ÁNGEL MIGUEL NIETO O ¿QUIÉN ES ÉL? por Paz Buelta Serrano

El pretérito Pozuelo Seco de Don Gil vio por primera vez –que no por última- la cabeza de Miguel Ángel Nieto un nueve de Julio, allá por 1982. Para decepción de los clunienses esto no sería por mucho tiempo, pues rápidamente su cabeza y el resto de su cuerpo volvieron al pueblo de su familia, Fuente el Fresno. Con ellos viviría toda su infancia hasta la tierna edad de los 11 años, momento en el que abandonaría su hogar familiar para ingresar en el seminario de curas que tanto marcaría su educación. Llegada la mayoría de edad el cuasi fuentero abandona su bien amada tierra para hacerse universitario, decantándose por Comunicación Audiovisual en la capital del Reino. Durante el periodo de estudios demanda una beca Erasmus con destino Paris que le fue concedida, y sería allí donde estudiaría teatro –como actor- por primera vez en L´École du jouer. Terminó dicha carrera con honores y comenzó a trabajar para Castilla- La Mancha Televisión durante dos años, en los que ejercía de productor para los informativos al mismo tiempo que estudiaba y aprobaba un Master en Publicidad. Posteriormente comenzaría con un Doctorado en Bellas Artes, aún sin  finalizar. Continúa teniendo relación con las Artes Escénicas a través del grupo de teatro de la Universidad, a partir del cual comenzaría a escribir sus propias obras. Debido a esto y a la insistencia de cierta mujer con influencias en nuestro Miguel –más apropiado en esta ocasión llamarle Ángel- prueba suerte en la RESAD por la opción de Dramaturgia entrando así a formar parte de las listas de la Real Escuela, al menos por el momento.

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“Desde las alturas”

“DESDE LAS ALTURAS”, un perfil biográfico de un hombre un tanto alto.

Carlos Garbajosa no es una persona cualquiera. Hay ciertos rasgos en él que le hacen distinto a los demás.

Podríamos comenzar a enumerar una retahíla de cualidades que le diferencian del resto de los mortales, pero sin duda, a simple vista su físico es la que más destaca.

Carlos mide 2 metros. No está seguro de si son dos o un poco más, ya que hace ya unos años que se midió por última vez. Pero centímetro arriba, centímetro abajo, su altura nos puede hacer sentir a los demás mortales, como pequeños enanitos salidos directamente de un cuento infantil.

Otros de sus rasgos más característicos es sin duda su voz. Carlos posee una voz grave a causa de un rozamiento indebido entre sus cuerdas vocales. No sabemos si es por este motivo, o quizás por una evidente timidez, pero no son muchas las veces que podemos escucharle hablar . A simple vista, es posible que este par de atributos puedan resultar meramente superficiales, pero no se puede negar que envuelven a la figura de Carlos en una halo de misterio, cual personaje protagonista de uno de esos guiones cinematográficos a los que tan aficionado es.

A Carlos le apasiona el cine. Es su mayor afición. A lo largo de sus 31 años ha ingerido grandes cantidades de celuloide hasta llegar a ser un experto en cine negro, de autor, comercial, western, europeo, americano, asiático… Hay muchas probabilidades de que si alguien pregunta por el argumento de una película, él sea uno de los que pueda responder con toda eficacia.

Gracias a este amor por las historias contadas a través del séptimo arte y al teatro que practicó cuando estudiaba Económicas en la universidad, Garbajosa Chaparro decidió aventurarse a dar un vuelco a su vida, abandonando su puesto de trabajo de bancario y realizando sus estudios de dramaturgia en la Real Escuela de Arte Dramático.

Actualmente, tiene también algunos proyectos en mente para que su pasión por el arte dramático no se quede encerrado en las cuatro paredes de la escuela y pueda ir tomando un camino más profesional.

Pero como no sólo los rasgos físicos o algunos datos anecdóticos forman a una persona, añadiremos que Carlos es una persona extremadamente cortés, a la que es difícil escucharle una palabra malsonante acerca de cualquier persona o cosa,  que en ocasiones puede resultar introvertido aunque es posible que esto ocurra  no sólo porque sea un hombre de pocas palabras, sino porque, a diferencia de otras personas, él no necesita demasiadas para expresar claramente lo que quiere decir.

Primera versión del perfil de Javier Sahuquillo

Un contrariado Rembrandt pro-Habsburgo
recorre el esqueleto de la hoja
sentado como un niño entre las ratas
y suelta su cemento de alamar.

Tiresias en el grito de la noche,
por el acero los caminos blancos,
con toda la zanfoña de su España
estercolera, íntimo deshace.

Eran siete sirenas del Cantábrico,
igual de magulladas que una tórtola,
las que dejaron hálito de bueyes.

