JUSTICIA SUBLIMINAL

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JUSTICIA SUBLIMINAL

 

(En la penumbra de una gran sala mal ventilada se escuchan incesantes los golpes sobre las teclas de un taquígrafo. Una VOLUMINOSA FIGURA ENCORVADA impone el orden de la “justa” travesía con su mallete. A su diestra una CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA se enjuga el llanto con su cetrino pelaje. A siniestra VEINTICUATRO OJOS IMPÁVIDOS E INTERFERENTES.)

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Sentirte protegido, disfrutar de los amigos, la familia, vivir en paz… Sin que te des cuenta hay miles de militares que trabajan con todas sus fueras para que puedas vivir en un entorno seguro y hay un día para celebrarlo. Día de las Fuerzas Armadas.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Securitas Direct. Llama al 902 15 15 15 y protege a los tuyos.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Todas las mujeres queremos ayudar a nuestros huesos a estar fuertes… Una vida con huesos fuertes, es más vida.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Ideas for life.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Somos únicos donando órganos.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Tu vida cambia con Orange.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Soy de la mutua.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Nuevo Halls XS, respira y adelante.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Por cinco euros, una sonrisa. Sorteo del oro de Cruz Roja. No es por el oro.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Queremos ser tu banco.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Siete premios nobeles. Idiomas: castellano, catalán, gallego, euskera, valenciano y bable. Siete Óscars de Hollywood. Dos veces campeones de Europa y Campeones del Mundo.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Playstation.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: El tren de alta velocidad que se lo hemos vendido a los chinos Infraestructuras, que aquí tenemos aeropuertos para aburrir. ¡Y la Generación del ’27!

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: ¡Playstation!

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: El Quijote. La fregona, el chupa-chups, el futbolín, el submarino, la paella, las torrijas,… Velázquez.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: ¡Playstation! ¡Playstation! ¡Playstation!

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Y los jóvenes, que exportamos la generación más preparada de la Historia.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Ahora con todos los sabores familiares pagas cinco, y uno gratis.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Mañana dos entregas por el precio de una.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Día. Calidad y precio están muy cerca.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: ¿Te gusta conducir?

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: El Almendro vuelve a casa por Navidad.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: ¿De verdad tú puedes llevarme al país de Nunca Jamás?

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: En Iberia trabajamos para que vueles como siempre has soñado.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: ¿Sabes lo que hace que un país funcione? La confianza. Confiamos en quien nos quiere y en quien nos cuida. En quienes pelean todos los días en una lucha sin medallas. En quienes no nos decepcionan.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Playstation

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Sabemos que podemos contar con su talento, con su entusiasmo. Confiamos en nuestra capacidad de unirnos en los malos momentos, porque ya  lo hemos hecho antes. Confiamos en quienes hacen todos los días todo lo posible. Y en quienes han decidido no rendirse.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: ¡Playstation! ¡Playstation! ¡Playstation!

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: Y nunca, nunca, vamos a dejar de confiar en el futuro. Porque el futuro tiene nombre y apellidos. Nuestro país está lleno de ideas y proyectos en los que se puede confiar. Santander, tu banco de confianza.

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Para las hemorroides. Hemoal. Un gran alivio.

 

CARNOSA SOMBRA ATERCIOPELADA: ¡A tomar Fanta!

 

VOLUMINOSA FIGURA NCORVADA: Se le condena a la desconexión. Puedes pagar contra reembolso, con tarjeta de crédito o con la tarjeta de compra de El Corte Inglés. En 5, 4, 3, 2, 1…

 

 

 

 

 

 

 (Interferencias. Silencio. Oscuro. Fin)

 

 

 

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Pluma, lápiz y veneno

Oscar Wilde, Pluma, lápiz y veneno y Rem Koolhaas

Manhattan_1931

Subversión

Pero por aquel tiempo sólo los filisteos juzgaban a un escritor por su producción. Aquel joven dandi prefería ser alguien a hacer algo. A menudo decía que vivir es un arte y que tiene sus diferentes estilos, como las artes que intentan expresar la vida.

Oscar Wilde
Pluma, lápiz y veneno.

Se podría pensar que la contemplación es un oficio inútil, aunque de este modo ignorásemos que el arte es la mejor forma de conocimiento; así, punir al ocioso se justifica y alimenta. La cadena que arrastra el moralista o el político y que violentamente impone a los demás, se satisface especialmente en el admirador de la belleza.
El enamorado del gusto es aquel que está muy lejos de las consideraciones morales: el sentido artístico -no la emoción, que es débil y maleducada- nos induce al pecado. Las delicias del crimen atraen al hombre exquisito, y la moral y la política –la norma-, se constituyen en herramienta policial de lo vulgar.
Hoy, afirmaciones como estas no son del todo revolucionarias. La norma parece haberlas aceptado, en un ejercicio de tolerancia, y asumido a su código de quistes socialdemócratas, o sea, todas aquellas cosas hermosas que podrían hacer temblar los pilares de nuestro mundo, pero que entre todos hemos, prudentemente, domesticado. Del mismo modo que la homosexualidad no es peligro para el machismo a principios del siglo XXI -como sí lo fue justo un siglo antes-, la adoración de la belleza -que es otro medio de subversión- ya no asusta al poder. Puesto que hemos sacrificado nuestros más altos impulsos en aras de una sociedad frustrada, es justo que los inventemos de nuevo y les insuflemos vida.
Oscar Wilde será un dios indiscutible del nuevo panteón. El arte es subversivo porque es el modo de “conocer las cosas tal como son”.

El protagonista de Pluma, lápiz y veneno, Thomas Griffiths Wainewrigth, es un subversivo. Wilde retrata a un caballero que no puede ignorar el crimen, la más oculta de las artes. Es un enamorado del gusto que, además de practicar la pintura y la crítica de forma excelsa, fue el más sutil envenenador de su tiempo. Estamos ante lo delicioso del crimen y el asesinato, sugerido por lo misterioso y también erótico que hay en la muerte si la vemos como esa frontera vigilida que deseamos violar. Hay que resaltar que Thomas Griffiths Wainewrigth no es un personaje de ficción y que perteneció a la élite artística de su tiempo, que fue la alborada del Romanticismo inglés. Fue amigo de Charles Lamb (recordado crítico), William Hazlitt (pensador proto-socialista), Samuel Coleridge, Thomas de Quincey y William Wordsworth entre otras luminarias del momento. Wilde, en Pluma, lápiz y veneno, recoge testimonios escritos de estas celebridades sobre el envenenador Wainewrigth, aunque no podemos confirmar que sean auténticos.

