable verla. Yo no quiero verla. Yo no quiero verte.

Ella.- ¿Quieres ser mi novio?

El.- Rompiste tu promesa.

Ella.- Luego nos casaremos y tendremos un chico y una chica.

El.- Te marchaste para siempre.

Ella.- ¿Quieres o no quieres? Si no se lo diré a Pedro, y si Pedro tampoco quiere seguro que Juan si.

El.- Me abandonaste.

Ella.- Vale. Pues ahora tenemos que besarnos porque es lo que hacen todos los novios.

El.- Me deje atrapar por tus labios. Me hiciste preso de tu ombligo y cuando te fuiste, su oscuridad, envolvió mi infancia.

Ella.- Vamos a tener que divorciarnos. Mis padres y yo nos vamos a Alemania.

El.- No puedes irte, somos novios, nos íbamos a casar.

Ella.- ¿Nunca recibiste mis cartas?  Todos los meses te enviaba varias. A los dos años me canse. Luego llego la sangre, el cambio, el renacimiento.

El.- Si te vas me enfadare contigo y nunca más volveré a hablarte.

Ella.- Cuando cumplí los quince años volví a pensar en ti. En lo que sucedió. Yo estaba destrozada, quería pedirte perdón. Entonces te envíe una nueva carta.

El.- Romperé tus fotos y el poster de Lucky Luck que me regalaste.

Ella.- Y como sucedió en el pasado, no obtuve respuesta.

El.- Por lo menos vendrás en verano ¿no?

Ella.- ¿Pero sabés lo que pienso?

El.- Si no vienes el próximo verano dejaré de quererte.

Ella.- Que eres un cobarde. Cuando eras niño, vale, pero ahora, ¿ahora me vienes con rabietas de niño?. ¿Ahora te callas? ¿No piensas hablar?

El.- Silencio.

Ella.- ¿Vas a estar así los tres meses que voy a estar aquí?

El.- Silencio.

Ella.- O hablas o me marcho. Tu decides.

El.- Que él se marche.

Ella.- Se quedará aquí hasta que yo me vaya.

El.- Pues no hablare.

Ella.- No entiende el español.

El.- ¿No entiende los gestos, las expresiones? ¿o es que tu fornido novio aleman con cabellos dorados es tonto?

Ella.- Eres imbécil.

El.- Lo sé. Se que fui un imbécil por no contestar tus cartas ¿qué te crees que no me arrepiento? 

Ella.- Pues no lo parece.

El.- ¿Y cómo quieres que lo parezca si me traés aquí a tu novio?

Ella.- Y dale con que es mi novio. Es mi hermanastro. Mi hermanastro ¿sabes lo que es eso? ¿o es que el fornido español con cabellos negros como el carbón es tonto?

El.- ¿Hermanastro?

Ella.- Definitivamente, eres tonto.

El.-  ¿Seguro?

Ella.- Preguntale y verás. Pausa. ¡huy! ¡Pero si no sabes alemán!

 

El fornido español con cabellos como el carbón se dirige hacia el alemán fornido con cabellos dorados y comienza a balbucear algo que se parece al alemán.

 

Ella.- ¿Sabés hablar alemán?

El.- Un poquito.

Ella.- ¿Qué me estás contando?

El.- Tenía pensado ir a verte, algún día… no sabía cuando, pero te juro que estaba ahorrando para ir.

Ella.- Ríe. No me lo puedo creer.

El.- Pues no te lo creas.

Ella.- Va, di algo, quiero oírte hablar como los indios. ¡Jao!

 

EL, comienza a tararear la canción de cuna que abre el texto, pero esta vez en un precario alemán wikipedico.

El.-

Wenn Sie nicht wollen, um zu schlafen,

Sie wird für euch.

Schließen Sie Ihre Augen, wenn Sie es genauer hören,

Schließen Sie Ihre Augen, um es nicht kommen sehen.

 

Fehlende fünf Zähne,

Eine fleischige Hand,

Wenn Sie nicht wollen, kommen

Schließen Sie Ihre Augen auch.

 

Continuara… o no.