Tan virgen y tan puta de corceles,
Sahuquillo desenvuelve la encomienda:
la desgarrada sombra del Imperio.

Las muelas del juicio (Perfil de Guillem Bellido-versión I-)

Llevábamos varias horas en su casa, nunca le había visto así. Todo aquello me producía un estupor fuera de lo común, y eso que estaba en el Louvre de los estupores. El calor fue quitándome la camiseta y los pantalones. Y le miraba. Esperando que pasara algo, que algún decibelio cargado de vacío infestara el aire de disparate. La lógica y la información que tenía me hacían entender de una manera superficial todo lo que pasaba, pero algún raro instinto me decía que por debajo se cocía algo raro. Joder: no hablaba.

Aquello empezaba a ser extraño para cuando sus dedos recuperaron cierto encanto. Antes le había rogado insistentemente: -Líame uno para mí…. Entonces, y sólo entonces, me olvidé de todo sonido que no saliera de aquella loca pantalla a la que me enfrentó. Muriendo todas las veces que era posible: hablando de todo y de nada: fumando de todo y de nada.

Pero aquel agujero oculto de los rayos más duros del sol (astro garante de la realidad) no podía ser guarida individual. Allá dentro respirabas las cenizas de la hoguera de la tribu que sale a cazar, y yo, un cazador sin un frío pedazo que arrojarme a la boca, envidiaba todo y envidiaba nada.

Mientras le hablaba de los muchos que nos sentimos solos, y de los muchos que no podemos parar de hablar, asentía cordialmente, sin perder de vista los disparos de la tele. Giró la cabeza de repente como reconociendo algún ruido exterior.

Habían abierto la puerta: eran ellos, sus compañeros de piso. Intenté vestirme rápidamente mientras les oía hablar, pero costó levantar mi cuerpo de aquel extraño y magnético sillón. Cuando entró la doctora en el cuarto, yo buscaba mis pantalones entre discos de rap y carátulas verdes de videojuegos muy raros.

Guillem vive con dos hermanos: el señor High, que es el dueño de todo el material audiovisual y psicotrópico; y la doctora Yequil, que osa liderar la manada cuidando de aquellas mentes enfermas con mimo y amor. Para cuando salí del piso, la doctora mesaba los cabellos de mi joven amigo, aquel enfermo que contaba los años para atrás empezaba a acusar el sopor de los tres calmantes que le dieron en el hospital. Mientras, el señor High incendiaba su cerebro con tiros y disparos, todos verdes. Así funcionaba aquella cueva, y por alguna razón debía ser: la estabilidad y el equilibrio entre fuerzas se respiraba como el vapor de agua en los balnearios. Aunque aquel día, Guillem no pudo abrir la puta boca.

Varios días después, con las heridas ardiendo todavía, volví a verle, y entre las mil millones de palabras por minuto, acertó a referirse a sus preciadas muelas, regalándome una de ellas. Aún hoy, tanto tiempo después, la conservo como un Coronel Tapioca guardaría los colmillos del elefante o el pelo del astracán. Instalado en los bonometros y los ascensores. Tan lejos del Congo y de aquella paz defendida.

Perfil de César de Bordons (corregido)

César de Bordons es sevillano de pensamiento, palabra, obra y omisión. Nace a finales de los ochenta, en aquel año en que la ciudad dividida superaba el muro de la vergüenza. Desde joven se siente atraído por esos seres que pueblan las estanterías y se convierte a temprana edad en un lector voraz. De entre todos los géneros que pueblan la biblioteca paterna se inclina por la poesía, hasta tal punto que, en actitud rilkeana, decide practicarla. La diosa Fortuna le favorece y publica dos poemarios además de participar en una antología que edita la Fundación Juan Ramón Jiménez de Huelva.

Durante sus años de instituto participa y contribuye a crear la revista Pliegos, de irregular aparición pero interesante contenido. Llegan los años universitarios y la duda hamletiana se apodera de su vida y comienza primero derecho, en la que apenas permanece unos meses, y acto seguido se inicia en filología hispánica aunque tampoco termina la licenciatura. La insatisfacción que le provoca el medieval sistema universitario español le impulsa a buscar otra salida y, en conversaciones tabernarias, escucha hablar por primera vez de la RESAD. Abandona su amada Sevilla y de la mano de Lope de Vega supera la prueba de acceso e inicia sus terceros estudios superiores en la especialidad de dramaturgia. Es en Madrid donde se enfrenta a esa guerra civil e intestina entre poesía y drama, en la que actualmente se encuentra sumergido.