Programa

Más allá de lo interesante que nos pueda parecer la vida de Thomas Griffiths Wainewrigth (1794-1847), Pluma, lápiz y veneno puede ser leído como un programa estético. Wilde expone, en forma de ensayo -es decir, bajo la ficción de objetividad- una serie de ideas que se aplican a la vida y al arte. Este texto responde a un manifiesto estético que no existe. Nosotros vamos a intentar acercarnos a sus claves.
Si este manifiesto existiera, sería el padre de las vanguardias que aparecerán poco después. Esto es porque resucita la idea de subversión y agudiza el enfrentamiento entre arte y poder.

Manhattan

Antes de las vanguardias europeas, el gran acontecimiento artístico -contemporáneo, además, de Oscar Wilde- es el nacimiento de Manhattan y su ideología, el manhattanismo: el urbanismo de la congestión y la masa. La gran manzana, que es una creación absolutamente moderna, comparte su fundamentos artísticos con Oscar Wilde; ambos los exponen a su manera, una a través de su retícula totalizadora y otro a través de su obra y su vida.
El arte no debe imitar a la vida. La creación no depende de los acontecimientos diarios, vulgares. El objeto del arte es el propio arte; por tanto, la Belleza -¿la ficción?- no se necesita más que a sí misma. La utilidad del arte -que sea un modo infalible de conocimiento- depende, entonces, de su propia inutilidad. Este proceso se da de igual manera en Oscar Wilde y en Manhattan.
El Ayuntamiento de Nueva York decidió parcelar en manzanas idénticas toda la superficie de la isla de Manhattan cuando ésta contaba tan solo con algunos miles de habitantes. La retícula -útero del manhattanismo- divide un terreno desocupado, describe una población hipotética, coloca edificios fantasmales y enmarca actividades inexistentes. La gran ciudad nacerá de sí misma. La inutilidad de más de dos mil manzanas en las que, durante muchos años, solo crecerá la hierba, es la semilla de la ciudad de las transacciones y el movimiento perpetuo. La ficción, que aquí es la predicción sobre la nada, es la semilla. Mímesis imposible y novedad absoluta. El artista -el arquitecto, el urbanista, el financiero- intuye un sendero entre la maleza y se propone seguirlo. No se debe olvidar que este división del terreno edificable es la madre del rascacielos. Un arquitecto -sublime o vulgar- de Nueva York tendrá a su disposición exactamente los mismos metros cuadrados que cualquiera de sus colegas. La originalidad y la extravagancia de los nuevos edificios dependerá, a partir de ahora, de su altura: la única dimensión en que el arquitecto es libre. La inutilidad del arte se convierte en su única utilidad. Se justifica a sí mismo en sus metros. Inventa su propia realidad, y la hace más hermosa.

Belleza sintética

Mahattan es -según Rem Koolhaas en su libro Delirio de Nueva York, biblia nuestra- la apoteósis de la belleza sintética. Nada se justifica. Nada existe fuera. Nada es imitado. No hay, por tanto, Naturaleza que someter a la mímesis. Toda la naturaleza es creada por el artista. No hay vida que imitar; el arte surge del arte. He aquí un nuevo rasgo común, y un nuevo punto del manifiesto imaginado.
La revolución -la Belleza para Wilde, lo “sintético irresistible” para Koolhaas- nace de la violación de la norma clásica y es una huida de la vida cotidiana. Es una alternativa. Abre la puerta al misterio; cómo imaginarnos todo lo que, si pronunciamos las palabras correctas, la Nueva Naturaleza es capaz de ofrecer. Este misterio, como una primera delicia, debió sentirlo Thomas Griffiths Wainewrigth cuando decidió abandonar su carrera militar y conocer las cosas, a través del arte, tal como son. Igual temblor sintieron los neoyorkinos cuando visitaron por primera vez Luna Park, un bosque de altas columnas recubiertas de bombillas -el primer parque de atracciones, preludio de las avenidas de rascacielos- que, no pudiendo asirse a referentes reales, tuvo que justificar su nombre en la luna.
La Belleza nos enseña que no hay nada más peligroso que la realidad.

Lobotomía

Rem Koolhaas ofrece un nuevo término propio del manhattanismo que igualmente se destila de los postulados de Oscar Wilde y el arte del siglo XX: la lobotomía.
La lobotomía es un corte quirúrgico entre los lóbulos frontales y el resto del cerebro, que se practica con el fin de aliviar transtornos mentales. Desconecta las emociones y los procesos del pensamiento. A nosotros nos interesa como proceso propio de la modernidad que separa bruscamente dos planos normativamente unidos sin remedio.
En occidente, es tradición que el exterior del edificio muestre el interior del mismo. El exterior habla del interior o, si sumanos las implicaciones morales que arrastra este principio arquitectónico: una fachada honrada habla de actividades honradas. ¿No se convierte acaso, de este modo, el edificio en metáfora del hombre? El exterior del hombre -qué dice, cómo se mueve, qué comportamientos sigue, cómo viste- debe hablarnos de su interior -qué es-; el desfase entre los dos planos es la hipocresía. Hay pues una relación determinante entre el mundo íntimo y el expuesto, y hay también una pesada carga religiosa. Cada civilización habla de su interior a través del exterior de un modo distinto, como queda patente con solo recordar, por ejemplo, una casa árabe.
El misterio se halla en la ruptura de esta norma. Para el amante del gusto, como deja claro Oscar Wilde, el desfase de los dos planos no es hipocresía, sino movimiento, gracia. Lo delicioso está en la confusión, lo fluctuante. El pecado es siempre secreto -dentro del edificio-. El rascacielos es un monolito que oculta un mundo incesante de cambios, una riqueza exuberante que mantiene siempre una apariencia exterior quieta y tranquilizadora. Wainewrigth no se vale de su apariencia exterior solo para proteger al resto de los hombres de la exuberancia que oculta, sino que gracias a ella se defiende a sí mismo de la cotidianidad y la vida, y explora en los rincones oscuros. Así debe vivir el caballero exquisito, sometido a la lobotomía, que ha pasado de intervención médica a una especie de sistema anti-moral. Desaparece además la hipocresía, que solo puede ser imputada a los moralistas.

Problema

Pluma, lápiz y veneno plantea las relaciones entre lo público y lo íntimo, particularmente difíciles en el caso del artista, que debe conciliar el misterio con la vocación pública. Igual que hace un asesino: tiene que esconderse, pero desea que sus crímenes sean reconocidos.