Canción de cuna y sexo

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 

Mis padres dicen que era mi canción preferida aunque yo no me acordaba de ella. Me la cantaba mi abuela cuando tenia dos años. La niñez es bonita porque no nos acordamos de ella.  Al principio todo son canciones, luego cuentos e historias y por último la vida.

Los cuentos están repletos de héroes fornidos

que matan por honor y con nobleza,

y  de esplendidas doncellas que aman ciegamente

a los que tanta sangre derramaron con su espada,

esperando a que éstos envainen su temible acero en sus húmedas carnes.

Toda historia tiene una abuela que la cuente. Yo crecí sin abuelas. A mí me cuidaba la vecina cuando mis padres no estaban en casa. La Tía María tenía noventa y tres años cuando yo tenía cinco. Su casa eran un pajar con tres plantas y en todas ellas olía a mierda de gallina. Su aliento desprendía un olor a eucalipto, que, en combinación con las efes aviares, las estancias se tornaban inhabitables.

–       Mama me ha contado que en la calle del duende pasaban cosas raras y por eso se llama la calle del duende.

–       ¿Qué cosas raras, hijo mío, te ha contado que pasaba?

–       Que cuando el tío Eusebio desmontaba  a la burra y colocaba el arado en su sitio, la burra desaparecía y volvía a aparecer montada.

–       ¿Montada?

–       Si

–       Ya lo entenderás cuando seas mayor.

Ahora lo entiendo.

Me gustaba más la nieta de la Tía María que sus historias.

Ella tenía diez años, cinco más que yo.

Le gustaba jugar a peleas y siempre terminaba ganando.

A mi me gustaba que fueran sus manos las que me golpearan.

Al principio me defendía, pero sus golpes hacían que mi piel se erizase y

el olor de su sudor,

su  pelo enmarañado,

sus rodillas enrojecidas,

su camisa desbocada,

despertaban hambre en mi.

Un hambre que no conocía.

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Había veces que el dolor me hacía llorar y entonces ella paraba.

¿Estás bien?

Nunca podría estar mejor.

Ven, dame un abrazo y no llores.

Notaba sus dos senos contra mi cabeza.

¿Quieres que juguemos a otra cosa?

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 

¿A que quieres jugar?

Cierra los ojos

 Entonces el hambre sació mi boca. No sabia que era pero me gustaba. Mi cuerpo volvió a erizarse repentinamente. Sentía mucho calor por debajo de la cintura. No era un buen momento para orinarse.

 ¿Qué tienes bajo el pantalón?

La pichurrilla

¿Puedo verla?

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Noté su fría piel apretando mi fuente de calor.

¿Qué haces?

Jugar

Yo no quiero jugar

Los más mayores juegan a esto, me lo han dicho en clase.

Yo no soy mayor

Pero sirves igual 

Ya no había marcha atrás.

Ella volvió a besarme; su boca sabía a caramelos Drácula y notaba como sus dientes apretaban mis labios cada vez más fuerte. Cada vez sentía más y más calor.

¿Quieres ver lo que tengo yo debajo?

La doseta

¿Quieres verla?

Ella se bajo el pantalón sin esperar respuesta alguna. Llevaba puestas unas braguitas color crema con un bordeado a mano acabado en un lazo crudo que acabó en el suelo del pajar.

Me cogió de los pelos con crueldad y me arrastro hasta su sexo.

Notaba el corazón en los oídos, o tal vez fuera sangre.

Sus labios desprendían calor y un olor que me volvía agresivo pero sentía miedo. Estaba paralizado.

Toca. No muerde. 

Yo lo acaricie como si pudiera romperse. Era suave y pegajoso y quemaba. Cada vez tenía más calor y el cacareo dispar de las gallinas se perdió en la inmensidad del silencio y sólo estábamos ella y yo. Mis dedos y su sexo.

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 Ella se arrodillo y me dio un beso en la frente. Me empujó con fuerza y  noté como sus labios acariciaban mi miembro.

¿Te gusta?

No lo sé.

Más que placer me provocaba dolor. Sus dientes apretaban cada vez mas fuerte y las succiones eran cada vez más salvajes.

Me haces daño.

Házmelo tú a mí 

Si sus gemidos eran de placer o daño, sólo ella lo sabe.