PERFIL DE PAZ BUELTA SERRANO

María Paz Buelta Serrano, “Paz” para los amigos, nació el día 30 de agosto de 1984 en Madrid, en el Hospital de La Paz. Estudió desde los 2 a los 18 años en el Colegio de monjas de San Ramón y San Antonio. Posteriormente cursó estudios de Filología Hispánica, en los cuales obtuvo el título de diplomada, aunque desde siempre estuvo latente su vocación como actriz, de modo que decidió apostar por esta empresa y entró a formar parte de la Escuela Municipal de Arte Dramático de Madrid para posteriormente completar su formación en el estudio de interpretación de Mar Navarro y Andrés Hernández siguiendo la línea interpretativa de Lecoq.
Este hecho marcó su vida como actriz. Ha trabajado en La Espada de Madera en montajes como La Celestina o La casa de Bernarda Alba, entre otros. También ha trabajado como actriz en algún espectáculo de La Fura dels Baus, en compañías teatrales como Tragaleguas (teatro medieval) y, posteriormente, en Alemania haciendo teatro de calle con la compañía Muneka.
Actualmente estudia en la RESAD y también es miembro activo de una compañía de teatro independiente de creación colectiva llamada Los Hedonistas, con la que está representando desde hace varios meses un espectáculo llamado “Cuerpos dejan cuerpos” que se centra en la experiencia de vida de las personas mayores, en la Sala Triángulo (hasta el 27 de octubre, viernes y sábados a las 20.30).
Paz es una persona tremendamente directa y transparente. Dice lo que piensa sin ningún tipo de cortapisas, cosa de agradecer. Objetiva y absolutamente imparcial. Un monstruo de la escena, posee un instinto natural para la interpretación.

El origen o conociendo a Juan 1.0

La simiente de Juan fue plantada el catorce de Mayo de 1988, cuando yo, autor de este perfil psicológico, cumplía los tres años de edad. El día que los padres de Juan consumaban sus cuerpos fundiéndose en uno, yo miraba por la televisión española, La banda de Mozart, serie animada de origen español de unos animales músicos donde cada animal hacía referencia a un compositor (Mozart, Beethoven, Chopin, Verdi); curiosa coincidencia, Juan estudió música (percusión) aunque es un virtuoso pianista y cantautor.
#Todo camino está ya trazado y sus peregrinos no se encuentran por casualidad# Frederich Salzem; primo segundo de Albert Einstein; recurro a está frase del desconocido Frederich para señalar, que, el día que yo miraba los dibujos animados mientras los padres de Juan copulaban, no fue casualidad.
Al padre de Juan le gusta más la mañana que la noche porque se siente más vigoroso. Primero discusión, luego gritos, más tarde caricias y besos hasta que el castillo artificial ilumino el cielo valenciano.
#La colaboración del grupo frente a la individualidad; es, desde mi punto de vista, la carrera espermatozoidal, no como se cree, donde el mejor es el que llega# Juan Caballero científico español por la universidad de Salamanca, especializado en cirugía embrionaria.
Desconozco que camino tomó cuando era espermatozoide y también su fase embrionaria y gestación del parto, pero lo importante es que nació bien, el día tres de Enero de 1989 que fue el año en que yo pedí a los reyes magos la pizarra mágica y el taller de reparación de micro machine.
Juan, a diferencia de muchos artistas conocidos, no creció en un ambiente idóneo donde sus cualidades artísticas se vieron favorecidas para su posterior desarrollo. Él pintaba en la paredes hasta que le quitaron los colores, entonces, como gran artista que era y es, utilizó los colores que su contexto le permitió; el rojo la salsa de tomate, el azul la pasta de dientes…
Su padre lo apuntó a solfeo y más tarde a percusión para que diera la tabarra al profesor de música y así preservar la armonía del hogar.
Valenciano de origen, bebió de sus calles y sus gentes. Vio la belleza en los tapones de aluminio que robaba de los coches, observo la fealdad de los Yonkis del barrio de Nazaret y de ellos aprendió todo lo que verdaderamente había que olvidar.
Sus primeras inquietudes y problemas con la sociedad las vemos reflejadas en sus letras como rapero; donde él creaba sus instrumentales que le permitían expresar sus sentimientos. Con catorce años juan destrozó las poéticas sin conocerlas y desde los catorce a los dieciocho su vida fue dando tumbos hasta que se dio de bruces con el teatro; me explico, mientras huía con la bicicleta que él había robado se golpeó con la fachada del teatro Talía, en el barrio del Carmen y la fortuna que nunca le acompaño, se le apareció en forma de chichon en la frente.
Desde ese día la vida de Juan cambió; y llegó a Madrid con suficientes conocimientos actorales, pero las letras y las locuras metafísicas lo llevaron hasta la RESAD, y hoy sobrevive a la vorágine teatral donde especies chupopteras de mamíferos teatrales intentan succionar su alma para que pierda el camino que las notas musicales de los adorables animales tejieron en el cielo.