 

MENÚ DE HOY: DRAMATURGO

dramaturgo

Una receta encarga Vizcaíno

listando el buen hacer del dramaturgo

y al fuego de mi sinsabor alumbro

que en mi vida me he visto en tal conflicto.

  1. Sea éste el principal gusto del guiso;
  2. añádansele sueños, ciencia y mundo;
  3. remuévanse con arte propio de uno,
  4. y atice con empeño el carboncillo.
  5. Cúbrase con modestia y arrebato,
  6. compruébese de “yo-mí-me-conmigo”,
  7. déjese reposar de cuando en cuando,
  8. riéguese con esencias y con vino.
  9. Despierte las conciencias del letargo
  10. al apreciar su aroma en el servicio.

SANTO ROSARIO (material final)

(Tres estancias contiguas: en el centro una salita de casa modesta, poco iluminada, donde tres mujeres están rezando; a la izquierda una habitación que comunica con la anterior, a escuras, con una cama donde está TOMÁS, una silla y una cómoda donde hay diversos útiles de medicina y farmacia y un vaso con agua; y a la derecha una cocina, también a escuras. Un reloj anuncia el peso del tiempo.)

 

 

 

PRIMER MISTERIO: LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR EN EL HUERTO

 

MERCEDES: Por la señal…

 

 

 

TOMÁS: Mercedes…

 

 

                                              … Mercedes,

 

 

                                       …Mercedes

 

                                                     …no, la calavera de un perro…

 

…calavera, sangre…

 

 

                                              …¡Mercedes!

 

                      …dame los clavos

 

                                                         …no, todavía no; no, todavía…

 

…no…                                        …no….,

                                    no…,                                            no…

 

 

 

 

                          …Mercedes…

 

             ¿dónde estás?

 

…sangre, sangre,                …Mercedes…

 

        … ¿me escuchas?

 

 

                   …Mercedes

 

              …no tú no…               

 

                    …es veneno, bébetelo tú…

 

 

…ella…

 

 

                   …Mercedes….

 

 

…¿dónde está el pañuelo?…

 

 

                          …sé que andas por ahí….

 

…sécame el sudor…

                                  ¿Qué haces?… ¡no!

 

                      

                                                                                                   

                ¿qué es eso?…

 

 

                                   ¡es sangre!

 

 

…no, ya no más… no quiero….

                                     

                                           

 

 

 

                                             …¿quién está contigo?

 

 

…Mercedes…

 

 

                                  …dame tu mano…

 

 

                                        …no, no,… no… no,… ¡no!

 

 

…¡es sangre!

                                                …sangre…

                                                                                                                     

          …sangre…              …sangre…                               

….sangre.

 

 

                         …sangre…

 

…sangre…       …sangre…      …sangre…

 

             Mercedes… ayúdame…

 

 

…huesos…      …sudor…

 

Ayúdame… creo que tengo fiebre…

 

 

                                            Mercedes…

 

 

                   …sécame la sangre…                             

                                              

 

                                               …ponme el termómetro…  

 

 

 

             

                      ¡Mercedes!

 

 

                                      

                    …Estoy agotado…

 

… no puedo…

                    

                          …no quiero más sangre…

   

….dame vinagre y mézclalo con eso…                                       

 

…no, para,… no quiero… ya no más…

      

…déjame…

 

                                           …Mercedes…

 

 

¿Dónde estás?

 

                                                         Estoy despierto

 

                    Mercedes…

…contesta.

 

 

¡Mercedes!

 

 

 

¿Has dicho algo?

 

Mercedes, ven. (Ríe). Mercedes Benz. (Ríe). Mercedes, bien. Muy bien. Estás consiguiendo que me cabree…

 

 

¡Mercedes, joder! ¿Se puede saber dónde estás?

 

 

 

Mercedes….                             ¡Mercedes!

                                      …¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Me cago en Dios!

LAS TRES MUJERES: de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.

MERCEDES: Creo en Dios, Padre todopoderoso,…

LAS TRES MUJERES: …Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.

MERCEDES: Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…

LAS TRES MUJERES: …Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.

MERCEDES: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.

DOS PLAÑIDERAS: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.

LAS TRES MUJERES: Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.

LAS TRES MUJERES: Amén.

MERCEDES: Primer misterio: La oración de Nuestro Señor en el huerto. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

 

 

 

SEGUNDO MISTERIO: LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

 

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS y se quedan ambos mirándose fijamente durante un largo instante. En la salita continúan las DOS PLAÑIDERAS rezando, en penumbra.)

 

TOMÁS: Me das asco. (Pausa larga.) ¿Qué pasa? ¿No dices nada? (Pausa.) Me das asco. (Pausa). ¡Me das asco joder! ¡Me das asco! (Pausa. Ríe.) Todo el día ahí… Entre pena y asco. Sí, en el fondo me das más pena tú a mí de lo que seguramente yo a ti. (Pausa.) Enfín… ¿Qué día es hoy? (Silencio.)

 

MERCEDES: Viernes. (Silencio.)

 