Ella gimió y gimió hasta que la tía María nos molió a palos, diciéndonos que si volvíamos a hacerlo se nos caerían a trozos.

Si no quieres dormir,

El vendrá a por ti.

Cierra los ojitos si lo oyes acercase,

Cierra los ojitos para no verlo reír.

 Lo hicimos en incontables ocasiones hasta que ella cumplió catorce años. Yo acaba de tomar la comunión.

En la actualidad, cuando cruzamos nuestras miradas por el sórdido asfalto, me pregunto si ella estará pensando lo mismo que yo.

Le faltan cinco dientes,

Una mano y mucha carne,

Si no quieres que te lleve

Cierra los ojitos así.

 

 

El ADN Arrabaliense

“Cuando escribo mi cuerpo planea como la gaviota que se eleva con la brisa y tiembla de gusto… ¡o de susto!” así comienza arrabal en su prefacio al Teatro completo, y al leer sus obras, precisamente, el gusto y el susto se entremezclan sobrecogiendo al lector, necesitando después de nuevas lecturas para así encontrar los significados que se nos quedaron entre líneas. Si consideramos al Teatro Completo de Arrabal como su propio hogar, allí donde reside su alma, su esencia, sus propias experiencias en la vida, sus miedos, sus anhelos, sus fracasos y triunfos, el prefacio del mismo autor es como la alfombra de Bienvenida que muchos hogares tienen antes de entrar a sus dependencias. Arrabal planea como una gaviota, otros autores se sienten caballos desbocados y libres frente a una pradera verde por explorar; otros, peces arrojados al mar sin muros de cristal que impidan su nado. La gaviota, al igual que el caballo o el pez simbolizan la libertad, el libre albedrio del autor a la hora de jugar con las palabras. Volar, correr y nadar, no sólo representan la libertad sino que son acciones, puro movimiento físico, aunque la acción de escribir conlleva más un movimiento psíquico que físico, sin olvidar que, antes de poner las letras sobre el papel, hemos tenido que vivir lo que queremos contar, o por lo menos (valga la redundancia) nos lo han tenido que contar. Todos los autores han y seguirán “bebiendo en calaveras”, porque el teatro a pesar de estar vivo (porque son actores y actrices vivos los que representan las funciones) muere cuando cae el telón. El teatro es vida y muerte en la misma medida que lo es el hombre. El teatro es muerte porque el dramaturgo escribe sobre cenizas, o mejor dicho, con las cenizas de nuestras emociones y recuerdos ¿qué es el teatro sino un cruel pero bonito reflejo de la realidad que nos rodea? Y cuando digo realidad me refiero tanto a lo que se ve como a lo que no se ve, a lo que existe y a lo que no, a lo que fue y a lo que está por llegar. El prefacio arrabalino es una especie de excusez-moi al lector, es como el prospecto de un medicamento donde aparece su composición, indicaciones, contraindicaciones y precauciones. El prefacio se convierte en el prospecto del viaje iniciático a través de sus obras “Mi teatro es el reflejo de las peripecias del minúsculo grupo que me rodea y de la historia de la Humanidad. Sólo puedo beber en calaveras. Pero cada vez que comienzo una obra retorno a la tierra virgen y al momento prodigioso de la primera vez” quizás, lo que magnifica el teatro de Arrabal, es la capacidad que tiene de escribir sus obras como si fuera la primera vez que alzara el vuelo sobre el papel. Arrabal es un esclavo más de la realidad que nos ha tocado vivir, pero escribir le hace sentirse libre.

