Vida Y Muerte Del Frenesí Y La Euforia

Se abre el telón. Total oscuridad rodea con temible negritud todos los flancos de los espectadores. Grupúsculos diseminados por la inmensa y vacía sala. De una esquina a otra cruza, por el cielo, una rápida y tintineante luz azul.
Silencio.
De nuevo, con sonido de cohete, reaparece la luz desandando su camino y entrando por donde salió. En esta ocasión es blanca.
Silencio.
Repite la operación -esta vez buscando su propio camino- una gorda luz verde.
Se repite. Las otras comienzan a repetirse también. Nuevas y distintas luces nacen y desaparecen encontrando los nuevos trazados de sus recorridos. Más luces, más colores, más ritmos. Se entrecruzan y confluyen en el centro. Más luces, más colores, más ritmos. Cada vez se acercan más, se cierran más, se unen en el mismo punto del que ya nunca más saldrán. Muriendo allí, explotando allí, desapareciendo en él.
Tantas luces fenecidas, desaparecidas, en el mismo momento espacio-temporal redoblan sobre nuestras cabezas, imposible sostenerse más, revientan al unísono: traca final.
En su reventar pedazos de luz caen sobre nuestros cuerpos con la placidez del agua que brota de una fuente. Una bola de espejos gira y gira resbalándonos su luz, chorreándonos con sus brillos.
El público, concentrado en el centro en forma elipsoidal, capta una imagen que va acercándose y se aleja, va acercándose y se aleja.
Se acerca y se aleja, se acerca y se aleja.
Está a punto de tocarles las puntitas de las zapatillitas a las niñitas. Pero el último segundo, justo antes de las noches y los bosques, avistando el abismo:
Se va.
Y se viene.
Se acerca y se aleja. Se viene y se va. Se acerca y se aleja. Se viene y se va.

Esa imagen -hija de la ola, minucia de la espuma- crece ante sus ojos, amenaza con caer, revienta en sus cogotes; mentiroso impacto. La luz ha vuelto a estallar sobre nosotros, esta vez se ha atrevido a mojarnos con verdaderas gotas que refrescan la piel.
El choque marino ha redoblado en los oídos del público atrapando con él una corriente de aire que se siente atraída. La oímos penetrar, la oímos silbar, la oímos colándose entre nuestros dedos, la sentimos en nuestras coronillas y antebrazos, la sentimos helarnos. La sentimos rodearnos.
De todas partes, de cualquier parte, de cada parte babosas reptantes se acercan hacia nosotros. Cadenas de hombres, mujeres, desnudos, cubiertos de barro se arrastran. Avanzan resbalando uno sobre otro tras subirse uno sobre otro tras agarrarse a otro, subirse, resbalar y avanzar. Repiten. Incesantes. Casi inaudibles. Con mayor vigor. Murallas aproximándose, amenazantes, a los gritos. En nuestras orejas:  

Agua frio
agua aire
agua frio fuego y aire
agua tierra
agua piedra
agua frio tierra y aire, agua madre agua aire.
Madre tierra-agua madre
agua frio fuego aire

Agua frio
agua aire
agua frio fuego y aire
agua tierra
agua piedra
agua frio tierra y aire, agua madre agua aire.
Madre tierra-agua madre
agua frio fuego aire

Agua frio
agua aire
agua frio fuego y aire
agua tierra
agua piedra
agua frio tierra y aire, agua madre agua aire.
Madre tierra-agua madre
¡agua frio fuego aire!

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DECÁLOGO DEONTOLÓGICO (JURAMENTO DRAMÁTICO)

Juro por Dioniso y Apolo -sin olvidar a Atenea-, por Borges, Gloria Fuertes y Shakespeare, juro por todos los dioses y todas las diosas, tomándolos como testigos, -y a pesar de mi juventud en la que solo sé que no sé nada- cumplir fielmente según mi leal saber y entender, este juramento y compromiso:

  1. Prometo solemnemente consagrar mi vida al servicio de la humanidad; ejercer mi profesión dignamente y a conciencia
  2. Estudiar a todos los grandes y sus grandes teorías para luego hacer con ellas lo que me de la real y mesiánica gana
  3. No mirar solo mi ombligo, pues los de los demás también están llenos de líneas que leer, de las que aprender tanto o más
  4. Aceptar el error. Asumir la inseguridad. Corregir
  5. Ser tan libre como constante -incluso respetuosa- con el trabajo: tanto con el de los demás como con el mío propio
  6. Bendecir a la pereza por encima de todas las cosas, pues en ella se encuentra la verdad, el esfuerzo y el miedo
  7. Todo lo que vea y oiga en el ejercicio de mi profesión, y todo lo que supiere acerca de la vida de alguien, si es cosa que no debe ser divulgada, lo callaré y lo guardaré con secreto inviolable escondiéndolo bajo otros nombres y/o circunstancias
  8. Hacer reír, hacer llorar, hacer sentir, hacer hablar
  9. Esforzarme por estar en los zapatos de otros, por muy alejados de mis opiniones que estén, pues solo así un personaje será rico y justo, pues solo así se creará el debate, pues solo así podremos avanzar, pues solo eso significa el teatro
  10. Puntuar exhaustivamente y sin excepción los finales de frase, para evitar así los ataques de histeria de allegados queridos