TOMÁS: Estas sábanas huelen a vinagre. (Pausa.) ¿Por qué vas de negro? ¿Se ha muerto alguien? (Pausa.) ¿Hace cuánto que no me las cambias? (Pausa larga.) ¿Te has quedado muda? (Pausa). De puta madre. Cámbialas. (MERCEDES, en silencio, saca de la cómoda un juego de sábanas blancas y las coloca en la silla. En silencio, comienza a retirar las que están en la cama y va haciendo una montaña con ellas en el suelo.) ¡Cuidado! ¿Qué te pasa? Andas inquieta y preocupada por tantas cosas… pero sólo una es necesaria. ¿Has hablado con el médico? (Pausa.) ¿Entonces qué te pasa? (Pausa.) ¿Has hecho voto de silencio? (Pausa.) ¡Cuidado, joder! Que no soy un saco de estiércol. Uno de carroña sí, pero deja que me enfríe antes de amortajarme. (Silencio.) Seguro que ya lo tienes todo preparado. Conociéndote… ¿Con qué va a ser? ¿Voy a ir de traje? Como si fuera de boda. (Ríe.) ¡A mí no me jodas! ¡Es ridículo! (Ríe.) Voy a parecer el muñeco de un ventrílocuo (Ríe.) ¿Me vas a meter la mano por el culo y me vas a poner a hablar también? (Ríe.) ¡No me jodas! ¿De traje?  ¿O con una sábana me vas a apañar? (Ríe.) Ven aquí. Anda, ven. Ven. (Pausa.) Todavía no estoy muerto, te lo voy a demostrar. Ven (Pausa.) ¡Qué vengas, joder! (MERCEDES se acerca a TOMÁS.) Perdona. No sé qué me pasa. Sabes que no me gusta gritar. Me quita mucha energía. Ven. Dame la mano. Así. ¿Qué tienes ahí? Venga, no seas tonta, enséñamelo. (Pausa.) Mercedes… A ver… ¿Así que es esto lo que estabas haciendo? ¡Qué bonito! Me dejas aquí tirado como un perro y te pones a… Me das asco. ¡Joder! Ahora mismo te… (Pausa. Silencio.) ¿Quién está contigo? (Pausa.) ¡Iros a tomar por culo! ¡Fuera de aquí, parásitos! ¡Todavía me quedan fuerzas para reventaros de una patada, babosas! ¡Chupasangres! Y tú, deja eso. Dame la mano. (Pausa.) ¡Dámela! (Pausa.) Así, tócame. Tócame. ¡Tócame, cojones! Muy bien. Así. Venga. Esmérate un poco, mujer. Así, así… muy bien. Ya vamos… Muy bien. Así… parece que te vas animando, ¿eh? Sigue, sigue. Ahí… ¿Te gusta? Sí, sigue así… Ya veo… te gusta… lo veo en tus ojos, beata viciosa… ¡Ay! Cuidado… más suave… así… así… sigue… un poco más… sí… así… un poco más… tú sigue, no pares… ¿ves qué bien?… muy bien… así, así… sigue, sigue, sigue… muy bien… vas muy bien… un poco más fuerte… sí… así… sí, sí, sí… dale… ya casi… un poco más… un poco más… un poco más… sí… así… un poco más… así… así… así… más rápido… sí… más… sí… sí… ya voy… ya voy… sí… así… ya voy… ya voy… voy… voy… ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! ¡Ah! ¡Sí! ¡Joder! ¡Joder! Sí. Sí… sí… Vale. Déjalo ya. Ya está. (Pausa.) Joder… cada día te superas. (Pausa.) Esto es mejor que un polvo. ¿A que sí? Sí, y tanto… (Pausa. Ríe.) Sólo por ver la cara que se te queda merece la pena. (Ríe.) ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? La próxima vez, si quieres, puedes usar también la boca. ¿Qué te parece? ¿Te parece bien? (Pausa.) Tendrás que volver a cambiar las sábanas. (Pausa larga. MERCEDES, en silencio, comienza de nuevo a cambiar las sábanas.) Dame eso que tenías en la mano, anda. (Pausa.) Mercedes. No me hagas repetírtelo. (MERCEDES obedece, TOMÁS coge un vaso de agua, se introduce el rosario en la boca y se lo traga.) Ahí está mejor. Al menos por un tiempo. Tranquila. Lo vas a recuperar, es cuestión de horas. Dile a esas dos que se larguen. Y tráeme algo de comer. Esto me ha abierto el apetito. (Pausa.) ¿Qué hora es?

 

MERCEDES: Las tres menos cinco.

 

TOMÁS: ¡Me cago en la puta! ¿Siempre son las tres menos cinco? (Largo silencio.) Algo de carne. Me apetece algo de carne. Y una copa de vino. Abre una botella nueva. Anda, mujer, es un antojo. Venga. No te hagas de rogar… Y después me inyectas la morfina; está empezando el dolor. (Pausa.) Mercedes… venga, mujer. No es para ponerse así…  Vuelta y vuelta. Que sangre. Es un momento… (Pausa.) Para ti no es nada… para mí, en cambio… (Se queja.) ¿Cuántos momentos me quedan así?  Mercedes… mírame. Está empezando el dolor. A los ojos. Mírame a los ojos. (Pausa larga.) Como quieras… Lo entiendo. Te resulto despreciable. (Se queja.) Mercedes… Sólo te pido eso… y después me inyectas. (Pausa.) Además, esta vez podrías poner un poco más y acabamos de una vez con esto. ¿Qué dices? ¿Lo harías? ¿Me ayudarías a…? (Pausa.) ¿Te imaginas? Todo esto terminaría. (Pausa.) Te gusta… En el fondo te gusta… (Ríe.)  Hazme el puto filete. (MERCEDES se va.) ¡Y ponte algo más alegre! Que pareces una cucaracha.

 

 

 

 

TERCER MISTERIO: LA CORONACIÓN DE ESPINAS

 

(MERCEDES entra en la cocina y comienza a preparar la comida mientras reza y va disponiendo todo en una bandeja. TOMÁS permanece en la cama. Las DOS PLAÑIDERAS acompañan.)

 

 

 

 

 

TOMÁS (canta): La cucaracha, la cucaracha,

ya no puede caminar,

porque no tiene, porque le falta, marihuana que fumar… (Ríe. Se queja. Continúa tarareando. MERCEDES se quita la camisa y se queda en ropa interior mientras cocina.)

 

…¡No le pongas mucha sal! Quiero saborear bien al bicho… (Continúa tarareando.)

 

 

 

 

                           …¿sabes, cucaracha? Anoche tuve una pesadilla… Algo repugnante…

 

 

 

 

…soñé que éramos felices. (Ríe.)

 

 

 

Mmmmm… eso huele muy bien…

 

 

 ¿Te imaginas? ¿Tú y yo? (Ríe. Se queja.) Menudo teatrillo nos hemos montado durante todos estos años. ¿Eh? ¿Tú qué dices?

 

 

 

Nos hicimos novios para aplacar la lujuria más salvaje. Todavía me acuerdo de nuestra primera vez. ¡Ja!

 

                 ¿qué nos pudo pasar después?

 

 

¿Ya te debe faltar poco, no? ¡No te olvides del vino. (MERCEDES abre una botella de vino y la coloca en la bandeja.)

                                                  

                La boda. (Se queja. Pausa.) ¡Menudo bodorrio! ¿De verdad me querías? No parecías muy convencida. ¿Me querías?

 

 

 

                 …Bueno, seguramente ahora ya no tengas ninguna duda. ¡Un matrimonio perfecto con el que poner a prueba nuestra paciencia! “Hasta que la muerte nos separe”. (Se queja.)

 

   

           …Ya queda poco, no desesperes… (Se queja.) ¡Que no se pase la carne! Y date prisa; necesito la morfina.

 

 

 

         …Y esta santa casa. El lugar más íntimo donde ocultar nuestras miserias. Nos faltó, eso sí, un hijo con el que disimular nuestro desprecio mutuo… (MERCEDES dispone el resto de cosas en la bandeja y se dirige a la habitación de TOMÁS. En el camino se pone una camiseta roja.)