El origen o conociendo a Juan 1.0

La simiente de Juan fue plantada el catorce de Mayo de 1988, cuando yo, autor de este perfil psicológico, cumplía los tres años de edad. El día que los padres de Juan consumaban sus cuerpos fundiéndose en uno, yo miraba por la televisión española, La banda de Mozart, serie animada de origen español de unos animales músicos donde cada animal hacía referencia a un compositor (Mozart, Beethoven, Chopin, Verdi); curiosa coincidencia, Juan estudió música (percusión) aunque es un virtuoso pianista y cantautor.
#Todo camino está ya trazado y sus peregrinos no se encuentran por casualidad# Frederich Salzem; primo segundo de Albert Einstein; recurro a está frase del desconocido Frederich para señalar, que, el día que yo miraba los dibujos animados mientras los padres de Juan copulaban, no fue casualidad.
Al padre de Juan le gusta más la mañana que la noche porque se siente más vigoroso. Primero discusión, luego gritos, más tarde caricias y besos hasta que el castillo artificial ilumino el cielo valenciano.
#La colaboración del grupo frente a la individualidad; es, desde mi punto de vista, la carrera espermatozoidal, no como se cree, donde el mejor es el que llega# Juan Caballero científico español por la universidad de Salamanca, especializado en cirugía embrionaria.
Desconozco que camino tomó cuando era espermatozoide y también su fase embrionaria y gestación del parto, pero lo importante es que nació bien, el día tres de Enero de 1989 que fue el año en que yo pedí a los reyes magos la pizarra mágica y el taller de reparación de micro machine.
Juan, a diferencia de muchos artistas conocidos, no creció en un ambiente idóneo donde sus cualidades artísticas se vieron favorecidas para su posterior desarrollo. Él pintaba en la paredes hasta que le quitaron los colores, entonces, como gran artista que era y es, utilizó los colores que su contexto le permitió; el rojo la salsa de tomate, el azul la pasta de dientes…
Su padre lo apuntó a solfeo y más tarde a percusión para que diera la tabarra al profesor de música y así preservar la armonía del hogar.
Valenciano de origen, bebió de sus calles y sus gentes. Vio la belleza en los tapones de aluminio que robaba de los coches, observo la fealdad de los Yonkis del barrio de Nazaret y de ellos aprendió todo lo que verdaderamente había que olvidar.
Sus primeras inquietudes y problemas con la sociedad las vemos reflejadas en sus letras como rapero; donde él creaba sus instrumentales que le permitían expresar sus sentimientos. Con catorce años juan destrozó las poéticas sin conocerlas y desde los catorce a los dieciocho su vida fue dando tumbos hasta que se dio de bruces con el teatro; me explico, mientras huía con la bicicleta que él había robado se golpeó con la fachada del teatro Talía, en el barrio del Carmen y la fortuna que nunca le acompaño, se le apareció en forma de chichon en la frente.
Desde ese día la vida de Juan cambió; y llegó a Madrid con suficientes conocimientos actorales, pero las letras y las locuras metafísicas lo llevaron hasta la RESAD, y hoy sobrevive a la vorágine teatral donde especies chupopteras de mamíferos teatrales intentan succionar su alma para que pierda el camino que las notas musicales de los adorables animales tejieron en el cielo.

De mayor quiero ser poeta o un oficio sin importancia

-¿Y tú, qué quieres ser de mayor?-. A todos nos han hecho alguna vez esa pregunta cuando éramos niños y todos teníamos muy claro lo que íbamos a ser de mayores aunque pocos hemos terminado siendo lo que queríamos ser. Si un niño le dice a su madre que de mayor quiere ser poeta, ésta le dirá que no diga tonterías, que piense en algo serio y que tenga salidas laborales; las madres no siempre tienen razón, pero pocas veces se equivocan. Hoy día queremos ser lo que sea con tal de trabajar poco y ganar mucho; por eso, la figura del escritor dentro de esta sociedad donde todo el mundo escribe, se ha convertido en una figura utópica. Nieva dice “sólo un tonto bien deformado por el mundo puede pensar que, al escribir un poema, se esté labrando <> económico. Es el `porvenir de su alma lo que el poeta persigue, su propio hallazgo y su real decantación” por eso, es conveniente que el escritor (periodistas, blogueros, críticos, dramaturgos…) “no se creyera tal y escribiera con el descompromiso del poeta, en la conformidad de que su obra se perdiera en las sombras y eso no afectara para nada a su personalidad”. No se debe escribir para engordar la biblioteca universal ya que en “la cultura occidental es una forma de entender muy mal el sentido profundo que aún pueda tener el <>” por eso, todo escritor debe tener un poeta dentro capaz de desarmar nuestros miedos y combatir con nuestro ego.

Guillem Bellido