Juro equivocarme y cambiar –tanto de formas como de opiniones- , renegar de lo dicho y grabar a fuego la nueva visión para posteriormente variarla de nuevo, y así sucesivamente hasta mi muerte, enseñándoselo a mis hijos y a los hijos de mis hijos

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ÁNGEL MIGUEL NIETO O ¿QUIÉN ES ÉL? por Paz Buelta Serrano

El pretérito Pozuelo Seco de Don Gil vio por primera vez –que no por última- la cabeza de Miguel Ángel Nieto un nueve de Julio, allá por 1982. Para decepción de los clunienses esto no sería por mucho tiempo, pues rápidamente su cabeza y el resto de su cuerpo volvieron al pueblo de su familia, Fuente el Fresno. Con ellos viviría toda su infancia hasta la tierna edad de los 11 años, momento en el que abandonaría su hogar familiar para ingresar en el seminario de curas que tanto marcaría su educación. Llegada la mayoría de edad el cuasi fuentero abandona su bien amada tierra para hacerse universitario, decantándose por Comunicación Audiovisual en la capital del Reino. Durante el periodo de estudios demanda una beca Erasmus con destino Paris que le fue concedida, y sería allí donde estudiaría teatro –como actor- por primera vez en L´École du jouer. Terminó dicha carrera con honores y comenzó a trabajar para Castilla- La Mancha Televisión durante dos años, en los que ejercía de productor para los informativos al mismo tiempo que estudiaba y aprobaba un Master en Publicidad. Posteriormente comenzaría con un Doctorado en Bellas Artes, aún sin  finalizar. Continúa teniendo relación con las Artes Escénicas a través del grupo de teatro de la Universidad, a partir del cual comenzaría a escribir sus propias obras. Debido a esto y a la insistencia de cierta mujer con influencias en nuestro Miguel –más apropiado en esta ocasión llamarle Ángel- prueba suerte en la RESAD por la opción de Dramaturgia entrando así a formar parte de las listas de la Real Escuela, al menos por el momento.

EL OTOÑO QUE PASEÉ POR EL INFIERNO por Paz Buelta Serrano

Sonido de hélice de helicóptero. Luz roja. Humo que golpea nuestros pies con una escasa regularidad. ¿Cómo llenar el mundo de humo de máquina? Paseo en soledad. Paseo acompañada. Con comparsa, con chusma, con agradables y futuros ex-conocidos; con él. Subo torres eléctricas, esquivo vampiros, lanzo llamas y bebo, siempre bebo, bebo mucho; con él. El bosque, negro, a lo lejos, nos rodea poco a poco y no deja de observarnos, tanto como le observo yo; con él. Siempre con él y en él.

Hace tiempo que pienso en un par de maldades tipo. Corremos por el laberinto de maizales y jodemos a toda pobre alma perdida -que, escalofriantemente asustadas, aún tienen la estúpida esperanza de que encontrarán la salida. Para ellas no hay salidas – Levantamos sus faldones, rozamos sus espaldas sin que nos vean, saltamos sobre el barro y salpicamos sus ropas todavía blancas: los niños más malos a este lado de la mesosfera. Nuestro verdadero entretenimiento: putear a los puteadores, ser los verdugos de los propios verdugos, un ensañamiento planeado y sangriento contra los encargados de asustar a las perdidas almas condenadas. Los zombis del cucurusha (así lo llamabas tú. Un demonio en ruso, como no).

Incursiones nocturnas en bicicleta, con alcohol y sin luces. Lejos de casa. Muy lejos de casa. Atentados a la carne. They made me so.

De la mano del demonio

Blancos horarios. Días repetidos, uno igual al otro, e igual al otro, e igual al otro. Un laberinto del día de la marmota en espiral. Cada vez se estrecha más, cada vez me asfixia más.

De la mano de mi amigo

Enamorada del demonio que haciendo maldades cayó de su trono sotánico para no ser malo. Rechazo a todo hombre que para hacer la paz llama a la guerra, aunque sea un superhombre.

Las llamas del infierno arden para purificarme. Me hace arder. Lanza gasolina y escupe una cerilla para purificarme. No tiene salvación- no quiere salvación- pero me escupe una cerilla para expulsarme a la luz. Y el cerco selvático, oscuro, profundo, entreabre sus ramas para dejarme salir. Sus hojas de ortiga me empujan, empujan mi inercia, inercia de explosión.

Tras el vuelo y un teléfono: la luz.

Time travels to know your secret life