 

                      …“¡Dichosas las estériles, las entrañas que no engendraron y los pechos que no criaron!”

 

 

 

(canta) ¡Ahí viene la cucaracha,

Ahí viene por el camino!

Ya se mira muy borracha

Con la botella de vino. (Tararea.)

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

 

 

 

 

CUARTO MISTERIO: EL CAMINO DEL MONTE CALVARIO

 

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS, llevando en una bandeja: un plato con un filete, un trozo de pan, una copa de cristal, una botella de vino, un tenedor, un cuchillo y un sacacorchos. Las DOS PLAÑIDERAS continúan musitando su rezo.)

 

TOMÁS: ¡Vaya! Me haces caso. Así estás mucho mejor. ¿No crees? Si te pintaras el morro sería perfecto.  (Pausa.) Anda, ayúdame a incorporarme. De los hombros. Así. (Se queja.) Ponme la almohada detrás. Así está bien. Mmmm…. qué pinta tiene eso. ¡Cuidado! (Pausa.) No me has puesto servilleta. (MERCEDES se levanta.) Espera, espera. No hace falta. ¿No tienes un pañuelo? Déjamelo. ¿Está limpio? (Se queja. Comienza a comer.) Abre la botella y échame un poco de vino. (MERCEDES obedece.) ¿Y esas dos? ¿Cuánto tiempo más van a estar ahí? (Pausa.) ¡Parecéis cascabeles! Todo el tiempo: sss, sss, sss, sss,… Bebe. (Pausa.) Bebe, mujer.  (Se queja.) Echa un traguito. Venga, como si estuviéramos de cena romántica. ¿No estará envenenado? (Pausa. Ríe.) Bebe. (MERCEDES apura la copa ansiosamente.) Muy bien; así me gusta. ¿Quieres filete? Toma. Pruébalo. Venga, no te hagas de rogar. (Pausa.) ¿Te hago el avioncito? (Pausa.) ¡Abre la boca, joder! (MERCEDES obedece, y aprovecha para coger disimuladamente el sacacorchos. Se queja.) Mastica. Venga. Muy bien. ¿Cómo está? Bueno, ¿verdad? (MERCEDES tiene una arcada.) ¿Qué pasa? (Pausa.) Venga, mastica. Así, muy bien. Y ahora… traga. (Pausa.) ¡Qué te lo tragues! (MERCEDES se apresura a la botella de vino, sirve en la copa y TOMÁS detiene su intento de beber.) Cada cosa a su tiempo. Traga. (MERCEDES obedece.) ¿Ves qué bien? Si colaboras nos divertimos los dos. (Pausa.) ¿Me lo partes? ¿Quieres? (TOMÁS le alarga los cubiertos.) ¿Puedo fiarme de ti? (Pausa. MERCEDES esconde el sacacorchos.) Taquitos pequeños, que si no se me hace bola. Ponme un poco de vino. Está bien. Vale. (Pausa.) Me encanta compartir contigo momentos así. (Pausa. Suelta una carcajada. Se queja.) Más despacio, que no me da tiempo a tragar. (Pausa.) ¿Tienes preparada la morfina? Come un poco tú, come, come. (Pausa.) Dame un trozo. (Pausa.) ¿Sabes? Tengo que reconocer que algunas veces me pongo un poco nervioso de más. Lo siento. No me lo tengas en cuenta. Sé que no tengo que pagarlo contigo. (Pausa.) Mercedes… Di algo. No me gusta verte tan callada. Venga, Mercedes. Hace un par de años parecías una cotorrita. Todo el día revoloteando a mi alrededor contándome tus aventuras. ¿Te acuerdas? Dame otro. (Pausa.) Y llevabas el pelo suelto o, como mucho, una trenza. Estabas preciosa. (Pausa. Se queja.) Como no me inyectes pronto creo que esta noche va a ser toledana. Esto no es buena señal. (Pausa.) Gracias por cuidarme tanto. (Pausa.) Suéltate el pelo, Mercedes, déjame verte joven de nuevo. (Pausa.) ¡Venga! ¡Anímate! (MERCEDES deshace su moño. Largo silencio.) Mucho mejor. ¿No crees? Corta otro. ¡Vamos! Se está enfriando. (Pausa.) Deberías echarte una mascarilla de ésas… O cortártelo. La verdad es que tu pelo ya no es lo que era. Debe ser la edad… De hecho creo que es eso: la edad. Y no me lo explico, parece que te han caído veinte años de golpe. Has perdido todo tu encanto: un pelo sin gracia, una cara mustia, ojeras hasta la mejilla, labios secos… ¡Pareces un espantapájaros, coño! (Ríe.) En cambio yo…, bueno sin contar todo esto, que no es poco, tengo un aspecto envidiable.  Lo bueno de lo mío es que te dejaré un bonito recuerdo. (Pausa.) ¿Es que estás cansada? (Pausa.) ¿O qué pasa, no duermes? Porque no me dirás que armo mucho escándalo de noche. (Pausa. Se queja.) Al menos, hasta ahora.¿Entonces? (Pausa.) Pues tú sabrás… Pero sea lo que sea yo en tu caso intentaría tomármelo con más filosofía. (Pausa.) Come, come tú. (Pausa.) Seguro que te viene bien. Diría, incluso que lo necesitas. Mírate qué bracitos. (Pausa.) ¿Qué te pasa? Estás temblando. Déjame, anda, que no quiero que nos desgraciemos ninguno. Dame los cubiertos. (Pausa.) Mercedes… Dame los cubiertos. (Pausa.) ¿Estamos jugando? (Pausa.) Mercedes… ¿estamos jugando? Dame los cubiertos. (Pausa.) ¡Mercedes! (Pausa.) Dame los cubiertos. (MERCEDES amenaza a TOMÁS con el cuchillo. Pausa.) Dame el tenedor. (Pausa. MERCEDES se lo alarga muy lentamente. TOMÁS lo coge.) Y ahora el cuchillo. (Pausa.) Mercedes… El cuchillo (Pausa. Sorprendiendo a MERCEDES y agarrando el brazo con el que le amenazaba.) ¡Que sueltes el puto cuchillo! (Aprieta.) ¿Lo vas a soltar? (Aprieta un poco más. MERCEDES se vence.) Con cuidado… Tranquila… Shhh…. Tranquila… Siéntate… Muy bien… Tranquila… (Pausa. TOMÁS continúa comiendo. Silencio.) Me das asco. Y pena. Me das mucha pena, Mercedes. Eres una triste. (Se queja.) Me has acojonado. Por un tiempo, eso sí. (Ríe.) ¡Pensaba que ibas a tener cojones a hacerlo! (Ríe.) Eres pura basura humana. No vales ni para matar a un moribundo. Me das asco. (Pausa. MERCEDES encuentra el sacacorchos.) Me das asco. (Pausa.) Me… (MERCEDES le clava a TOMÁS el sacacorchos en una pierna. TOMÁS grita de dolor.)

 

 

 

 

QUINTO MISTERIO: LA CRUCIFIXIÓN Y MUERTE DE NUESTRO SEÑOR

 

(Las DOS PLAÑIDERAS siguen con su oración.)

 

MERCEDES: ¡Calla! ¡Cállate!

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! ¡Hija de puta! (Se queja.)

 

MERCEDES: Cállate. (Extrae el sacacorchos de la pierna de TOMÁS, que reacciona.) ¡Calla!

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! (Se queja.)

 

MERCEDES: Cállate, por favor.

 

TOMÁS: ¡Hija de puta! (MERCEDES vuelve a clavar el sacacorchos en la pierna de TOMÁS y lo sujeta.)

 

MERCEDES: Cállate. (Pausa.) ¡Cállate! (TOMÁS se queja.) Shhh… Tranquilo, Tomás… Así… Tranquilo. (Pausa. TOMÁS resiste el dolor. Hace ademán de hablar. MERCEDES retuerce el sacacorchos dentro de la pierna de TOMÁS. Éste se queja.) Silencio, por favor… quiero que me escuches un momento. (Pausa.) ¿Te hace gracia? (Pausa.) No me das pena. Ni asco. No me das nada. Ya no me inspiras ni siquiera compasión. Me has convertido en un monstruo. (Retuerce el sacacorchos.) ¡Silencio! Ahora voy a hablar yo. (Pausa.) No… no entiendo nada. No consigo encontrar una explicación. Me quieres… se nota a la legua. Yo lo noto, y no soy estúpida. Pero te jode necesitarme. Es algo que te supera. Por eso lo otro… todo esto que… que ni siquiera soy capaz de decir con palabras. (Retuerce el sacacorchos.) ¡Cállate! (Pausa.) (Pausa.) No sé en qué momento me di cuenta de que estaba atrapada. No lo sé.  Pero no creo que pueda aguantar mucho más… y tampoco me interesa. Has hecho de mí una sombra. (Silencio. MERCEDES empieza a preparar la inyección de morfina sin soltar el sacacorchos.) Una sombra que se devora a sí misma. (Pausa.) No puedo más… no puedo. No… no… no consigo encontrar una justificación. ¡No puedo, joder! (Pausa.) No puedo seguir con esto. Creo que me estoy volviendo loca. (Pausa.) Podría estar mirándote a los ojos mientras te mueres sin parpadear. Pero eso te aliviaría. Te irías con la certeza de haber dejado tu memoria bien clavada en mí. Tendrías, incluso, la oportunidad de pedir perdón,… y de ser perdonado. (Pausa. MERCEDES succiona con la jeringa una buena cantidad de morfina. Retuerce el sacacorchos.) Calla. Me he pasado las noches… y los días, pensando en esto,… y me horroriza. He venido muchas veces mientras dormías con la intención de ponerte una almohada sobre la cara y acabar con todo de una vez. Pero no podía. ¡No podía!… no podía. (Pausa.) Y creo que, en cierto sentido, lo que tú has estado pidiéndome todo este tiempo era eso… ¡pero de qué forma, Dios mío! Has ido limando de mí cualquier atisbo de humanidad. Me has convertido en un sádico verdugo para el que rematar a su víctima no le produce satisfacción alguna. La víctima… que está sufriendo. Y el verdugo lo sabe. Le mira suplicando su tiro de gracia. El dolor es insoportable. Quiere morir. Necesita morir. Pero este sádico verdugo sólo tiene una forma de saciar su cruel voracidad: pegándose el tiro a sí mismo. Dejando que la víctima se consuma por el dolor, por el desamparo ante su tragedia, por el silencio más absoluto. (Pausa. MERCEDES se inyecta la morfina.)

 

TOMÁS: Estás loca, maldita hija de puta. (MERCEDES retuerce el sacacorchos.)

 

MERCEDES: Te queda poco. No sé cuánto, ni me importa…

 

TOMÁS: ¿Qué has hecho?

 

MERCEDES: Pero vas a estar solo.

 

TOMÁS: Te… odio

 

MERCEDES: calla…

 

 

TOMÁS: Mercedes, Mercedes. Creo que he recuperado tu rosario. (Suelta una carcajada.) ¡Mercedes! (Silencio. Rompe a llorar.)

 

 

 

        …¡Mercedes!….

 

 

 

 

                                        …¡Mercedes!…

 

 

 

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

 

…Mercedes…

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.

DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…

DOS PLAÑIDERAS: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

DOS PLAÑIDERAS: Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; Dios te salve. A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando en este valle de lágrimas. Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos; y después de este destierro muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!

DOS PLAÑIDERAS: Señor, ten piedad.  Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. Cristo, óyenos. Cristo, escúchanos.

PLAÑIDERA 1: Trinidad Santa, un solo Dios.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

DOS PLAÑIDERAS: …ruega por nosotros.

 

 

(Poco a poco se va apagando la letanía. El reloj marca las tres en punto. Oscuro. Fin de la pieza).

SANTO ROSARIO

(La acción transcurre a caballo en dos estancias contiguas: una salita de casa modesta, poco iluminada, donde tres mujeres están rezando; y una habitación que comunica con la anterior, a oscuras. con una cama donde está TOMÁS, una silla y una cómoda donde hay diversos útiles de medicina y farmacia.)

 

 

 

ESCENA I. LA ORACIÓN DE NUESTRO SEÑOR EN EL HUERTO

MERCEDES: Por la señal… TOMÁS: Mercedes…

… Mercedes,

…Mercedes

…no, la calavera de un perro…

…calavera, sangre…

…¡Mercedes!

…dame los clavos

…no, todavía no; no, todavía…

…no…                                        …no….,

no…,                                            no…

…Mercedes…

¿dónde estás?

…sangre, sangre,                …Mercedes…

… ¿me escuchas?

…Mercedes

…no tú no…

…es veneno, bébetelo tú…

…ella…

…Mercedes….

…¿dónde está el pañuelo?…

…sé que andas por ahí….

…sécame el sudor…

¿Qué haces?… ¡no!

¿qué es eso?…

¡es sangre!

…no, ya no más… no quiero….

…¿quién está contigo?

…Mercedes…

…dame tu mano…

…no, no,… no… no,… ¡no!

…¡es sangre!

…sangre…

…sangre…              …sangre…

….sangre.

…sangre…

…sangre…       …sangre…      …sangre…

Mercedes… ayúdame…

…huesos…      …sudor…

Ayúdame… creo que tengo fiebre…

Mercedes…

…sécame la sangre…

…ponme el termómetro…

¡Mercedes!

…Estoy agotado…

… no puedo…

…no quiero más sangre…

….dame vinagre y mézclalo con eso…

…no, para,… no quiero… ya no más…

…déjame…

…Mercedes…

¿Dónde estás?

Estoy despierto

Mercedes…

…contesta.

¡Mercedes!

¿Has dicho algo?

Mercedes, ven. (Ríe). Mercedes Benz. (Ríe). Mercedes, bien. Muy bien. Estás consiguiendo que me cabree…

¡Mercedes, joder! ¿Se puede saber dónde estás?

Mercedes….                             ¡Mercedes!

…¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Mercedes! ¡Me cago en Dios!

LAS TRES MUJERES: de la Santa Cruz, de nuestros enemigos líbranos Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. Amén.
MERCEDES: Creo en Dios, Padre todopoderoso,…
LAS TRES MUJERES: …Creador del cielo y de la tierra. Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos. Creo en el Espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna. Amén.
MERCEDES: Acto de contrición. Señor mío Jesucristo…
LAS TRES MUJERES: …Dios y Hombre verdadero, Creador, Padre y Redentor mío; por ser vos quien sois, bondad infinita, y porque os amo sobre todas las cosas, me pesa de todo corazón haberos ofendido; también me pesa porque podéis castigarme con las penas del infierno. Ayudado de vuestra divina gracia, propongo firmemente nunca más pecar, confesarme y cumplir la penitencia que me fuere impuesta. Amén.
MERCEDES: Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad, en la tierra como en el cielo.
DOS PLAÑIDERAS: Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos.
LAS TRES MUJERES: Amén.
MERCEDES: Primer misterio: La oración de Nuestro Señor en el huerto. Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Dios te salve, María; llena eres de gracia; el Señor es contigo; bendita Tú eres entre todas las mujeres, y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.
DOS PLAÑIDERAS: Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.
MERCEDES: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.
DOS PLAÑIDERAS: Como era en el principio, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
MERCEDES: María, Madre de gracia, Madre de misericordia,…
LAS TRES MUJERES: … defiéndenos de nuestros enemigos y ampáranos ahora y en la hora de nuestra muerte. Amén.

ESCENA 2. LA FLAGELACIÓN DEL SEÑOR

(MERCEDES entra en la habitación donde está TOMÁS y se quedan ambos mirándose fijamente durante un largo instante. En la salita continúan las DOS PLAÑIDERAS rezando, en penumbra.)

TOMÁS: Me das asco. (Pausa larga.) ¿Qué pasa? ¿No dices nada? (Pausa.) Me das asco. (Pausa). ¡Me das asco joder! ¡Me das asco! (Pausa. Ríe.) ¿Qué día es hoy?

MERCEDES: Viernes. (Silencio.)

TOMÁS: Estas sábanas huelen a vinagre. (Pausa.) ¿Hace cuánto que no me las cambias? (Pausa larga.) ¿Te has quedado muda? (Pausa). De puta madre. Cámbialas. (MERCEDES, en silencio, saca de la cómoda un juego de sábanas blancas y las coloca en la silla. En silencio, comienza a retirar las que están en la cama y va haciendo una montaña con ellas en el suelo.) He estado sudando toda la noche. (Pausa.) He tenido una pesadilla repugnante: soñé que éramos felices. (Ríe.) ¿Te imaginas? ¿Tú y yo? (Ríe.) Menudo teatro nos hemos montado durante todos estos años. ¿Eh? ¿Tú qué dices? Un noviazgo para satisfacer la lujuria más salvaje. Todavía me acuerdo de nuestra primera vez. ¡Ja! La boda. (MERCEDES sonríe.) ¿De verdad me querías? No parecías muy convencida. ¿Me querías? (Pausa.) Bueno, seguramente ahora ya no tengas ninguna duda. ¡Un matrimonio perfecto con el que poner a prueba nuestra paciencia! “Hasta que la muerte nos separe”. (Pausa). Ya queda poco, no desesperes. (Pausa.) Y esta casa. El lugar más íntimo donde ocultar nuestras miserias. Nos faltó un hijo con el que disimular nuestro desprecio mutuo. (MERCEDES y TOMÁS se quedan mirando un instante, que ella termina por rehusar.) ¡Venga! No te pongas así… Si te lo curras un poco… a lo mejor… Ven aquí. Ven. (Pausa.) ¡Qué vengas, joder! (MERCEDES se acerca a TOMÁS.) Perdona. Sabes que no me gusta gritar. Me quita mucha energía. Ven. Dame la mano. Así. ¿Qué tienes ahí? Enséñamelo. (Pausa.) ¿Así que es esto lo que estabas haciendo? Me dejas aquí tirado y te pones a… Me das asco. ¿Quién está contigo? (Pausa.) ¡Iros a tomar por culo! ¡Fuera de aquí, parásitos! ¡Todavía me quedan fuerzas para daros una patada en el culo, perras! Y tú, deja eso. Dame la mano. (Pausa.) ¡Dámela! Así, tócame. Tócame. ¡Tócame, cojones! Muy bien. Así. Venga. Cúrratelo un poco más, mujer. Así, así… muy bien. Ya vamos… Muy bien. Así… parece que te vas animando. Sigue, sigue. Ahí… ¿Te gusta? Sí, sigue así…Te gusta… lo veo en tus ojos, beata viciosa… ¡Ah! Cuidado… más suave… así… así… sigue… un poco más… sí… así… un poco más… tú sigue, no pares… ¿ves qué bien?… muy bien… así, así… sigue, sigue, sigue… muy bien… vas muy bien… un poco más fuerte… sí… así… sí, sí, sí… dale… ya casi… un poco más… un poco más… un poco más… sí… así… un poco más… así… así… así… más rápido… sí… más… sí… sí… ya voy… ya voy… sí… así… ya voy… ya voy… voy… voy… ¡Sí! ¡Joder! ¡Sí! ¡Ah! ¡Sí! ¡Joder! ¡Joder! Sí. Sí… sí… Vale. Déjalo ya. Ya está. Joder… cada día te superas. (Pausa.) Esto es mejor que un polvo. (Pausa. Ríe.) Sólo por ver la cara que se te queda merece la pena. (Ríe.) ¿Qué pasa? ¿No te ha gustado? Pues la próxima vez lo vas a hacer con la boca. ¿Qué te parece? ¿Te parece bien? (Pausa.) Tendrás que volver a cambiar las sábanas. (Pausa larga. MERCEDES, en silencio, comienza de nuevo a cambiar las sábanas.) Dame eso que tenías en la mano. (Pausa.) Mercedes. No me hagas repetírtelo. (MERCEDES obedece, TOMÁS coge un vaso de agua, se introduce el rosario en la boca y se lo traga.) Ahí está mejor. Al menos por un tiempo. Tranquila. Lo vas a recuperar, es cuestión de horas. Dile a esas dos que se larguen. Y tráeme algo de comer, que esto me ha abierto el apetito. ¿Qué hora es?

MERCEDES: Las tres menos cuarto.

TOMÁS: Algo de carne. Me apetece algo de carne. Y una copa de vino. Abre una botella nueva.

BEBIENDO EN CALAVERAS con Fernando Arrabal

Fernando Arrabal nos invita en Bebiendo en calaveras (Prefacio a su Teatro completo) a una comunión exegética con su teatro. Nos apunta, a modo de poética, la liturgia creadora a la que va encaminada la transubstanciación teatral. Y al éxtasis, que no a la catarsis. El teatro de Arrabal es pura bacanal, lo cual, en cierto sentido, suena redundante.

Un ritual nada proselitista siempre y cuando nos desposeamos de nuestros tabúes culturales.

Horada con la pluma en su pecho, como el pelícano hace con su pico, para amamantarnos con palabras llenas de veneno. Porque ponen patas arriba nuestra acomodada conciencia y nuestra obnubilada consciencia. ¡Qué provocación!

Arrabal no es un Hércules que cambie de pellejo, ni siquiera se lo propone. Ni tiene inconveniente en desnudarse, a pelo, sin metáforas. Su arte no es de provocación, sino de invitación a la ruptura de un orden simbólico castrante.

Es un filosófago, un neurorrebelde, un cienciálgico… un amante enloquecido, un inspirado. “Pero no sólo de inspiración vive el… autor”. Ahondar en lo intelectual, en lo artístico, en lo instintivo, debe generar un tipo de espectáculo nuevo, de  alcance imponderable; “For me, formidable”.

De modo que la propia obra de arte (teatral) sirve como resorte para invertir el mecanismo y convertir al dramaturgo en su propia creación.

¡Pon otra ronda, maestro!

Sobre UN OFICIO SIN IMPORTANCIA de Francisco Nieva

Sintetizar lo abstracto es complicado, tanto como expresar con palabras las pasiones, las inquietudes, las contradicciones… en definitiva: la esencia de lo humano. Sería poco más que “dar a la caza alcance”. ¿El Arte? –¿morirte de frío?- . Las palabras, por sí solas, acotan, dicen lo que dicen; combinadas explotan, quieren decir, pero también dicen. La impresión será más pura cuanto mejor se alineen, resultando inasible para el torpe el sfumatto. Éste es resultado inevitable del “amoroso lance” del escritor, del artista; que no padece, ni goza, el escribiente, el artesano.

            Francisco Nieva lo es, un artista, porque conoce el oficio, un oficio sin importancia, pero, sobre todo, porque posee la mística de la habilidad de la combinación filológica. Y la reivindica, y la exige para todo aquél que se considere escritor.

            Pudiéramos decir que Nieva nos advierte sobre que el hombre que no tiene consciencia de sí como artista no es sino un artesano. Y parecería prepotente, incluso obsceno, pero nada más lejos de la realidad. Cuidado. La hondura artística se mide por la actitud de honestidad del genio para consigo y para con su obra. Un escritor no escribe para granjearse fortuna, o fama, o amistades (y enemistades, que suelen resultar más provechosas), ése no es su fin cuando escribe; pueden ser las anteriores glorias, a lo más, un resultado incontrolable de su creación. Un escritor escribe porque ha aceptado su sacrificio, un escribiente su oficio.

            Por eso que el manchego nos hable de “condenación” en una clave que roza el masoquismo: como si el escritor hubiese sido castigado por los dioses a enfrentarse constantemente al horror vacui del papel en blanco (o de la hoja de Word) y se regocijara en ello una y otra vez, una y otra vez, en un bucle verbal infinito.

            Sin embargo, algunos han dominado, y dominan, tan bien las “malas artes” del oficio que han llegado a confundir las miasmas de su ego con el olor de santidad del Arte. Un oficio utilísimo antes, durante y después del parto del microchip.

            No deja de advertirnos de una manera ladina, y con una evidente ironía trágica, sobre los peligros que entrañan las obras de estos apestados, que okupan nuestro tiempo y, lo que es peor, espacio nuestras estanterías. Se nos ha pedido tantas veces la atención sobre ésta o aquella exquisitez literaria sublimada que nos hemos visto abocados a devorar palabras “bífidas”, es decir, que aligeran el tránsito intestinal, pero nada más.

            El valor de lo artístico se manifiesta al descubrir, con violenta perplejidad, la utilidad humanitaria de la chef d’oeuvre.

La Mancha, tierra de vinos, es también tierra de Nieva. Un autor criado a la intemperie de la estrechez de miras de sus paisanos, pero fermentado en el seno de una familia de la burguesía culta, lo cual se evidencia en una epidermis moral más sensible que le consiente alcanzar una delicadeza de matices muy particular y excepcional.

Conserva una concepción bastante socrática del artista, y de su responsabilidad filantrópica, muy en la línea de la estética ruskiniana, y de todos los románticos de un tiempo a esta parte. Pero exagera, no sin cierta amargura, a la hora de despojar al artista de su neo-ontológica ansia de transcendencia. El escritor es consciente del peso de los “tipos móviles” en la memoria colectiva, en la formación de un imaginario, en la reformulación permanente del hecho humano.

El poeta no es tampoco una madre desnaturalizada que repudia el verso una vez parido, condenándolo a un limbo del que la casualidad, si por casualidad se manifestara, debiera devolvérnoslo para así participar de su lozanía artística.

No solo la nada asegura la supervivencia. Si los héroes son eternos porque mueren tantas veces como su historia es recordada, los escritores son eternos precisamente porque traspasaron la frontera de la nada con decidida fiereza y nos dejaron su rúbrica al pie de un “nenikekamen” al oficio.